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Regenerar órganos sin clonación
Con menos ruido mediático, la investigación con las células madre obtenidas de los propios pacientes avanza con mayor rapidez


Por: N Ramírez de Castro | Fuente: fluvium.org



La creación en la Universidad de Seúl de células madre "a la medida" para once enfermos con diabetes y lesiones medulares fue acogida la semana pasada como un verdadero hito científico. El polémico experimento ha demostrado que la utilización de células embrionarias con la ayuda de la clonación terapéutica podría estar más cercana de lo que se pensaba hace un año. Sin embargo, esta línea de trabajo aún debe recorrer un camino espinoso de trabas éticas y científicas hasta que pueda llegar al enfermo.

Con menos ruido mediático, la investigación con las células madre obtenidas de los propios pacientes avanza con mayor rapidez. Las células madre adultas ya se han consolidado en Oftalmología para reparar lesiones de la córnea; en Hematología, contra la leucemia; en Dermatología, para tratar quemaduras o en Traumatología para restaurar el cartílago de la rodilla. Pero ahora son también una promesa en el tratamiento de patologías tan comunes como las enfermedades cardiovasculares, la cirrosis o la osteoporosis. En estas aplicaciones aún hay más preguntas que respuestas, aunque el camino ha comenzado con numerosos estudios clínicos en todo el mundo. En España hay en marcha varios ensayos con pacientes para probar la eficacia de estas células en la insuficiencia coronaria, el infarto de miocardio, las fístulas o las fracturas de hueso de difícil curación. Un centenar de enfermos se han tratado con este material biológico que se obtiene de múltiples tejidos, desde la médula ósea, pasando por la musculatura, la grasa y hasta los folículos pilosos.

Contra corazones infartados

Las enfermedades cardiovasculares son uno de los grandes objetivos de la terapia celular. En España se están probando dos estrategias diferentes: con células obtenidas de la médula ósea y de tejido muscular. que lideran el Hospital Clínico de Valladolid y la Clínica Universitaria de Navarra. El centro navarro fue el primero que se lanzó a la reparación de corazones dañados por un infarto. Casi dos años después este centro ha coordinado el tratamiento de 14 pacientes y aguarda la autorización de Sanidad para poner en marcha un ensayo más ambicioso con más de cien voluntarios. La mayoría de estos enfermos ha mejorado y, sobre todo, nadie ha sufrido ningún efecto secundario de interés. "Ahora sabemos que el tratamiento no es tóxico, es seguro y tenemos las primeras evidencias de que además puede ser eficaz. Suficientes datos para animarnos a continuar", explica Felipe Prósper, responsable del Laboratorio de Biología Celular de la Clínica Universitaria de Navarra.

A finales de septiembre arrancará el nuevo ensayo clínico que valorará la respuesta de enfermos con corazones muy fatigados por un infarto previo, una condición crónica que se conoce como insuficiencia cardiaca. A estos pacientes se les realizarán los tratamientos convencionales y además se les inyectarán células madres extraídas de su tejido muscular.

En Valladolid

El Hospital Clínico de Valladolid sigue un camino paralelo con células extraídas de la médula ósea. Su objetivo no es tratar a enfermos crónicos sino a las víctimas recientes del infarto, un accidente cardiovascular que cada año se cobra 50.000 vidas en España. Hasta la fecha se han tratado a 60 pacientes a los que además del cateterismo convencional para "limpiar" las arterias se les inyectaron millones de células obtenidas de la médula del hueso.

Los resultados preliminares también son esperanzadores "tanto por su seguridad a medio plazo como por su eficacia", cuenta Francisco Fernández-Avilés, coordinador del grupo vallisoletano de terapia celular aplicada al miocardio (Tecam). La mejoría se ha demostrado con técnicas de diagnóstico por imagen, donde se han visto mejoras en la función del corazón como un aumento del espesor de la pared del corazón, adelgazada tras el infarto. Estos resultados han animado a este equipo a emprender, como la Clínica de Navarra, un ensayo al final de verano más ambicioso con 130 pacientes. El proyecto implicará a siete hospitales de Castilla y León. Los resultados iniciales estarán en dos años y ayudarán a comprender cuál es la mejor opción. Sobre todo, porque se podrá comparar con otras investigaciones similares que están a punto de terminar en Europa o con el de Navarra.

Con lo que ya se sabe, Fernández-Avilés cree que se optará por tratar con células de la médula a enfermos con un infarto reciente y con las musculares a pacientes crónicos. "Cuando se produce un infarto no hay tiempo que perder y las células madre del músculo necesitan cultivarse durante al menos dos o tres semanas. Las células de la médula ósea no requieren un cultivo previo, básicamente se aislan y se purifican antes de inyectarlas. En ese proceso sólo se tardan horas", señala.

Una técnica sencilla. Cicatrizar con grasa

El Hospital de La Paz de Madrid está sacándole partido a la grasa, uno de los tejidos con peor imagen del cuerpo humano. en colaboración con otros dos hospitales madrileños –el Doce de Octubre y el Gregorio Marañón– y una empresa de biotecnología. Los cuatro centros participan en un ensayo clínico que utiliza las células madre extraídas de tejido adiposo para reparar las fístulas más complejas de los enfermos de Crohn. Esta enfermedad digestiva causa una inflamación crónica del intestino y tiene en las fístulas anales a uno de sus peores enemigos. Con la aplicación local de las células de la grasa se cicatrizan estos orificios de difícil curación sin recurrir a la cirugía y a un coste más reducido. Aunque las fístulas son el "banco de pruebas" con el que el equipo de La Paz quiere demostrar las posibilidades de cicatrización de la grasa. Si el estudio con 50 enfermos de Crohn resulta positivo, la terapia podría tener numerosas aplicaciones en cirugía, úlceras de personas diabéticas que nunca curan.

El proyecto de La Paz es pionero, aunque la utilización de tejido graso para aislar células madre no es nueva. Son varios los grupos que buscan en la grasa la fuente ideal para obtener células troncales con capacidad para convertirse en numerosos tejidos. Ya se ha comprobado que pueden convertirse en células para reparar el hueso, para producir insulina o incluso en neuronas. Tienen además otra ventaja y es que su extracción, como si se tratara de una "miniliposucción", es más sencilla que la de otros tejidos como la médula ósea o el músculo.

Todavía en los comienzos. Huesos reforzados

La Traumatología cuenta con las células madre adultas como apoyo de las terapias convencionales. El Centro de Tejidos y Terapia Celular del Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña ha emprendido con otros centros catalanes tres estudios piloto con este material biológico aplicado en la regeneración de hueso. En dos de ellos, se han tratado diez pacientes con células de médula ósea y sólo en un caso se extrajeron de la grasa. La experiencia es muy limitada y también esperanzadora. Uno de los proyectos acaba de finalizar y se ha comprobado su utilidad en fracturas de hueso que no se habían soldado ni con injertos ni con placas.

"Los cinco pacientes tratados consolidaron su hueso, pero sólo son cinco casos y aún no podemos hablar de alternativa terapéutica", matiza Juan García López, director del Centro de Tejidos del Banco de Sangre catalán. Este centro también está utilizando una tecnología con bioreactor, un sistema que mecaniza todo el proceso para que sea reproducible en las mismas condiciones. De probarse la regeneración ósea, las células madre adultas serían de gran utilidad en cirugía ortopédica y maxilofacial. En Estados Unidos hay una investigación para valorar si serviría para mejorar la pérdida de hueso que produce la osteoporosis.





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