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La clonación humana provoca una dura condena
Las hipotéticas ventajas para la humanidad o para el progreso de la investigación no pueden de ningún modo constituir un criterio decisivo de bondad moral.


Por: e-cristians | Fuente: E-cristians.net




El anuncio de clonación humana provoca una dura condena por parte de muchos sectores eclesiásticos, políticos y sociales

Aprovechando el vacío legal norteamericano con fines comerciales, una casi desconocida empresa biotecnológica de Worcester, en el estado norteamericano de Massachusetts, Estados Unidos, anunció el lunes 26 de noviembre haber clonado embriones humanos con fines "estrictamente terapéuticos", algo que ha provocado una dura condena por parte del Vaticano y de otros sectores de la sociedad.

El informe detallado del controvertido proceso, publicado en la revista científica "Journal of Regenerative Medicine" pero dado a conocer masivamente por la revista U.S. News & World Report, explica la naturaleza del proceso, ilustrándolo con fotografías amplificadas de vistas del microscopio. Según los autores del experimento, que acabó con la eliminación de las nuevas vidas creadas artificialmente, no se intenta producir un ser humano, sino una fuente de "partes humanas" de donde se podrían extraer células que supuestamente servirían de ´´repuesto´´ para tratar enfermedades como el mal de Alzheimer, el Parkinson o la diabetes. En el procedimiento, paradójicamente, tuvo un papel determinante no un médico, sino un veterinario, el argentino José Cibelli, de la empresa estadounidense Advanced Cell Technology, quien lideró la investigación.

Los investigadores explicaron que su intención no es crear seres humanos clones, sino la de disponer de terapias celulares, por las que los pacientes con diabetes o cáncer, entre otros, podrían llegar a aportar sus propias células para obtener un embrión clon. Sin embargo, lo que los responsables no han señalado, es que el poder curativo de las células estaminales o "madre" no es más que una quimera, aún no hecha realidad científicamente.

Desde el Vaticano se destacó "la gravedad moral de este proyecto" llamando a "una condena inequívoca" de este inhumano planteamiento. En un comunicado difundido desde la sala de prensa de la Santa Sede se señala que pese a que los investigadores "han señalado que su intención no es la de dar origen a un individuo humano". Pero lo que éstos en su artículo llaman, como científicos, “early embryo” (embrión en estadio inicial), ¿qué cosa es? He aquí que vuelve con toda su actualidad el interrogante bioético, nunca adormecido para la verdad, sobre cuándo considerar el inicio de la vida humana. Más allá del evento científico, en efecto, éste sigue siendo el objeto de la contención, quedando fuera de dudas que nos encontramos frente a embriones humanos y no células, como alguno quisiera hacer creer.

"El evento nos lleva, por tanto, a reafirmar enérgicamente que el inicio de la vida humana no puede ser fijado por convención en un cierto estadio del desarrollo del embrión; éste se sitúa, en realidad, desde el primer instante de existencia del embrión mismo."

"Esto se comprende más fácilmente en la modalidad ´humana´ de la fecundación entre óvulo y espermatozoide, pero debemos aprender a reconocerlo también frente a una modalidad ´inhumana´, como es la de la reprogramación de un núcleo somático en una célula cigoto: también con esta modalidad se puede dar origen a una nueva vida -como efectivamente el experimento anunciado ha demostrado-, vida que sin embargo conserva su dignidad como la de cualquier vida humana a la que se le da existencia".

"Por ello, a pesar de las supuestas intenciones ´humanistas´ de quien preanuncia curaciones asombrosas por esta senda, que pasa a través de la industria de la clonación, es necesaria una evaluación serena pero firme, que muestre la gravedad moral de este proyecto y motive una condena inequívoca."

"El principio que en la práctica se introduce, en nombre de la salud y el bienestar, sanciona, de hecho, una verdadera y clara discriminación entre los seres humanos basándose en la medida de los tiempos de su desarrollo (así un embrión vale menos que un feto, un feto menos que un niño, un niño menos que un adulto), trastocando el imperativo moral que impone, en cambio, la máxima tutela y el máximo respeto precisamente a aquellos que no están en condiciones de defender y manifestar su intrínseca dignidad".

"Por otra parte, las investigaciones sobre las células estaminales indican que otros caminos son posibles de recorrer, lícitos moralmente y válidos desde el punto de vista científicocomo la utilización de células estaminales cultivadas, por ejemplo, del individuo adulto (existen varias en cada uno de nosotros), de la sangre materna o de fetos abortados espontáneamente. Es éste el camino que cada científico honesto debe perseguir con el fin de reservar el máximo respeto al hombre, es decir, a sí mismo".

Por su parte, el Papa, en el mensaje dirigido a la Semana Social de los católicos en Francia destacó que la genética sin ética representa una "grave amenaza para el hombre", porque según constató "hoy día surge una nueva tentación: la de arrogarse el derecho de fijar, de determinar el umbral de humanidad de una existencia singular". El pontífice destacó que cuando la ciencia "experimenta" con embriones humanos o cuando los "produce" por clonación, está manejando los destinos de personas humanas. Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo. Jamás llegará a ser humano si no lo ha sido desde entonces".

"Las hipotéticas ventajas para la humanidad o para el progreso de la investigación no pueden de ningún modo constituir un criterio decisivo de bondad moral".

Un ejemplo claro de esta amenaza, explica, es la práctica, común en numerosos países, "de descartar a las personas con discapacidades congénitas, que provocan el diagnóstico de pre-implantación y un desarrollo abusivo del diagnóstico prenatal". Se trata "de auténtico eugenismo que lleva a una especie de anestesia de las conciencias, hiriendo gravemente además a las personas con discapacidades congénitas o a quien las acoge".

Por ello, el Papa Wojtyla aclara que "el desarrollo con objetivos selectivos del diagnóstico prenatal, el diagnóstico de pre-implantación, así como la utilización, la producción y la destrucción de embriones humanos con el simple objetivo de experimentación y obtención de células estaminales, constituyen graves atentados contra al respeto absoluto de toda vida y contra la grandeza de todo ser humano, que no depende de su aspecto exterior o de los lazos que mantiene con otros miembros de la sociedad´´. El pontífice invita a legisladores y políticos a intervenir, pues se trata de ´´una cuestión que sobrepasa la simple esfera científica. A la autoridad pública le corresponde el deber de actuar de manera que la ley civil sea reglamentada según las normas fundamentales de la ley moral en todo lo que concierne a los derechos del hombre, de la vida humana, y de la institución familiar´´.

Para despejar cualquier duda, el Papa deja claro que ´´la Iglesia católica alienta la investigación en biomedicina cuando está orientada a la prevención y la curación de enfermedades, el alivio del sufrimiento y el bienestar del hombre. Si la investigación es llevada de una manera verdaderamente científica, siguiendo las normas de la moral, nunca estará realmente en conflicto con la fe´´, a la vez que destaca que ´´la Iglesia no ignora la complejidad en ocasiones dramática de situaciones vividas dolorosamente por las personas, asimismo es consciente de las presiones ejercidas por poderosos intereses económicos´´.

Por su parte, los obispos ingleses pidieron al Gobierno que prohíba la clonación humana, en el transcurso de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales celebrada la pasada semana en Leeds, bajo la presidencia del cardenal Cormac Murphy-O´Connor.

Pocos días antes de la sentencia del Tribunal Supremo británico que reabre el debate sobre la clonación humana (estableciendo que la ley actual no regula esta delicada materia y descalificando al gobierno), el arzobispo de Cardiff, monseñor Peter Smith, presidente del Departamento para la responsabilidad y la ciudadanía de los cristianos, invitó con fuerza al ejecutivo de Tony Blair a revisar la decisión de consentir la clonación de embriones humanos que, ´´incluso por motivos terapéuticos, comporta la deliberada creación y destrucción de nuevas vidas humanas´´.

«Cada día tenemos nuevas pruebas en los descubrimientos médicos de que no es necesaria la clonación para obtener células madre -declaró monseñor Smith al terminar la asamblea plenaria-; hay otras fuentes de células germinales que ofrecen las mismas perspectivas de tratamiento. El Gobierno debería hacer ahora lo que habría debido hacer desde el principio: aprobar una ley que prohíba totalmente la clonación humana».



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El anuncio de clonación humana provoca una dura condena por parte de muchos sectores eclesiásticos, políticos y sociales

 





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