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Dios también habla
Solo hay que aprender a leer sus señales en medio del tráfico de la vida


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



Entre bocinas, prisa y luces, Dios también habla.

A veces en rojo, cuando te pide detenerte, respirar y confiar.

Porque no todo lo que se detiene se pierde;

a veces el alto es su forma de protegerte del caos.

 



Otras veces, el amarillo te enseña a mirar con atención,

a no correr cuando el alma aún no está lista,

a reconocer que la paciencia también es obediencia.

 

Y cuando llega el verde, no es casualidad:



es la confirmación de que su tiempo ha llegado,

de que lo que esperaste en silencio ahora florece en movimiento.

 

Dios está en cada esquina, en cada luz que cambia.

Solo hay que aprender a leer sus señales

en medio del tráfico de la vida.







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