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Clonación terapéutica: encrucijada ética
La clonación de embriones humanos con fines no reproductivos, es decir, con fines terapéuticos. Se trataría de que las células pluripotentes procedentes de un embrión humano en fase de blastocito


Por: Luis Ciprés Casasnovas, Miembro del Comité Permanente de Médicos de la UE | Fuente: catholic.net





Clonar o clonación es producir células o series de individuos pluricelulares nacidos de una célula. Lógicamente serán, si no se manipulan, absolutamente iguales desde el punto de vista genético.

La cuestión, que en los últimos meses ha surgido con fuerza y beneplácito científico y social, es la clonación de embriones humanos con fines no reproductivos, es decir, con fines terapéuticos. Se trataría de que las células pluripotentes procedentes de un embrión humano en fase de blastocito, que James Thomson consiguió multiplicar en el laboratorio, se desarrollaran en un sentido determinado y de este modo sirvan para reparar o regenerar tejidos humanos dañados. Estamos asistiendo a un verdadero aluvión de datos y opiniones científicas, éticas y jurídicas acerca de esta cuestión.

Fue en Noviembre de 1998 cuando Thomson publicó en Science la obtención de cultivos de células madre a partir de células embrionarias humanas que todavía no se habían diferenciado. En concreto, tomó embriones en fase de blastocito sobrantes de fecundación in vitro y separó las células stem (dan lugar al embrión) del trofoblasto (da lugar a la placenta). Consiguió que estas células se multiplicaran en el laboratorio sin que se diferenciaran. El paso siguiente consiste en orientar el desarrollo de estas células en un sentido determinado.

Coincidiendo en el tiempo John D. Gearhard publicó en Proceeding of the National Academy of Sciences un trabajo similar con la única diferencia de que obtenía las células de fetos abortados.
Al año siguiente (1999) Angelo L. Vescovi, del Instituto Nacional Neurológico de Milán, publicaba en Science un trabajo demostrando la transformación de células madre de nervio en células sanguíneas. Este trabajo modificaba el pensamiento científico acerca de esta cuestión; pues demostraba que las células madre de un tejido concreto, nervioso en este caso, podían generar células que normalmente proceden desde una línea germinal diferente. Vescovi demostraba, por vez primera, que las células madre no tienen porqué proceder de embriones para que sean capaces de generar células de tejidos especializados. En el año 2000 el mismo grupo publicó en en Nature Neuroscience un experimento de aislamiento y clonación de células madre nerviosas procedentes de ratones y humanos demostrando su transformación en células de músculo esquelético.

En los últimos meses se han publicado numerosos trabajos documentando y analizando la versatilidad de las células madre de adultos para transformarse en otros tipos celulares. Quiero destacar los trabajos dirigidos por el Dr. Juan Sánchez-Ramos de la University of South Florida College of Medicine y publicados en agosto de 2000 en Experimental Neurology donde demuestran la versatilidad de las células madre de médula ósea que son capaces de transformarse en otras células y tejidos al ser cultivadas con diversos factores de crecimiento; incluso llegan a transformarse en neuronas. Está claro que pretendemos el máximo avance científico y técnico posible y que éste se ponga al servicio del hombre pero, ¿debe hacerse esto a cualquier precio?, ¿existen alternativas?.

No parece que el proyecto del Gobierno británico de autorizar la clonación de embriones con fines terapéuticos sea muy razonable: ¿es proporcional sacrificar embriones, es decir, vidas de personas humanas, para obtener otras células o tejidos?. Pero es que, además como ya he documentado, existen otras alternativas para obtener estas células. Incluso el informe del Chief Medical Officer Británico en el que se ha apoyado ese Gobierno para esta iniciativa indica que: "los recientes trabajos sobre células madre de adultos contradicen la creencia anterior de que las células madre procedentes de tejidos adultos tenían una capacidad de diferenciación restringida. Las posibilidades de las células madre procedentes de tejidos de adultos pueden igualar o incluso sobrepasar las de las células madre embrionarias.". De hecho y como hipótesis de trabajo Neil Theise se plantea que si una célula tiene todo el genoma, es razonable que tenga capacidad de transformación; la cuestión es cómo manipularla para lograrlo. Este autor demostró y publicó en Nature en julio de 2000 un trabajo demostrando que las células madre de la médula ósea de seres humanos adultos podían generar tejido hepático.

Pienso que estamos iniciando un camino muy prometedor (...). Debemos reavivar nuestra sensibilidad y protección hacia el ser humano embrionario. El embrión no puede considerarse una cosa, no puede considerarse objeto de investigación y experimentos salvo cuando tengan fines terapéuticos para él. El embrión es, desde la fecundación, una persona, un ser humano. Lleva en su seno toda la potencialidad para su desarrollo sin que se pueda parar la evolución en un determinado estadio. Pienso que es inaplazable dotar al embrión de unos derechos y darle la protección jurídica y científica que por su condición de ser humano frágil debe tener. El Consejo de Europa está trabajando en el Estatuto del Embrión y el Comité Permanente de Médicos de la Unión Europea también debería hacerlo tomando como referencia las consideraciones que el francés Prof. Marc F. Lerat plasmó en un Documento que nosotros apoyamos pero que algunos países nórdicos y centroeuropeos vetaron finalmente. (Publicado en ABC 25. 1. 2001)
 





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