"Hijo, cumplí mi promesa, vamos a casa"
Por: Norma Pérez Quiroz | Fuente: Siete24

Ciudad de México.-Hay promesas que se sellan con la vida misma. Para Cecilia Flores, madre buscadora y fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, esa promesa tenía nombre y fecha: Marco Antonio Sauceda, desaparecido el 4 de mayo de 2019.
Tras siete años de remover la tierra con las manos, de enfrentar el silencio de las autoridades y de caminar bajo el sol del desierto, Ceci por fin pudo pronunciar las palabras que mantuvo guardadas en el corazón: “¡Vamos a casa, hijo!”.
La noche de este martes, a través de sus redes sociales, la activista compartió un video con un mensaje que ninguna madre debería dar, pero que en México se ha vuelto el testimonio de una lucha desesperada. Sosteniendo un hueso contra su pecho, Cecilia confirmó el hallazgo de una fosa clandestina en el kilómetro 46 de la carretera 26, en Hermosillo, Sonora. Ahí reconoció parte de los restos de su hijo.
“Solo puedo abrazar un puño de huesos”
En la grabación, se observa a una madre agotada pero en paz con su juramento: “Hoy localicé a mi niño… y más que nunca se siente la fatiga. Abrazo tus restos, es lo que me queda, es lo que me dejaron”.
A pesar de que los protocolos oficiales exigen una prueba de ADN para la confirmación legal, para una madre no hay duda cuando el corazón reconoce lo propio. Cecilia identificó plenamente la vestimenta de Marco Antonio en el lugar del hallazgo. Según relató en entrevista posterior, el cuerpo presentaba un impacto de bala en el cráneo y se encontraron casquillos alrededor, evidencia de la violencia que le arrebató a su hijo hace siete años.
“No asimilo todavía haber encontrado a mi hijo sin vida. Nosotros identificamos plenamente la vestimenta de mi hijo… ya encontrarlo en una fosa o encontrar sus restos, pues ya se acaba la esperanza con la que vive uno”.
Siete años de caminar contra el olvido
La historia de Cecilia Flores es la historia de una madre que se negó a aceptar el olvido. Marco Antonio fue sacado de su casa en Bahía de Kino por hombres armados en 2019. Desde entonces, el mapa de la vida de Cecilia cambió: dejó de buscar culpables para buscar tesoros bajo la tierra.
“Me robaron el miedo con tu ausencia, se llevaron mi cansancio con tus heridas”, escribió en un emotivo post en su cuenta de X.
Para ella, este hallazgo no es el fin del camino, sino el inicio de una nueva etapa de duelo y justicia. El descubrimiento fue posible gracias a una investigación de la Fiscalía de Sonora, derivada de declaraciones que señalaron el lugar exacto, un sitio tan aislado que Cecilia confesó que jamás habrían dado con él por su cuenta, a pesar de haber buscado a escasos 100 metros de ahí en el pasado.
Una labor de amor, no de conflicto
Cecilia siempre ha sido clara sobre el motivo de su lucha: no busca castigo, busca paz. En reiteradas ocasiones ha mencionado que su misión es humanitaria.
“Nuestra labor nace del amor, no del conflicto. No buscamos culpables… nuestra única misión es traer a nuestros desaparecidos de vuelta a casa”.
Hoy, Marco Antonio regresa a casa. No de la forma en que una madre sueña, pero sí de la forma en que una madre cumple su promesa al hijo, llevarlo a casa.
La solidaridad en redes
En redes sociales, la solidaridad no se ha hecho esperar. Usuarios y colegas periodistas han destacado que Ceci Flores convirtió su dolor en un faro para miles de mujeres que, al igual que ella, siguen rascando la tierra con la esperanza de dar un último abrazo, aunque sea a un puño de huesos.
A las madres que siguen en el “pie del cañón”, Cecilia Flores les deja un mensaje final de resistencia: no rendirse.












