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Heroica respuesta, digna y patriótica de Ucrania
Con profundo pesar e impotencia, hemos sido testigos de tales actos inhumanos como innecesarios.


Por: Marlon Jose Navarrete Espinoza | Fuente: Catholic.net



No se puede ser tan ciego para negar la triste realidad que enfrenta el valiente y heroico pueblo de ucrania frente a los invasores Rusos.

Hemos sido testigos en todo el mundo de la brutalidad y salvajismo de las tropas rusas con un comportamiento vergonzoso, indigno de un militar, pero sobre todo una conducta aborrecible de desprecio por la vida, sobre todo civiles indefensos. Una conducta humana que empezando por Vladimir Putin y pasando por todo su aparato político y estatal represivo contra su propio país, sobrepasa todo límite de decencia, honestidad y honor y más bien cae en el cinismo y descaro.

Para nadie en el mundo es un secreto que Rusia con el presidente Putin al frente, acaricia el sueño de extender sus dominios territoriales despojando a países vecinos así como expandir su área de dominio político y económico para sservirse de las riquezas de esos pueblos y de las que ellos mismos carecen a pesar de lo gigantesco que es su propio país. Las justificaciones pata tales atropellos salen sobrando como mentiras y farsas que ni ellos mismos se lo creen. Saben que mienten.

Pero lo más sorprendente no es el desmesurado cinismo de los Rusos, ni su injustificable acción de provocar la guerra contra una nación independiente y soberana; provocándole los mayores sufrimientos al destruir sus vidas, sino la forma de ejecutar esa destrucción masiva que solamente quizás ha sido superada por Hitler y los Nazis en la segunda guerra mundial. O por el mismo carnicero soviético de Josef Stalin.

Esparciendo atrocidades con sus bombas y misiles, esparcen la miseria de la muerte y la ruina entre los otrora tranquilos y pacíficos hogares Ucranianos. Semejante perversidad es propia de seres muy malignos que matan sin remordimiento ni compasión. Todo los contrario disfrutan de infligir el mayor dolor posible a las víctimas inocentes.



Si la humanidad todavía se considera respetuosa de la ley y el derecho internacional, del derecho a la vida, a la soberanía de los pueblos, a la moral cívica y colectiva que rigen la convivencia humana y en general los derechos humanos de los pueblos, debería estar cohesionada, unida y firme en rechazar la invasión Rusa y fomentar el mayor respaldo posible para el pueblo de Ucrania. Lo que más urge y ese es el principal desafío de los líderes mundiales, es detener a Putin y su masacre masiva en contra de la nación Ucraniana. Todo esfuerzo debe ir orientado a defender primero la vida de los más vulnerables. Nada es más importante que poner a salvo a los civiles desarmados y expuestos al desamparo total frente a los crímenes que cometen las tropas Rusas.

Con profundo pesar e impotencia, hemos sido testigos de tales actos inhumanos como innecesarios. Como persona, me siento triste, dolido e indignado. Aún desde muy lejos y aunque no conozco a nadie de Ucrania, me gustaría enviar desde este escrito mis condolencias a todos y todas los que lloran en ese país a un ser amado que ha sido muerto por los combates o bombardeos indiscriminados y asesinos de los Rusos. Mi abrazo espiritual y Cristiano para quienes derraman lágrimas de dolor por perderlo todo o por estar en el exilio.

Que la paz llegue pronto a Ucrania sin que eso signifique sacrificar su soberanía territorial ni su dignidad de Nación independiente y democrática. Ucrania es hoy el espejo del mundo civilizado en peligro de muerte y frente a un abismo de incertidumbre, soledad y sufrimiento.







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