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Aprender a estar

Estar sin tener respuestas
A veces, acompañar no es encontrar las palabras, sino simplemente quedarse.


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net



Cuando Lázaro murió, Marta salió al encuentro de Jesús. Poco después llegó María. Las dos estaban viviendo uno de esos momentos en los que ninguna explicación parece suficiente.

Jesús pudo haber pronunciado un gran discurso sobre la vida, la muerte y la esperanza. Pero antes hizo algo mucho más humano: permaneció junto a ellas y lloró.

A veces creemos que acompañar significa encontrar las palabras correctas. Por eso, cuando alguien atraviesa una enfermedad, una pérdida o un momento difícil, buscamos desesperadamente algo que decir.

Pero hay dolores que no necesitan explicaciones.

Necesitan compañía.



Sentarse junto a alguien, escuchar sin interrumpir, compartir un café o permanecer cerca puede ser mucho más importante que cualquier consejo.

Jesús nos recuerda que no siempre tenemos que solucionar la vida de quienes queremos. Hay momentos en los que simplemente necesitamos evitar que atraviesen solos aquello que les toca vivir.

Quizá acompañar sea precisamente eso: poder decir, aun sin palabras, no sé cómo resolverlo, pero estoy aquí.

Evangelio: Jesús ante la muerte de Lázaro (Juan 11, 32-36).









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