Cuando tengo miedo
Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.net

Todos conocemos el miedo.
A veces aparece frente a una enfermedad.
Otras veces llega con una decisión difícil, una pérdida inesperada o un futuro incierto.
El miedo forma parte de nuestra condición humana.
Lo importante es no permitir que decida por nosotros.
Cuando los discípulos sintieron que la tormenta los vencía, Jesús no eliminó inmediatamente las olas.
Primero les recordó que Él estaba allí.
También hoy sigue subiendo a nuestra barca.
No siempre calma la tormenta de inmediato.
Pero nunca deja solos a quienes confían en Él.
La fe no elimina todos los miedos; nos enseña a caminar a pesar de ellos.
Oración a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo
Señor Jesús, que por amor derramaste tu Preciosísima Sangre para la redención del mundo, te adoramos y te damos gracias por el inmenso don de tu misericordia.
Purifica nuestro corazón, fortalece nuestra fe, renueva nuestra esperanza y haz que vivamos siempre unidos a Ti. Que tu Sangre preciosa nos proteja del mal, nos conceda la gracia de la conversión y nos impulse a ser testigos fieles de tu Evangelio. Te ofrecemos nuestras alegrías, trabajos y sufrimientos, para que, unidos a tu sacrificio, den fruto de santidad y amor.
María, Madre de la Iglesia, acompáñanos en nuestro camino hacia Cristo.
Amén.

















