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Cuando orar es insistir... y confiar
"Cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan." (Lucas 11,13)
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Puerta cerrada. Medianoche. Silencio en el edificio.
Un alma golpea la oración como quien toca una puerta sin saber si le abrirán.
Y ahí está Jesús…
enseñando que orar no es recitar,
sino confiar, insistir, atreverse a pedir…
aunque sea tarde, aunque nos digan que no,
aunque parezca que Dios está dormido.
Porque Él no está dormido.
Porque el Padre escucha incluso el susurro de tu necesidad.
Porque si tú, tan humano, sabes cuidar a quien amas…
¡imagina lo que hace Dios cuando le pides con todo tu corazón!
Hoy, aunque la ciudad siga su ruido,
aunque no veas milagros a la vista,
aunque la respuesta tarde…
sigue tocando.
Sigue buscando.
Sigue pidiendo.
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