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Repercusiones éticas y científicas de la clonación
La prohibición que se imponga únicamente a la clonación “reproductiva”, sin tener en cuenta la clonación “terapéutica” ni la “experimental”, autorizaría esencialmente la creación y destrucción de embriones humanos


Por: Postura de los Estados Unidos ante la ONU | Fuente: catholic.net




Puntos de vista de los Estados Unidos relativos a las
repercusiones éticas y científicas de la clonación humana

26 de marzo de 2002

A.Postura de los Estados Unidos


Los Estados Unidos respaldan una prohibición mundial y general de la clonación humana que se realice mediante la transferencia de núcleos de células somáticas, sea lo que sea el propósito para el cual se produce el clon humano. Los Estados Unidos son del parecer que la llamada clonación “terapéutica” o “experimental”, que supone la creación y destrucción de embriones humanos, debe estar incluido en esta prohibición mundial y general. Por consiguiente, los Estados Unidos no respaldan una prohibición que se limite simplemente al clonación “reproductiva”.

Toda prohibición de la clonación humana debería exponer claramente que no prohíbe el uso de la transferencia de núcleos ni otras técnicas de clonación para producir moléculas de ADN, órganos, plantas, tejidos, células que no sean embriones humanos, o animales que no sean humanos.

Además, somos del parecer que los países deberían promover activamente los posibles beneficios médicos y científicos de la investigación sobre las células pluripotenciales o troncales o células madre de adulto. Esa investigación no requiere la explotación ni la destrucción de la vida humana naciente, ni abre las puertas a las posibilidades deshumanizantes que acompañarían al clonación de seres humanos.

B. Antecedentes científicos

Por clonación se entiende todo proceso que da lugar a la creación de una copia genética idéntica o casi idéntica de una molécula de ADN, célula, planta, animal o ser humano. La clonación ocurre en la naturaleza. Por ejemplo, los gemelos idénticos son producto de una clonación natural. También ha habido adelantos científicos recientes en clonación, como el nacimiento de una oveja viva en 1997, creada mediante un método de clonación experimental llamado “transferencia de núcleos de células somáticas”.

La transferencia de núcleos de células somáticas es una técnica de clonación que usan los científicos para producir una copia genética casi idéntica de un animal ya existente. El producto de la transferencia de núcleos de células somáticas es un embrión. En pocas palabras, ese embrión se crea al sustituir el núcleo de un óvulo con material genético de una célula somática (que es una célula del cuerpo, pero no es un espermatozoide ni un óvulo). El espermatozoide no participa en este proceso. Desde el punto de vista genético, el embrión resultante es un clon casi idéntico al donante de la célula somática. (Puesto que el óvulo de la donante también contiene ADN extra nuclear en las estructuras subcelulares llamadas mitocondrias, las células del clon contienen una cantidad muy pequeña de ADN mitocondrial del óvulo de la donante. Por consiguiente, desde el punto de vista genético, el clon no es exactamente idéntico al donante de la célula somática.)

Los científicos realizan dos tipos de experimentos por medio de la transferencia de núcleos de células somáticas. El primer tipo, llamado a veces clonación “reproductiva”, tiene que ver con la creación de un embrión mediante clonación y su implantación posterior en el útero con el objetivo de crear un animal vivo. Los experimentos de clonación reproductiva de animales no dan resultado en la mayoría de los casos (alrededor del 95%) y con frecuencia dan lugar a mortinatos, abortos espontáneos o vástagos con anormalidades congénitas graves.

El otro tipo de experimento, llamado a veces clonación de “investigación”, “experimental” o “terapéutica”, tiene que ver con la creación de un embrión clonado, que luego se emplea para obtener células pluripotenciales o (cuando el embrión ya ha alcanzado la etapa fetal) tejidos para trasplante. Por ejemplo, después de alcanzar la fase de blastocisto (de 5 a 9 días), se destruye el embrión para obtener células pluripotenciales que pueden servir para la elaboración de terapias de sustitución celular. (Las células pluripotenciales se examinan más detalladamente en el anexo.) Hipotéticamente, las terapias basadas en las células pluripotenciales obtenidas de embriones humanos clonados no estarían sujetas al rechazo inmunitario si se trasplantaran al donante humano de la célula somática utilizada para la clonación. También se han intentado otros tipos de investigación sobre embriones clonados. Recientemente, los investigadores han informado que han cultivado embriones animales clonados en el útero de un animal huésped hasta después de la fase de blastocisto y han logrado extraer tejido diferenciado para la terapia de sustitución.

Cualquiera que sea su propósito, la clonación mediante la transferencia de núcleos de células somáticas humanas supone la creación de un embrión humano vivo. Por ello, la técnica suscita cuestiones éticas y morales muy importantes y es sumamente polémica.

