Un interesante libro sobre psicología de orientación católica
Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net

En el campo de la psicología hay un fuerte dominio de perspectivas lejanas (o incluso opuestas) a la perspectiva católica, lo cual hace difícil a un profesional creyente encontrar ideas que respeten su horizonte cultural. Un reciente volumen de Stefano Parenti (Stefano Parenti, Sulle spalle dei giganti. Psicoterapia nella prospettiva di Tommaso D’Aquino, prefazione di Ignacio Andereggen, D’Ettoris Editore, Crotone 2024), psicólogo y psicoterapeuta, busca recuperar la psicología tradicional, sobre todo de matriz tomista, para promover una buena praxis terapéutica que, además, esté de acuerdo con la fe católica.
En las páginas de introducción, el Autor habla en primera persona de sus encuentros, primero con un grupo de católicos que vivían de un modo «extraño» respecto de la mayoría, luego directamente con Cristo y, en el ámbito especulativo, con santo Tomás de Aquino. Al mismo tiempo, expresa las dudas y preguntas que surgieron a lo largo de sus estudios de psicología, sobre todo al constatar la gran variedad de escuelas, la falta de seriedad a la hora de evaluarlas, y el vacío de una visión antropológica bien fundamentada (pp. 22-26). Tras presentar lo que sería su camino interior y formativo, Parenti declara la finalidad del libro: responder «tanto a la exigencia de unidad del psicólogo católico, para que no se divida entre la vida de fe y una práctica profesional construida sobre ideas y métodos lejanos del cristianismo, como a la exigencia de una teoría de la clínica que sea mejor respecto de las propuestas contemporáneas» (p. 37). Para ello, así concluye la introducción, se busca recuperar la tradición, especialmente con ayuda de la antropología de santo Tomás de Aquino (p. 37).
La obra se divide en tres partes. La primera analiza la situación actual, vista como una «ruptura con la tradición». La materia está dividida en dos capítulos. El primero, dedicado a la situación contemporánea, muestra cómo importantes tendencias de la psicología critican a las religiones, lo cual lleva a muchos católicos que entran en contacto con esas psicologías a esconder su fe en la vida privada y a no manifestarla a los pacientes, y a no pocos psicoterapeutas a cerrar los ojos antes las oposiciones entre su fe y las teorías que adoptan, para fijarse solo en los elementos que podrían ser conciliables en esos dos ámbitos (pp. 45-58). A la hora de confrontar teorías psicológicas y doctrina católica, existen diversas opciones que presenta Parenti, algunas que llevan a desvirtuar la fe, y otras que consiguen una armonización aceptable por mantener el patrimonio católico (pp. 58-63). Para evitar los daños de integraciones que desvirtúan la fe, haría falta recuperar los lazos con la Tradición y las relaciones con el Magisterio (p. 72).
El capítulo segundo busca superar tres mitos que han hecho creer que la psicología y la psicoterapia sean algo completamente nuevo, cuando en realidad tienen sus raíces en la filosofía (por ejemplo, en Platón, Epicteto o Marco Aurelio) y en el cristianismo. Uno de esos mitos presenta a la Iglesia católica como enemiga de las novedades en este ámbito, cuando en realidad existen no pocos documentos e intervenciones papales que muestran el interés del Magisterio por el tema. El capítulo expone, hacia el final, la contraposición entre diferentes antropologías, muchas de ellas insuficientes. El Autor ofrece un cuadro general de importantes teorías psicológicas, las compara con la visión cristiana, y establece una especie de gradación entre las teoría más cercanas y más lejanas (pp. 88-95).
La segunda parte se desarrolla en siete capítulos, y busca ser una recuperación de la tradición. Empieza con un capítulo (el tercero) para responder a la pregunta «Cur Divus Thomas?», que sirve como motivación humana y eclesial para estudiar al gran Maestro de Aquino. El capítulo cuarto presenta a santo Tomás, primero con una breve síntesis sobre su vida y su producción intelectual, luego con sus influjos e importancia dentro de la Iglesia católica, por ejemplo, con el neotomismo, que ha buscado proponer al Angélico en el mundo contemporáneo, si bien no siempre de modo adecuado. Se pasa naturalmente al capítulo quinto, que presenta sintéticamente un «tomismo para psicólogos». Parenti resume, con buenos ejemplos, la metafísica y la psicología de Aristóteles, y aprovecha este momento para clarificar la famosa distinción de san Pablo entre cuerpo, alma y espíritu, que no resulta fácil de comprender ni de integrar en una visión aristotélico-tomista (pp. 135-138). Asimismo, reconoce la importancia de la doctrina del acto y la potencia, y la que se refiere a las cuatro causas, con especial atención a la causa final, que ha sido olvidada en muchos autores modernos, y al tema de la felicidad completa vista como fin último (pp. 141-148).
