Menu


Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos de los tiempos?
Meditación al Evangelio 23 de octubre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Al escuchar las lecturas de este día que nos invitan a una reflexión sobre los acontecimientos y  a una interpretación de su significado para nuestros días, se hace urgente una reflexión y una toma de decisiones ante las graves amenazas de guerra, las fuertes divisiones y la intolerancia de los pueblos.

El Papa Francisco constantemente nos está haciendo recordar el peligro de la guerra y del individualismo; y ahora con su  enciclica “Fratelli Tutti” insiste que la fraternidad universal con todos los pueblos debe superar las divisiones y que “la comunión con Cristo, no impide, sino que empuja, a buscar el encuentro y el dialogo con todos los que creen en Dios, para construir juntos un mundo más justo y fraterno”.

El Papa no hace más que confrontar nuestra situación con las palabras que  hoy nos presenta San Pablo. Un gran reto ante naciones y pueblos que se han visto divididos y enfrentados por luchas de tierras, de ideologías y de sentimientos. Sin embargo, también se presenta como la gran oportunidad para dar un testimonio de que a partir del Evangelio es posible construir una nueva humanidad.

San Pablo en su carta a los Efesios nos recuerda este día que debemos mantenernos unidos con el vínculo de la paz porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu; una sola esperanza, un solo Señor… un solo Dios y Padre de todos. Si Cristo nos invita a que examinemos los signos de los tiempos, tendremos que reconocer que estamos viviendo tiempos que nos retan por la cantidad de divisiones, de pleitos y actitudes agresivas. Pero también ésta será la gran oportunidad para hacer visible nuestra esperanza que se traduce en vivir con un solo corazón y con una sola alma.

No podemos vivir como el avestruz que esconde la cabeza para no darse cuenta del peligro; necesitamos levantar nuestro rostro y percibir de dónde soplan los vientos para poder juzgar y distinguir si las acciones que hacemos son buenas o están deformadas por el mal. Delante de Dios ¿Qué nos dicen los tiempos que estamos viviendo? ¿A qué nos invita el Espíritu?










Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |