¿QUÉ ES LA FE?
Por: Fco. Mario Morales | Fuente: Catholic.Net

¿Por qué los jóvenes se alejan de Dios y de la Iglesia y se convierten en caldo de cultivo de las sectas o se vuelven incrédulos o ateos?
¿Por qué padres católicos e hijos ateos? Es la explicación que buscan los padres de familia en este tiempo. Es la desesperación de ver como los hijos se alejan de Dios.
¿Cuántos padres se cuestionan en que fallaron para que sus hijos se alejen de la religión y de la iglesia?
Habiendo nacido en el seno de una familia católica, muchos adolescentes, jóvenes o adultos, por pruebas que Dios permitió para ellos, se alejan de la vida espiritual y sacramental, llegando a caer en la incredulidad. Esto tiene un origen ¿Cuál puede ser?
a). - La vida religiosa de los padres es mixta, o alguno de ambos no tiene la convicción suficiente: Uno vive por convicción y el otro vive más por tradiciones y costumbres externas.
b). - La enseñanza, la formación religiosa no depende solo de mamá o de papá, sino de ambos.
Con el testimonio, el ejemplo y la congruencia de ambos padres, los hijos que así son formados tendrán las armas para tomar y vivir decisiones correctas, - formación que se convertirá en bendiciones en los años por venir. Consultemos Deuter. 4, 9
El católico cristiano debe ser difusivo y contagioso empezando en su iglesia doméstica y continuando en su entorno laboral y social.
"Un cristiano que no es difusivo y contagioso, no es un verdadero cristiano" (Evangelio explicado No. 2 pág. 133 P. Eliécer Sálesman).
Comencemos por analizar las causas y no solo los efectos:
1º El error está en que queremos combatir solo las consecuencias y no los orígenes.
2º En lo espiritual: el principal pecado es no reconocer que somos pecadores.
3º En lo familiar: es no aceptar que el error se origina en el interior de nuestro ambiente y en nosotros mismos (incongruencia).
4º Llevar una religiosidad solo por la fuerza de la costumbre.
5º Imponer y obligar sin convencer.
6º No motivar, no tomar en cuenta, no comprometer, sino por el contrario: alejar y abandonar.
7º Dar por hecho que todo se conoce
8º “Hacer” una religión a nuestras conveniencias.
9º Desconocimiento de nuestra propia y verdadera religión.
10º Falta de una verdadera preparación
11º Divisiones y conflictos que provocan en el joven a perder la fe.
12º No esperar que el niño, el adolescente y joven vengan a nosotros, sino los papás, los adultos ir en busca de ellos.
13º Aceptar el descuido, la omisión, el “olvido”, la indiferencia, la apatía y la pasividad.
14º Reconocer, aceptar y trabajar contra el escepticismo de nosotros mismos, como padres.
La formación religiosa antes de ser un problema de los jóvenes es un problema de los papás.
La pérdida de la conciencia moral es el inicio de toda maldad
“La pérdida de la conciencia del mal es el principio, fundamento y difusión de todo tipo de maldades, por lo que no es posible luchar contra el mal, cuando no se tiene conciencia del mal, menos cuando la difusión llega al extremo de confundir lo bueno con lo malo y lo verdadero como falso.
No es posible proclamar valores cuando se dice que todo es relativo; peor situación se crea aun cuando la verdad y el bien se silencian o se persiguen y la mentira y la maldad se proclaman y exaltan. Es ciertamente alarmante no que exista el mal que siempre ha existido, sino ver y sentir el fuego del vicio exaltado y glorificado”. (S. E. R. Norberto Cardenal Rivera Homilía del Jubileo de la Juventud).
¿QUÉ ES LA FE?
La fe es la adhesión plena de la inteligencia y de la voluntad a Dios que se revela.
“Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de las cosas que no vemos. Nuestros antepasados fueron aprobados porque tuvieron fe. Por fe sabemos que Dios formó los mundos mediante su palabra, de modo que lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse” (Heb. 11, 1 – 3).
Fe no es buscar a Dios para que haga nuestros caprichos. No es garantía de que todo va a mejorar, tampoco es tratar de que Dios este exclusivamente a nuestro servicio. Es confiar, depositar el mañana en sus manos amorosas de Padre. Ningún padre buscará dañar o buscar la desdicha de su hijo. Por eso con absoluta confianza debemos pedirle que “Se haga su voluntad en la tierra como en el cielo”, porque estamos seguros de su amor.
A veces no nos gusta, pero el Señor por su infinito amor, endereza lo que está torcido, aunque nos duela, pero es para nuestro bien. Él permite las pruebas para que reflexionemos y retomemos el camino que por descuido o ignorancia habíamos abandonado.
La semilla de la fe (1 Cor. 11, 23s; 15, 3ss).
“Yo soy la vid; produzcan frutos en mí” (Jn. 15, 1 –17)
El incentivo para mantener la fe (2 Tes. 2,15).
“Creo, ¡pero ayuda mi poca fe!” (Mc. 9, 23) Tenemos que pedirla porque es un don de Dios.
La prueba de lo que no se ve es sinónimo de seguridad y certeza, de confianza total, de crédito ilimitado a la palabra de Dios, de entrega sin condiciones. (Gen. 2, 24; Efe. 5, 31). (Heb. 10, 1 – Biblia comentada – Straubinger).
Es confiar plenamente en los designios y la voluntad de Dios.
La fe, es la solución fundamental en las pruebas, la fe hace milagros.
¿Es necesaria la fe para salvarse?
La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo lo afirma: “El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea se condenará” (Mc. 16,16).
Todo ser humano debe aspirar y tiene derecho a una vida digna, pero fundada en el respeto a los derechos de los demás, con principios morales y luchando por lograr un mundo unido, en paz y armonía. Sin estos objetivos, y por el contrario, llenos de avaricia, lujuria, envidia, y soberbia, la libertad se vuelve libertinaje, la moral no existe y la pasión arrastra.
En la niñez la fe puede ser sincera pero sin bases muy firmes. No existe la madurez para aceptar a Dios por convicción propia, puede ser en cierta forma inconsciente. Cuando niños el trípode descansa en las únicas fuentes de instrucción, conocimiento y preparación, los maestros de la fe son los propios papás, los sacerdotes y los laicos (catequistas). ¿Pero que pasa si dos partes fallan por ignorancia o egoísmo o la otra por abandono?
Muchos dicen tener fe, pero no obran según la fe (II Tim. 3,5) con lo cual demuestra que se engaña o es un impostor. Si tuviera fe, ella se manifestaría por el amor (Heb. 11, 4).
De nada sirve a un cristiano creer si no le mueve el amor de Dios que se manifiesta en la conducta.
“Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también y no se salvan (Sgo. 2, 19). Es necesario mirar a Dios tal como El se ha revelado, es decir, conocerlo tal como él quiere ser conocido.
Debemos tener absoluta confianza en Dios, amarlo con absoluta entrega y convicción, y amar incondicionalmente a nuestro prójimo, amigo o enemigo.
Fe y amor siempre deberán ser parte de nuestra vida.
LA RESPONSABILIDAD DE LA EVANGELIZACIÓN
“En los tiempos pasados, la apologética consistía en defender la fe católica de los ataques de sus enemigos. Se dirigía esencialmente a los de afuera, para que tomaran conciencia de la falsedad de sus ataques. Hoy, la apologética se dirige, antes que nada, a los de adentro para que no se dejen confundir por los que se salieron de la misma Iglesia y tratan de llevárselos a sus grupos. Antes, los que no conocían la fe eran los de afuera; hoy, los que no conocen la fe son los de afuera y los de adentro” (La Apologética no está de moda. P. Flaviano Amatulli Valente).
