El capítulo sexto indaga sobre la psicología de las facultades, siempre según la perspectiva tomista. El Autor empieza su presentación con las facultades cognoscitivas (sensitivas e intelectivas), con análisis interesantes sobre la memoria y la cogitativa (que tienen una gran importancia, como se hace ver en el volumen, en la buena configuración psicológica, o que pueden ser causa de diversas patologías), para luego pasar a las pasiones y a las facultades del apetito o deseo. Tras ofrecer una síntesis de la teoría tomista de las pasiones, el texto añade una serie de cuadros en los que se conecta tal teoría con algunas de las patologías psicológicas más difusas, como la neurosis, entre otras (pp. 171-179). Luego se expone lo relativo a la inteligencia y a la voluntad (con la importante distinción entre desear y querer), con todas las aplicaciones que pueden hacerse para comprender ciertos conflictos interiores entre deseos inmediatos y deseos guiados racionalmente hacia el bien verdadero y hacia el fin último. Las últimas secciones de este importante capítulo hablan sobre el apetito (que surge de las tres dimensiones del hombre: como viviente, como animal y como racional, según un interesante texto de santo Tomás) y sobre el corazón, entendido como la racionalidad cuando acoge el deseo natural y busca realizarlo, según la tradición que arranca de san Agustín (p. 208).
Se pasa inmediatamente a considerar lo que sería una psicología de las virtudes (capítulo séptimo), siguiendo la propuesta tomista. Para ello, tras definir qué sea la virtud, se hace presente un primer cuadro general de las virtudes. Además, Parenti subraya cómo se ha desviado la noción clásica de virtud (que implica perfeccionar las facultades) hacia una visión moralística, sometida a reglas y prohibiciones, al puro deber, en buena parte por culpa del pensamiento de Kant; y cómo, a partir de una fuerte reacción, se ha ido al extremo opuesto, hacia el emotivismo y la defensa de las pasiones (pp. 224-227). Sigue luego una adecuada presentación de las principales virtudes humanas (prudencia, justicia, fortaleza, templanza); se señala, entre otras muchas ideas, el importante papel de la fortaleza en lo que se refiere a psicoterapia de nuestro tiempo (pp. 243-247). La amplia exposición sobre la templanza permite captar matices importantes, por ejemplo, su valor positivo. Incluye, además, interesantes aclaraciones sobre la intemperancia y la incontinencia (pp. 258-262), y varias indicaciones sobre la educación a la virtud, en la que juegan un papel clave la familia y, más a fondo, la amistad con Cristo (pp. 263-267). El capítulo aborda, en las partes finales, lo que se refiere a los vicios, y otros temas relacionados, como el de la relación entre moral y psicología (que necesita una adecuada comprensión, para no poner un excesivo énfasis en la primera o en la segunda).
El capítulo octavo, relativamente breve, presenta las enfermedades psíquicas según el pensamiento de santo Tomás. Algunas enfermedades mentales tienen un claro origen orgánico, otras se deben a comportamientos adoptados a lo largo del tiempo, otras a traumas o experiencias del pasado, otras a la cultura en la que uno vive. Al final, Parenti señala cómo santo Tomás toca aspectos relativos a las enfermedades mentales, pero no elabora una teoría unitaria (p. 296). Con el capítulo noveno («Todo es gracia») se expone el complejo tema de la relación entre natural y sobrenatural, entre libertad y gracia, y cómo en el catolicismo se busca una colaboración que excluye tanto el pelagianismo (que supone que todo depende de nosotros) como el luteranismo (que defiende que solo basta la gracia, casi ignorando la colaboración humana).
La tercera parte lleva como título «La inculturación de la tradición». Como explica el Autor, se trata de aplicar los principios expuestos en la segunda parte en un ámbito contemporáneo: la psicoterapia (p. 309). Expone inicialmente los principios de psicopatología (capítulo décimo), comenzando con una presentación de la neurosis desde una perspectiva tomista. Parenti, citando varios autores, hace notar cómo ciertas enfermedades psíquicas (como el ansia, el pánico, algunos comportamientos compulsivos o ciertas fobias) no deben confundirse con los vicios, ni pueden ser afrontadas con invitaciones a un trabajo desde la voluntad, que resultaría inadecuado por la situación en la que se encuentra el paciente (pp. 315-316). También recoge interesantes análisis sobre el tema de los traumas y las heridas, con lo que implican en tantas vidas concretas en las que se experimenta una falta de amor (pp. 321-326). A continuación, y con ayuda de textos de santo Tomás, se evidencia cómo en las dependencias se busca un alivio del dolor a través de acciones que producen placer (aunque sea desordenado), y un camino para superar tales dependencias consiste precisamente en descubrir las raíces de los propios sufrimientos y dolores (p. 329). Siguen varias secciones donde se analizan neurosis para distinguir síntomas y causas, lo cual ayuda, entre otras cosas, a intervenir de modo más eficaz sobre las causas. También se habla de las dependencias, entre otros temas, y sobre la importancia de la amistad y de los ideales. Hacia el final se recuerda que, metafísicamente, la esencia de la neurosis consiste «en la rebelión contra la realidad» (p. 359). Ello se explica por diversos factores culturales que han dañado profundamente a los hombres desde hace unos 200 años, y que han provocado errores como el voluntarismo (inicialmente) y la destrucción de normas y puntos de referencia (en las últimas décadas).
Tras el largo capítulo décimo, el undécimo ofrece un estudio sobre los principios de psicoterapia. Tras recordar que estamos ante un arte que exige una buena comprensión del hombre, en sus características generales y en su singularidad, Parenti destaca el papel central de la caridad (pp. 367-368), y lo hace desde historias concretas, en las que se evidencia cómo se transforma un enfermo cuando se siente tratado de modo personal (pp. 372-376). Siguen luego diversas propuestas, en buena parte recogidas desde la experiencia, con ayuda de las publicaciones de Rudolf Allers, y que pueden plasmarse en un texto de este importante psicoterapeuta: trabajar con la mirada puesta en fines buenos, uniendo dos fuerzas, la verdad y el amor, que serían invencibles (p. 384). El capítulo también expone la teoría de Magda Arnold sobre la neurosis y sobre cómo afrontarla con una adecuada psicoterapia (pp. 384-392). Todo ello exige un trabajo para acceder a la realidad, pues si, como dijimos, toda neurosis aparta a la persona de esa realidad, volver a ella será uno de los principales caminos para la curación (pp. 394-396, 465-466).
El capítulo duodécimo defiende la importancia de una psicoterapia integral de la persona (como expresa su título), a partir de la experiencia del mismo Autor, que expone en estas páginas el método que usa al atender diversos tipos de neurosis y, más en concreto, las patologías que se refieren al ansia, a las compulsiones, a las dependencias, a problemas en el ámbito sexual y de la personalidad (p. 400). Para ello, presenta un recorrido terapéutico concreto (un paciente) con sus diferentes encuentros, resultados, propuestas. En esas páginas se evidencia, entre otros temas, el de las heridas, que conviene individuar y curar (pp. 415-419). A continuación, Parenti destaca algunos principios y criterios que sigue en el acompañamiento terapéutico, unidos siempre a la caridad, que lleva al psicólogo a modelarse según el paciente (pp. 442-444). Reconoce que aspira a un acercamiento integral, que reúna elementos de la tradición tomista (sobre todo respecto de la visión antropológica) y elementos de las corrientes contemporáneas (pp. 444-446, y lo que se dice en las conclusiones).
El último capítulo (XIII) presenta diversas ideas sobre el sentido religioso en la psicoterapia. Entre los diversos puntos analizados, se exponen algunas teorías sobre el deseo natural que el hombre tendría de ver a Dios, en lo cual radicaría su plenitud, sin desconocer que en la realización de tal deseo tiene un papel central la acción de la gracia divina (pp. 454-466). El Autor reconoce que un terapeuta no puede imponer sus creencias religiosas, pero cuando aparece en el horizonte la pregunta sobre Dios y sobre el sentido de la vida, puede acompañar hacia las respuestas que tanto desean las personas. Incluso el terapeuta que busca ser plenamente cristiano acoge con especial simpatía a los pacientes, y recibe, en no pocas ocasiones, ayuda de estos para su propio camino de fe (pp. 476-477).
Las breves páginas de conclusiones sirven para insistir en la importancia de una psicoterapia integral de la persona, que viene descrita en sus elementos esenciales y en sus fundamentos, que serían la filosofía realista y el Magisterio de la Iglesia (p. 479). Al mismo tiempo, el Autor indica tres perspectivas futuras a la propuesta defendida en el volumen: la tarea de controlar empíricamente su validez, la aplicación a la pareja y la familia, y la invitación a las universidades católicas a recoger las enseñanzas de la tradición, sobre todo de santo Tomás de Aquino, y propuestas de autores como Allers y Arnold (pp. 481-482). No se ofrece la bibliografía (abundante, como se ve en las notas a pie de página) ni índice de nombres. El conjunto tiene un alto valor, pues no se trata solo de una propuesta teórica, entre tantas que existen en el mundo de la psicología, sino de un esfuerzo por compartir prácticas profesionales que tienen como aval, según el título de la obra, a «gigantes» que han estudiado seriamente al ser humano y lo han sabido comprender mejor desde la apertura al horizonte religioso y, más en concreto, al gran regalo de la revelación en Cristo, como la ha recibido la Iglesia católica a lo largo de los siglos.
Como dato importante, hacemos notar que ya existe traducción española de este volumen, que será de gran provecho para muchos lectores. Estos son sus datos: S. Parenti, Sobre hombros de gigantes. Psicoterapia desde la perspectiva de santo Tomás de Aquino, Pequeño Monasterio, Pamplona 2025.
Fernando Pascual, L.C.


















