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"La ciudad cansada"

Metro
Incluso en los momentos más grises, la esperanza encuentra la forma de hacerse escuchar.


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net



El vagón iba lleno. Demasiado lleno. Entre el sudor, las mochilas, el sueño acumulado y el hartazgo de una larga jornada, cada pasajero parecía inmerso en su propio mundo. Una señora rezaba en voz baja, un estudiante dormía de pie y alguien escuchaba música a todo volumen mientras el tren avanzaba por la ciudad.

De pronto, el convoy se detuvo en medio del túnel. Como si compartieran el mismo cansancio, todos suspiraron al mismo tiempo. La espera se hizo pesada y el ambiente pareció volverse aún más gris.

Entonces, desde algún rincón del vagón, una niña comenzó a cantar. Su voz era pequeña, desafinada y sencilla, pero estaba llena de alegría. Poco a poco, algo cambió. Las miradas dejaron de verse tan derrotadas y el silencio incómodo se transformó en una pausa distinta, más humana, más luminosa.

Hasta en los túneles la luz encuentra maneras de entrar.

Sagrado Corazón de Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo: humilde, dispuesto a amar y atento a la voz de Dios. Que en medio de la rutina de cada día sepamos encontrarte en lo sencillo, permanecer fieles en la oración y vivir con caridad hacia los demás. Guíanos por el camino de tu paz y enséñanos a confiar plenamente en Ti.



Amén.







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