Episodio 4: El milagro empieza contigo
Confiar y Construir: Caminos de fe en la ciudad
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Reflexión:
A veces rezamos pidiéndole a Dios que cambie las cosas:
que calme el dolor del mundo, que ayude a los que sufren, que haga justicia.
Y es bueno pedirlo.
Pero a veces… Dios también está esperando algo de nosotros.
Porque hay milagros que no bajan del cielo.
Suben desde el corazón de quien se atreve a amar.
El milagro no siempre es una sanación repentina o una solución mágica.
A veces es una decisión valiente, una palabra a tiempo, un gesto de compasión.
Tú puedes ser ese milagro para alguien hoy.
¿Esperas que alguien perdone? Perdona tú primero.
¿Esperas que alguien ayude? Da tú el primer paso.
¿Esperas que el mundo sea más justo? Sé justo en lo pequeño.
No hay fe más viva que la que se convierte en acción.
“Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5,16)
Dios no obra solo con ángeles.
Obra también con manos humanas.
Con las tuyas.
El milagro que estás esperando tal vez no venga de fuera.
Tal vez está esperando nacer… en ti.


















