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La Humanae Vitae: conclusiones de un documento profético
Pablo VI advertía allí tres grandes peligros que la anticoncepción acarrearía para la sociedad


Por: Miguel Ángel Fuentes | Fuente: Yo Influyo



La actitud de Pablo VI costó al Pontífice grandes sufrimientos, especialmente por la incomprensión de muchos católicos confundidos por ambiguas reacciones de amplios sectores de la teología católica.

Hoy en día, en cambio, nadie duda que la HVfue una encíclica ‘profética’. Pablo VI advertía allí tres grandes peligros que la anticoncepción acarrearía para la sociedad: el camino fácil y amplio para la infidelidad conyugal y la degradación de la moralidad; la pérdida del respeto a la mujer, que pasaría a ser considerada como simple instrumento de goce egoísta; y, finalmente, poner un instrumento peligroso en manos de autoridades despreocupadas de las exigencias morales (cf. HV, 17).

Las tres previsiones se cumplieron al pie de la letra. La instrumentalización de la mujer ha crecido a la par de las proclamas que se llenan de retórica ensalzando el papel y la dignidad de la mujer; de hecho la inmensa mayoría de las técnicas anticonceptivas son nocivas para la mujer e imponen un avasallamiento a su dignidad.

En cuanto a la decadencia moral, está a la vista: la facilidad anticonceptiva ha abierto las puertas al libertinaje sexual, a la prostitución femenina y masculina, y al descrédito de la institución familiar.

Finalmente, las políticas que se apoyan en planes antinatalistas han encontrado en las técnicas anticonceptivas los medios para imponer campañas masivas de esterilización voluntaria o forzada y control demográfico. Los ejemplos de Perú, Brasil, China, numerosos países de África, el Caribe y Centroamérica, son clara demostración de la visión de Pablo VI.

Para muchos, sin embargo, las palabras del Papa fueron un estímulo para acercarse a la Iglesia. Quiero mencionar el testimonio de Marilyn Grodi, esposa del ex pastor protestante Marcus Grodi, para quien la posición de la Iglesia Católica sobre el aborto fue determinante en el proceso de su conversión.

“Me impresionó, diría más tarde, la fidelidad con que la Iglesia se ha mantenido en los temas sobre la vida. Mientras nuestras iglesias protestantes se han ido deslizando sobre estos temas, la Iglesia Católica ha sostenido con firmeza y ha defendido a la familia en todos los frentes” (18).

Igualmente, Kimberly Hahn, esposa del célebre ministro presbiteriano Scott Hahn, convertidos ambos al catolicismo, comenzó su acercamiento a la Iglesia atraída por la doctrina sobre la anticoncepción. Siendo estudiante de teología protestante ella había encontrado argumentos convincentes en la Sagrada Escritura sobre la necesidad de abrirse generosamente a la vida en cada acto matrimonial y, consecuentemente, había comprendido que esto condenaba la anticoncepción.

Al constatar que hasta 1930 todas las Iglesias cristianas habían sido fieles a esta enseñanza bíblica y que desde ese momento sólo la Iglesia Católica había mantenido intacta su doctrina, mientras que las otras denominaciones cristianas pactaban con el espíritu permisivo del mundo, sus convicciones religiosas se tambalearon y comenzó a considerar más seriamente a la Iglesia Católica, en donde fue recibida años más tarde.

La fidelidad a la conciencia y al depósito de la fe entregado a la Iglesia, demostrado entre otros por Pablo VI, fue para esta mujer, como para muchos cristianos, el comienzo de un itinerario hacia la fe.

Si deseas consultar el documento completo
La Humanae Vitae de Pablo VI. Esencia de un documento profético





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