Aprender a mirar
Mientras esperamos
Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net

Simeón llevaba mucho tiempo esperando. Ana también. Los dos habían pasado buena parte de su vida confiando en una promesa cuyo cumplimiento no sabían cuándo llegaría.
Hasta que un día aparentemente cualquiera, María y José entraron al templo llevando a un niño.
Y comprendieron que la espera había terminado.
Nosotros también pasamos una parte importante de la vida esperando. Una respuesta, un trabajo, la recuperación de alguien, una reconciliación, un proyecto que no termina de comenzar o una noticia que podría cambiar nuestros planes.
Lo difícil es que mientras esperamos podemos sentir que la vida está detenida.
Pero Simeón y Ana no dejaron de vivir mientras esperaban. Continuaron caminando, orando, cumpliendo sus días y permaneciendo atentos.
Quizá ahí esté la enseñanza.
Esperar no significa poner nuestra vida entre paréntesis hasta que llegue aquello que deseamos. También podemos querer, trabajar, aprender, agradecer y disfrutar mientras algunas respuestas siguen pendientes.
No sabemos cuándo llegará aquello que esperamos.
Pero sí podemos decidir qué hacemos con el tiempo que existe entre la promesa y su cumplimiento.
Porque la espera también forma parte de la vida.
Evangelio: Simeón y Ana encuentran a Jesús en el templo (Lucas 2, 25-38).














