Menu


Cristo Salvador
Cristo es el verdadero Salvador, el que da su sentido pleno a todo lo humano.


Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net



Cristo aparece en el mundo como un enviado, un mensajero, un anunciador, un profeta. Sabemos que es mucho más que eso: es el Mesías, el Salvador, Hijo del Padre e Hijo de la Virgen María.

El Evangelio nos lo presenta humilde, asequible, cercano. Los pecadores podían estar a su lado. Las prostitutas y los publicanos se sentían acogidos. Los niños percibían su bondad auténtica.

Miles de hombres y mujeres lo vieron, lo escucharon, lo tocaron. Algunos recibieron milagros: curaciones de ciegos, de sordos, de cojos, de paralíticos, de moribundos. Incluso resucitó muertos.

Miles de hombres y mujeres recibieron algo más grande que el milagro físico: la curación de las almas, el perdón de los pecados, el inicio de una vida nueva gracias a aquel que venía a traer el Amor del Padre.

Lo que percibieron sus contemporáneos llega a las generaciones que se suceden, también hasta nuestros días, gracias a la Iglesia, cuando vive del Evangelio y de la Eucaristía, cuando se mantiene fiel al Maestro.



Cada ser humano, esté donde esté, tenga las penas que tenga, puede descubrirlo como el Amigo sincero, como el Profeta esperado, como el Mesías prometido, como el Salvador del mundo y de la historia.

De modo personal, cada uno podemos experimentar cuánto nos ama y cómo nos ofrece un regalo que supera todas nuestras aspiraciones: la misericordia que perdona los pecados, la comunicación de una vida superior que nos hace hijos del Padre y hermanos entre nosotros.

Cristo es el verdadero Salvador, el que da su sentido pleno a todo lo humano, el que toma de la mano a cada uno para que pueda escuchar, en lo más íntimo del alma, palabras que desvelan un amor eterno: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef 5,14).







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |