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El Derecho a tener un hijo sano y la clonación.
Entrevista con el prof. Barrio Maestre, de la Universidad Complutense de Madrid


Por: José María Barrio | Fuente: catholic.net



Entrevista con el Prof. Barrio Maestre, de la Universidad Complutense de Madrid

¿Cómo podría la medicina asegurarnos que tendremos un hijo sano?

Nunca se puede asegurar. Hay malformaciones y enfermedades hereditarias que se manifiestan post partum.

¿Qué es la clonación terapéutica?

Un procedimiento para obtener embriones y seleccionar los que interesan más, porque puedan proporcionar células que sirvan para reconstruir tejidos o para ciertos tratamientos, sin rechazo inmunológico. Se obtiene por fecundación in vitro el embrión más interesante y se implanta, para luego desguazarlo.


¿Por qué no está bien clonar para salvar la vida de un enfermo?

No se puede quitar la vida a un ser humano para salvar la vida de otro. Eso es en sí mismo ilícito. Y un embrión humano es un ser humano vivo, pequeñito pero humano.

Pero ¿es el embrión un ser humano?

Si es hijo de humanos, es humano. Y si es un embrión humano, es un ser humano en estado embrional. Quizá no es “lo mismo” que cuando tenga tres años, o 57, pero sí que es “el mismo”.

¿Puede ser persona humana uno que no es consciente ni siquiera de vivir?

Ser persona no es actuar como persona: alguien que está dormido, o en coma, está inconsciente, y por tanto no posee autoconciencia ni autodeterminación en ejercicio activo, pero eso no significa que en esas situaciones haya dejado de ser “animal racional”. Lo que hace falta para ser animal racional es tener la capacidad activa correspondiente, no el estar ejerciéndola, del mismo modo que se es médico por tener la capacidad –la ciencia y el oficio- de curar, aunque no se esté ejerciendo en un momento dado. También el médico es médico cuando está paseando a su perro, no sólo cuando está en el quirófano o en la consulta. Algo análogo hay que decir de la persona. Ser persona humana es ser un individuo vivo de la especie homo sapiens sapiens, por tanto tener la autoconciencia y autodeterminación en acto primero, como dicen los filósofos. Esto es, haber logrado ya la capacidad o potencia activa correspondiente, que sólo supuesto cierto desarrollo, embrional y postembrional, podrá más tarde activarse, ejercerse “en acto segundo”. Cuando se dice que un embrión humano es hombre en potencia, se está diciendo una medio-verdad, que puede acabar siendo una gran mentira. Dependiendo de cómo se mire, en potencia estará siempre mientras viva (en potencia de seguir creciendo), pero eso no quiere decir que sea pura potencia: es la capacidad de obrar racionalmente que posee un ser vivo que ya en acto es animal racional, insisto, no por estar razonando actualmente, sino por disponer, aunque sea embrionalmente, de los elementos necesarios para que, si se le deja vivir, llegue un momento en que pueda ejercer la racionalidad. Todos los animales racionales hemos comenzado así.

¿Y no es más importante salvar la vida de un hijo, un esposo o un padre?

Yo no tengo autoridad para decidir qué vida es más valiosa. Admitir el tamaño como criterio para determinar la respuesta a esta cuestión resulta algo cómico, y más en el siglo de los microchips. Es lo mismo que ocurre si admito como criterio decisivo de la índole humana el hecho de haber nacido. Es el que comúnmente admiten los juristas para considerar a alguien sujeto de derechos civiles. Pero todo el mundo entiende que eso es una convención, un truco, una fictio iuris. La diferencia, real, entre un niño todavía no nacido y ese mismo poco después, en el estado inmediatamente post partum, es la diferencia entre estar dentro y estar fuera, estar aquí o estar allí, un cambio meramente local. Habría que tener una fe realmente ciega para creerse que ese puro cambio de lugar consigue el auténtico milagro de convertir en humano a algo que previamente no lo fuera.

A la larga, ¿no se impondrá la clonación “terapéutica” por sensibilidad hacia el enfermo que vemos sufrir?

Lamentablemente existe la probabilidad de que se imponga ese criterio. Técnicamente es factible, y prácticamente parece una solución atractiva para los embriones crioconservados, que están “viviendo” de asco. Pero el problema lo ha generado la praxis de la FIVET, y antes la del aborto provocado, con muchos intereses industriales y comerciales detrás. Los científicos serios saben bien que las perspectivas “curativas” de esta técnica hoy día son, en la práctica, inexistentes. Pero incluso aunque se abriesen esas perspectivas –ya están abriéndose claramente para la manipulación de células madre adultas, de cara a la regeneración de tejidos sin problemas inmunológicos y, desde luego, sin objeción ética alguna- la idea misma de fabricar un ser humano para que pueda servir de material de desguace en favor de otro no deja de ser moralmente repugnante. También los médicos nazis que trabajaban en los campos de exterminio hicieron avanzar los conocimientos anatómicos y fisiológicos gracias a sus horrendos experimentos con las víctimas.

¿Qué es el diagnóstico preimplantatorio?

El diagnóstico de las posibles enfermedades en el embrión antes de la implantación en la matriz, y que pueden llevar a implantar o no, si hay patologías.

¿Actualmente está permitido este diagnóstico?

Está legalmente permitido, aunque es moralmente ilícito. Supone obtener embriones por el procedimiento FIVET e implantar unos cuantos. Pero un embrión humano no debe salir de la matriz. Sobre todo si existe el propósito de, ante la eventualidad de una enfermedad, matarlo o dejarlo morir, y mucho menos emplearlo como material de desguace.

¿No sería bueno para asegurar que el hijo que tendremos esté sano?

Es técnicamente válido para ese fin diagnóstico. Pero no todas las enfermedades se pueden diagnosticar antes (la medicina no es una ciencia exacta). De todos modos, es ilícito sacarle fuera del claustro materno.

¿No es compasión eliminar embriones de niños que nacerían con graves deficiencias?

No es compasión, a no ser que se maltrate el sentido de las palabras. Matar nunca es un acto de compasión.

¿Existe algún derecho a tener un hijo sano?

No. Un hijo, sano o enfermo, siempre es un don gratuito, un regalo, no un derecho de nadie. Es el hijo el que tiene derecho a unos padres, no al contrario.

¿No debe la ciencia hacer todo lo posible por la salud del enfermo?

Sí, si no interfiere con el natural devenir de los acontecimientos. La medicina no debe atentar contra el devenir natural de la reproducción. Los recursos de la medicina son válidos cuando en primer lugar persiguen la curación, y no la suplantación de un proceso natural.

Algunos piensan que no hay que poner trabas al progreso. ¿Qué dice Vd de esto?

El progreso de la ciencia no puede ser contrario al progreso de la humanidad. La ciencia es para el hombre, y no al revés.
Desguazar seres humanos no es un progreso para la humanidad, sencillamente porque es inhumano.

Comentarios al autor jmbarrio@edu.ucm.es





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