Menu


El desierto interior - "Cuando no sientes nada"
Cuaresma: Reflexión y Encuentro


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.net



A veces la fe no arde.
No emociona.
No consuela.

Solo permanece.

El desierto no siempre es tentación.
A veces es silencio prolongado.

Cuaresma también es esto:
seguir caminando
aunque no sientas nada.

Cristo no se fue.
Solo te está enseñando a amar sin depender de emociones.



Letanías de la preciosísima sangre de cristo

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, Hijo único del Padre eterno, sálvanos.
Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado, sálvanos.
Sangre de Cristo, de la nueva y eterna alianza, sálvanos.
Sangre de Cristo, que en la agonía corriste por tierra, sálvanos.
Sangre de Cristo, que brotaste en la flagelación, sálvanos.
Sangre de Cristo, que manaste en la coronación de espinas, sálvanos.
Sangre de Cristo, derramada en la cruz, sálvanos.
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, sálvanos.
Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón, sálvanos.
Sangre de Cristo, bebida y purificación de las almas en la Eucaristía, sálvanos.
Sangre de Cristo, río de misericordia, sálvanos.
Sangre de Cristo, vencedora de los demonios, sálvanos.
Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires, sálvanos.
Sangre de Cristo, virtud de los confesores, sálvanos.
Sangre de Cristo, que haces germinar a las vírgenes, sálvanos.
Sangre de Cristo, apoyo de los que peligran, sálvanos.
Sangre de Cristo, alivio de los que sufren, sálvanos.
Sangre de Cristo, consuelo en el llanto, sálvanos.
Sangre de Cristo, esperanza de los penitentes, sálvanos.
Sangre de Cristo, consuelo de los moribundos, sálvanos.
Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones, sálvanos.
Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna, sálvanos.
Sangre de Cristo, que libras a las almas del purgatorio, sálvanos.
Sangre de Cristo, dignísima de toda gloria y honor, sálvanos.



Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

V. Nos has redimido, Señor, con tu Sangre.
R. Y nos has hecho para nuestro Dios un reino.

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que constituiste a tu Hijo unigénito Redentor del mundo y quisiste ser aplacado por su Sangre, concédenos, te rogamos, venerar dignamente el precio de nuestra salvación y ser protegidos por su poder contra los males de la vida presente, para que así gocemos eternamente de sus frutos en el cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |