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Convención internacional contra la clonación de seres humanos
Enmiendas y propuestas presentadas por escrito por las delegaciones Documento presentado por la Santa Sede sobre la clonación de embriones humanos


Por: Reporte de la Asamblea General | Fuente: Naciones Unidas




Anexo I
Enmiendas y propuestas presentadas por escrito por las delegaciones Documento presentado por la Santa Sede
(A/C.6/58/WG.I/CRP.1)

Punto de vista de la Santa Sede sobre la clonación de embriones humanos

1. La Santa Sede apoya decididamente el avance de las ciencias biológicas humanas y aprueba la obtención de las células humanas troncales o madre (stem cells), en la medida en que éstas no sean obtenidas destruyendo embriones vivos, o sea, cuando se trate de las llamadas células madre “adultas”. También apoya el uso para la investigación o para tratamientos terapéuticos de dichas células madre “adultas” y de cualquier material derivado de ellas, siempre y cuando esa utilización no ofenda la dignidad humana y, si se trata de una aplicación clínica, se respete el principio del consentimiento pleno e informado. La obtención y utilización en laboratorio de células madre “adultas”, como también su desarrollo con fines terapéuticos respetan,en principio, este criterio moral y, por lo que hasta ahora se sabe, son científicamente muy prometedores.

2.La diferencia entre la clonación “reproductiva” y la clonación con fines de investigación,llamada también “clonación terapéutica”, consiste sólo en las consecuencias últimas de su utilización. En la clonación “reproductiva” se pretende desarrollar un niño implantando el embrión clonado en un útero. En la clonación “terapéutica”,se piensa en usar el embrión clonado de un modo tal que, al final, éste será destruido. Prohibir sólo la clonación “reproductiva” sin prohibir la clonación “tera-péutica” permitiría producir la vida humana con el propósito de usarla y destruirla durante el proceso de investigación científica. El embrión humano en su estadio inicial,no implantado aún en el útero, es sin embargo un individuo humano, con una vida humana, que se desarrolla como un organismo autónomo hacia su desarrollo pleno en un feto humano. Por tanto, destruir este embrión es un grave desorden moral,puesto que es suprimir deliberadamente un ser humano inocente.

3. Por consiguiente, la Santa Sede afirma que estas técnicas dirigidas a obtener un embrión humano mediante una reproducción asexual y agamética ofenden gravemente la dignidad de la humanidad y la dignidad de la vida humana. Nadie debe hacer jamás el mal para lograr un bien. Cuando, en el esfuerzo por hacer progresar la ciencia humana o ayudar a los seres necesitados, se debe optar entre soluciones que no presentan dificultades de orden moral, como la obtención de células madre “adultas”, y soluciones que, como se reconoce universalmente, plantean problemas éticos profundos, como es el caso de la clonación “terapéutica”, la prudencia exige que se elijan sólo aquellos medios éticamente no problemáticos. Por consiguiente,incluso quienes no comparten la idea de que el embrión humano clonado tenga ya plena dignidad humana deben oponerse a toda forma de clonación humana.

4. La Santa Sede es del parecer de que cualquier intento de limitar la prohibición de la clonación humana a aquella realizada con fines reproductivos resultaría prácticamente ineficaz, puesto que, en ese caso, se crearía una gran disponibilidad de 0354154s.doc 5 A/C.6/58/L.9 embriones humanos clonados con fines de investigación, que podrían llegar a nacer simplemente trasladándolos a úteros humanos mediante los procedimientos que se emplean para la reproducción asistida artificialmente. El acuerdo universal de condena de la clonación reproductiva sólo se puede hacer efectivo a través de la prohibición total de toda forma de clonación humana.

5. Además, si se permite la clonación “terapéutica”, se requerirá una gran disponibilidad de oocitos humanos para ponerla en práctica. Esta posibilidad preocupa a la Santa Sede por varias razones. En primer lugar, porque ese proceso usaría el cuerpo de las mujeres como un depósito de oocitos sin consideración alguna sobre el número de donaciones y su futuro procreador. En segundo lugar, la considerable demanda de oocitos humanos que se generaría afectaría de manera desproporcionada a las mujeres pobres y marginadas del mundo, añadiendo nuevas formas de injusticia y discriminación a las ya existentes.

6. La clonación humana alentaría el desarrollo de un comercio de embriones humanos clonados y de sus derivados con fines de investigación científica y de investigación y desarrollo industrial. Por consiguiente, se debe promulgar una prohibición explícita de este tipo de intercambios, sean o no de naturaleza comercial. Tampoco se deben reconocer derechos de propiedad intelectual sobre informaciones y tecnologías de clonación humana.

7. La Santa Sede pretende una prohibición total y explícita de todas las técnicas de creación de nuevos embriones humanos por clonación, incluida la transferencia del núcleo de las células somáticas, la división de embriones o cualquier otra técnica similar que pueda desarrollarse en el futuro. Esta prohibición debe abarcar también la partenogénesis y la creación de “embriones quiméricos” humano-animales por medio de técnicas de transferencia nuclear.

17 de julio de 2003





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