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Incongruencias de la intención de la formación
Formación es enseñar el camino, enseñar a vivir


Por: Francisco Mario Morales | Fuente: Catholic.net



Los padres de familia tenemos que romper el paradigma, evitar los sentimientos de humillación a los hijos, gritos, amenazas y golpes, porque todo esto no es formar… es ¡violencia!

Toda actitud negativa o rebelión, de nuestros niños y adolescentes, es una forma de llamar la atención, es un grito de auxilio, es manifestación de que algo anda mal, es una forma de manifestar falta de atención, falta de tiempo de calidad, de escuchar y no solo oír, de falta de comunicación y de sentirse desprotegidos y desatendidos.

Todo efecto, tiene una causa.

Muchos padres de familia buscamos corregir los efectos y actitudes de forma inmediata y violenta, sin analizar las causas… el origen.

Formación es enseñar el camino, enseñar a vivir. Debemos formar con el ejemplo, congruencia y amor. Los golpes y amenazas solo hacen personas violentas, agresivas y resentidas no solo con los padres y hermanos sino con toda la sociedad. Es importante evitar las preferencias por algunos hijos, lo recomendable es compartir con hijos e hijas los mismos derechos y los mismos deberes, así como las mismas manifestaciones de afecto.



Las correcciones, el respeto a las normas, son imprescindibles y necesarias en toda familia. Pero es importante establecer normas y límites con tolerancia, prudencia y evitando en todo momento los excesos y extremos nocivos. Para ayudar, para enseñar a vivir, para que todo lo que surja en el camino lo podamos resolver en forma positiva. Siempre hay que ir a las raíces, siempre con respeto a la dignidad humana.

La violencia física o psicológica en niños y adolescentes impacta de manera negativa en la identidad de cada persona durante toda la vida.

Es necesario, no “formar” recurriendo a recursos como el miedo y el temor, provocando ansiedades e impotencia, así como sentimientos reprimidos, por el bien de las nuevas generaciones debemos evitar todo tipo de estrategia ofensiva.

Quien recurre a medios intolerantes refleja una personalidad resentida, insegura e inmadura, sin control de sus propias emociones. Es una persona autoritaria, solo ella tiene la razón y recurre a la imposición sin importar los puntos de vista de los demás.

Conocer el origen de toda actitud, platicar, saber escuchar, poner mucha atención y corregir fallas con amor, estimulo, siendo congruentes y con cambio de actitud y mentalidad, aprendiendo a dar la atención y la preocupación que solo queremos para nosotros, eso logrará una correcta formación.



Tenemos que evolucionar como seres humanos, como personas y como padres, junto a nuestros hijos. Y no solo perpetuar lo negativo de nuestra niñez y adolescencia. Evitemos herir, no digamos cosas que no debemos y de las que después nos arrepintamos.

Como padres, debemos transmitir, confianza, seguridad, paz y mucho amor. Debemos transmitir con nuestro ejemplo, paz y unión. Hay que dejar de estar enojados con la vida y de desquitar las frustraciones que tenemos en el pasado.

Disfrutar a los hijos, gozar todos los momentos, vivir en paz con nosotros mismos e irradiar paz a todos los que nos rodean es enseñar a vivir y compartir la paz.

Hay que disfrutar a cada uno de los hijos, infundiéndoles respeto para sí mismos como para los demás. Recordemos que miedo no es sinónimo de respeto. Los momentos gratos con los hijos no volverán. El mejor recuerdo de nosotros que se les deja para siempre, es la forma en que con el ejemplo y la congruencia se les enseñó el amor, el respeto, la paz, la unidad, la libertad y la responsabilidad.





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