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Buenas y malas compañías
No somos indiferentes a los ejemplos (buenos o malos).


Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net



En la educación de cada ser humano influyen miles de factores. Entre ellos, resultan de gran importancia las buenas y las malas compañías.

Ya desde el tiempo de Platón y de Aristóteles se daba énfasis al papel educativo de los modelos. Entre esos modelos, los niños (y los no tan niños), están las compañías que muestran modos concretos de pensar y de vivir.

Si entre esas compañías existen personas que manifiestan una gran avidez por el dinero, que son prepotentes, que incluso recurren a la violencia, el influjo puede ser muy dañino.

En cambio, si entre esas compañías predominan las personas honestas, que defienden sanamente la verdad, que buscan la justicia, que dan lo mejor de sí mismos por servir a los demás, el influjo puede ser muy positivo.

En un libro reciente sobre la educación, se explicaba cómo el crecimiento de un niño consiste en avanzar, poco a poco, hacia una vida adulta, lo cual no resulta fácil si existen muchos modelos negativos junto al educando.



En el pasado, recordaba la Autora de ese libro, se hablaba de “malas influencias” o de “modelos negativos”. Y añadía:

“Hoy, los modelos no deseables se encuentran en casa, en la televisión e internet, instalados por los padres como si constituyeran el centro del hogar, si no en la habitación del niño, y se encuentran también en los colegios...” (Inger Enkvist, “Repensar la educación”).

Es cierto que ni los mejores ejemplos garantizan que un adolescente crezca bien, ni los peores ejemplos lo arrastran inevitablemente a la ruina moral.

Pero también es cierto que no somos indiferentes a los ejemplos (buenos o malos) que nos rodean, y que muchas veces algo visto en la vida real o en un vídeo, puede ejercer un influjo decisivo en la mente y el corazón de quien está aprendiendo a vivir.

Por eso, el consejo tradicional de evitar malas compañías y de buscar buenas compañías mantiene su valor. Vale la pena aplicarlo desde los pasos iniciales que cada hijo realiza en los muros de su casa, y luego a lo largo de las diversas etapas del camino de la vida.









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