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Secretaria Nacional de Familia del Brasil y miembro de la Academia de Líderes Católicos

Política y fraternidad
¿Política es poder?, ¿política es servir? - ¡Política es poder servir!


Por: Ângela Gandra Martins | Fuente: Academia de Líderes Católicos



He tenido el honor y la alegría de participar en Madrid del II Encuentro Internacional de católicos con responsabilidades políticas, promovido por el Cardenal Osoro, La Academia de Latinoamericana de Líderes Católicos , con patrocinio simultáneo de la Konrad Adenauer Stiftung y de la Universidad San Pablo CEU, para trabajar el tema de la cultura del diálogo en la vida política a la luz de la Carta Encíclica Fratelli Tutti. 

Líderes políticos de diversos países y diversos partidos han participado, a título personal, en el evento denominado “Una Cultura de Encuentro en la Vida política para el servicio de nuestros pueblos”, contando aún con la especial presencia del Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.

Las ponencias tocaron temas profundos, desde las lecciones y desafíos de la pandemia, pasando por la amistad cívica, fraternidad y solidaridad en la vida política, comprensión y misericordia, dígase el amor a Dios y a los hombres.

El tema de mi ponencia ha sido “Valores Humanos, Diálogo y Pluralismo”, compartiendo cuatro consideraciones basadas en la propuesta de la Fratelli Tutti que estimula una abertura social y política permeada en la amistad y enfocada en el bien común.   

En resumen, he podido destacar que los valores cristianos son ante todo humanos y todos los compartimos de alguna forma. En ese sentido, es preciso aprender abrirse también a entender los diversos aspectos que componen el pensamiento de los demás - sin prejuicios o acepciones de personas - y, a la vez, no subestimar la capacidad de ser humano que posee el ser humano.



En este contexto hablé, en primer lugar, de las políticas familiares como una pauta que une y de la familia como escuela de relaciones, ciudadanía y solidaridad.

El segundo requisito para un diálogo fecundo sería el estilo. No se puede defender el ser humano de forma infra humana. Hay que cultivar el respeto, la cordialidad, la afabilidad, de forma compositiva, y no, opositiva. La verdad penetra a través de la caridad. Es preciso querer a las personas, ante todo, venciendo repugnancias y dilatando el corazón.

El tercer punto trató la necesidad de formar una nueva generación de políticos, con sentido de misión y amor al bien común. De hecho - aunque los medios barullentos trataen de mostrar lo contrario - los jóvenes están sedientos de valores por los cuales vale la pena luchar, también por experiencia de falta de felicidad propia o de las personas que les rodean. Ellos buscan una vida más plena. Enfatizo, por experiencia, que la reflexión filosófico-antropológica puede ser un buen camino para pensar y operar por cuenta propia y de forma auto transcendente.

Por último, he presentado la necesidad de mantener nuestro corazón recto y expurgado del autointerés, como esencial a la vocación y misión política. 

Pero, lo que más quiero destacar es lo que hemos podido aprender y profundizar - también a través de la práctica - en este fraterno y alegre intercambio. Entre tantas otras lecciones, destacó la necesidad de ser puentes -dejándose pisar por los dos lados-; saber escuchar a todos; regalar nuestra amistad y en especial, ¡servir! 



Una buena conclusión sacada a partir de las palabras del Cardenal Parolin, que ha identificado la política como servicio, se resume en esta definición que, como afirmamos, tiene que llevar a la acción: ¿Política es poder?, ¿política es servir? - ¡Política es poder servir!







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