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En la ONU se prohiba toda clonación humana
La oposición de la Santa Sede no es tanto de carácter científico, que no es su dominio de competencia, sino que se basa en razones éticas y antropológicas


Por: Santa Sede | Fuente: catholic.net




El Vaticano pide en la ONU que se prohiba toda clonación humana

La Santa Sede ha pedido en la sede de las Naciones Unidas, Nueva York, la prohibición de la clonación humana, independientemente de sus fines. El portavoz de la propuesta vaticana fue el arzobispo Renato Martino, Observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, al intervenir en unas sesiones de trabajo de un Comité de la ONU que pretende redactar una Convención internacional contra la clonación reproducción de los seres humanos. La propuesta, según los expertos y representantes de numerosas Delegaciones, debería ser aprobada sin dificultades por la Asamblea General.
El debate en la ONU había sido planteado en agosto pasado por Francia y Alemania, quienes pidieron que se adopte la prohibición global de esta práctica. En su intervención, el embajador del Papa ante la ONU constató que "los nacidos de una clonación empezarían la vida como una anomalía en términos de relación con los padres y familiares".

"Las consecuencias éticas y jurídicas que se desprenderían de este acto contaminarían y profanarían el futuro de la Humanidad", aseguró el arzobispo; explicó que esta posición no sólo la defiende la Iglesia católica, sino también la Academia de la Ciencia de Estados Unidos, que calificó en agosto esta práctica como una "aventura peligrosa, con riesgos serios y fallos previsibles".

El arzobispo explicó que la oposición de la Santa Sede no es tanto de carácter científico, que no es su dominio de competencia, sino que se basa en razones éticas y antropológicas. "De hecho -constató-, esta discusión se basa en el generar un hijo fuera del acto de amor personal. Este acto excluye la paternidad y la maternidad, y es una concepción asexual y sin gametos; por lo tanto, se traduce en una falta de unión personal y entre gametos".

El representante vaticano no sólo se pronunció contra la clonación reproductora, sino también con la mal llamada terapéutica, es decir, "la producción de embriones humanos como fuente de células estaminales especializadas, y la destrucción de embriones para el tratamiento de algunas enfermedades. Esta explotación de seres humanos -aclaró-, deseada por algunos círculos científicos e industriales, e impulsada por intereses económicos subyacentes, conserva toda su repugnancia ética y es una ofensa todavía más grave a la dignidad humana y al derecho a la vida, ya que implica a seres humanos (embriones) creados para poder ser destruidos". Y concluyó: "Además, la clonación de embriones humanos ha sido considerada como innecesaria a nivel científico, pues estas mismas células pueden extraerse por otros medios éticamente aceptables" (las células estaminales de abortos no provocados).







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