Hay otras técnicas de clonación que no producen esas inquietudes éticas y morales. Por ejemplo, los científicos emplean con regularidad la clonación celular o molecular en su labor para crear células idénticas genéticamente con fines de investigación. Estas otras técnicas de clonación se podrían usar para elaborar terapias para el tratamiento de enfermedades, pero los científicos no usan el término “terapéutico” para describir esas técnicas. Más bien, como se menciona anteriormente, el término clonación “terapéutica” lo usan los científicos para describir la clonación mediante la transferencia de núcleos de células somáticas para fines terapéuticos, por oposición a fines reproductivos. Este último tipo de clonación también se describe como clonación “experimental” clonación o “con fines de investigación”.

C. Consecuencias éticas de la prohibición parcial de la clonación humana

La clonación humana –para cualquier fin– es un adelanto biotecnológico sumamente inquietante. Intrínsecamente, no es ético y sienta un precedente peligroso.

La posible creación de un ser humano mediante la clonación suscita muchas inquietudes de carácter ético. Constituye un experimento poco ético en un niño que va a nacer, sometiéndolo a enormes riesgos de anormalidades físicas y de desarrollo. Amenaza la individualidad humana, imponiendo deliberadamente al clon las características genéticas de una persona que ya ha vivido. Se corre el riesgo de que el cuerpo de las mujeres se convierta en una mercancía, que ellas venderán para someterlo a tratamientos farmacéuticos arriesgados con el fin de producir los muchos óvulos que se necesitan para la clonación. También es un paso gigante que se da hacia una sociedad donde la vida se crea por pura conveniencia, donde los seres humanos se crearían para formar partes del cuerpo, y donde se fabricarían niños con especificaciones eugenésicas.

No podemos permitir que la vida humana sea devaluada de esta forma. Algunos han propuesto que se prohiba solamente la llamada clonación “reproductiva”, con lo cual se prohibiría la transferencia de un embrión clonado al útero de una mujer para que ésta proceda con el embarazo con la esperanza de crear un bebé. Este enfoque no es válido.

En primer lugar, la prohibición que se imponga únicamente a la clonación “reproductiva”, sin tener en cuenta la clonación “terapéutica” ni la “experimental”, autorizaría esencialmente la creación y destrucción de embriones humanos explícita y exclusivamente para fines de investigación y experimentación. Convertiría la vida humana naciente en un recurso natural para ser aprovechado y explotado, erosionando el sentido de valor y dignidad del individuo. Esta perspectiva es repugnante para muchos, incluso para los que no creen que el embrión sea una “persona”.

En segundo lugar, para prohibir eficazmente la clonación “reproductiva”, se debe prohibir todo clonación humana. Conforme a una prohibición parcial que permita la creación de embriones clonados para fines de investigación, los embriones humanos serían clonados extensamente en laboratorios e instalaciones de reproducción asistida. Una vez que se disponga de embriones clonados, sería casi imposible controlar lo que se haría con ellos. Se podrían producir, comprar y vender reservas de clones embrionarios sin que nadie lo supiera. El implante de embriones clonados, que es un procedimiento fácil, no se haría a la vista, e incluso los reglamentos más detallados y entrometidos y la vigilancia no podrían detectar ni evitar el inicio de un embarazo clónico. Sería casi imposible detectar un embarazo clónico ilícito ya iniciado. Y en caso de ser detectado, es poco probable que los gobiernos obligaran a la mujer a abortar o le impusieran una fuerte pena por permitir el implante o por no abortar. Por lo tanto, la prohibición impuesta únicamente a la clonación “reproductivo” sería una prohibición inútil, sólo la ilusión de que se ha prohibido.

En tercer lugar, la prohibición que no se aplique a la creación de clones embrionarios sino a su implantación in utero, exige legalmente la destrucción de vida humana naciente y penaliza los esfuerzos por conservarla y protegerla después de su creación, una perspectiva aborrecible desde el punto de vista moral.

En cuarto lugar, es posible que haya otras formas de resolver el problema del rechazo del trasplante y, hasta la fecha, no se han realizado investigaciones con animales que corroboren la afirmación de que las células pluripotenciales embrionarias clonadas sean eficaces para tratamientos terapéuticos. La prohibición de la clonación “terapéutica” daría tiempo para investigar otras posibilidades prometedoras y menos problemáticas, por ejemplo las investigaciones sobre células pluripotenciales “adultas”. También daría tiempo para que los encargados de elaborar políticas y el público pudiesen tomar decisiones más informadas relativas a la clonación, y para el establecimiento de estructuras normativas con el fin de supervisar las aplicaciones de la tecnología del clonación que la sociedad considere aceptables.

 





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