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Comercio y tráfico de órganos
El comercio de órganos se puede evitar mejorando las condiciones de vida de la población, dando igualdad de oportunidades a ricos y pobres principalmente en relación a la salud y erradicando la extrema pobreza


Por: transplantes de organos | Fuente: catholic.net




Introducción
El trasplante de órganos en el momento actual es la mejor alternativa de tratamiento y en muchos casos la única, para la falla terminal e irreversible de muchos órganos vitales como el corazón, el hígado o los riñones.

Para que con el trasplante se puedan salvar vidas humanas se necesitan órganos y para tener órganos se necesitan donantes. Sin órganos no hay trasplantes y sin donantes no hay órganos. Actualmente en USA, cada seis minutos fallece una persona en espera de un órgano y cada año un 20% de los pacientes en lista de espera para el trasplante fallece sin haber podido conseguir el órgano requerido.

En la mayor parte de los países europeos, en USA y en muchos países de América Latina, la tasa de donantes se mantiene estable a lo largo de los años y sin embargo la cantidad de pacientes en espera de un órgano vital aumenta progresivamente, al igual que el tiempo de permanencia en lista de espera y la mortalidad.

Tradicionalmente, para el trasplante de riñon y actualmente para el trasplante de una parte del hígado, de un pulmón o de un segmento de intestino delgado, se pueden conseguir los organos a partir de donantes vivos familiarmente relacionados, principalmente hermanos, padres o hijos. Esto sin embargo no siempre es posible y en circunstancias especiales pueden conseguirse de donantes vivos no relacionados familiarmente pero sí afectivamente relacionados, tales como conyuges, amigos o miembros de la misma comunidad religiosa. Para el trasplante de corazón, los donantes tienen que ser necesariamente cadavéricos con muerte encefálica.

Desde el momento en que se ha reconocido a la muerte encefálica como la muerte de la persona y desde que se iniciaron los programas de trasplante con donantes cadavéricos, se ha insistido en que la donación debe ser anónima, altruista, solidaria, por amor al prójimo y sin que por ella exista ningun tipo de retribución económica. Precisamente en esos principios se sustenta la legislación boliviana en relación a los trasplantes (Ley No 1716 del 11 de noviembre de 1996). Para lograr la realización de los trasplantes con donantes cadavéricos, se requiere sin embargo, un alto grado de sensibilización y conocimiento por parte de la población de los resultados perseguidos y logrados con el trasplante de organos y la aceptación de que la muerte encefálica es la muerte de la persona. Esto se consigue unicamente gracias al concurso mancomunado de la sociedad en su conjunto y muy especialmente del estado, de la prensa, de los educadores, de la Iglesia y de las sociedades médicas.

A pesar de estos esfuerzos mancomunados, sin embargo, la tasa de donantes se mantiene estancada y el número de pacientes condenados a morir por falta de un organo es cada vez mayor. A fin de incentivar la donación de organos y disminuir esta brecha entre oferta y demanda, en muchos paises se ha implementado el pago de los gastos funerales del donante, la otorgación de un seguro médico para los familiares del donante por parte de las instituciones en las que se encuentran asegurados los receptores beneficiados con los organos y la reducción de los impuestos para los familiares del donante en la comunidad a la que pertenecen. Estos incentivos por el momento no están contemplados en la legislación boliviana.

A continuación transcribimos algunas preguntas que con frecuencia se hace la gente en relación a este tema.

¿Qué es el comercio de órganos?

La compra y venta de una parte del cuerpo. En otras palabras, la obtención de un riñon por parte de un paciente rico y desesperado de seguir viviendo a partir de un donante vivo, pobre y tambien desesperado de conseguir algo de dinero para satisfacer sus necesidades básicas.

Este tipo de donación retribuida, se ha dado con cierta frecuencia en Bolivia desde que se hicieron los primeros trasplantes de riñon. Sin embargo, desde la promulgación de la Ley 1716 que expresamente prohibe la retribución económica por los organos donados, esta situación es cada vez menos frecuente.

En qué circunstancias ocurre el comercio de órganos?

El comercio de organos ocurre sobre todo en paises en los que coexisten minorías bien acomodadas con mayorías pobres, con marcadas diferencias entre ambas, con un alto grado de injusticia social, sin leyes que regulen la practica de los trasplantes y en paises en los que no existe la injerencia del estado en el control de la actividad trasplantadora.

Existe realmente el comercio de órganos?

Si. Principalmente existía en la India, pais al que viajaban numerosos pacientes ricos de Alemania y sobre todo Italia para trasplantarse en condiciones nada seguras y sin las más mínimas garantías, con riñones comprados de personas extremadamente pobres.

Ha sido tambien frecuente en Filipinas, Hong Kong y la China, paises en los que los pobres venden un riñón por solo mil dólares a ricos procedentes principalmente del Japón. En menor grado tambien existe en muchos paises del norte de Africa y sobre todo en Egipto, en los que con frecuencia en la prensa se leen anuncios de oferta de riñones por parte de personas desesperadas por la pobreza, beneficiando a ricos desesperados por seguir viviendo.

En algunos paises de America Latina, como Bolivia, en los que coexiste la extrema pobreza con la injusticia social y la falta de atención por parte del estado para cubrir las necesidades básicas de la población, incluyendo el tratamiento dialítico para sustituir la función renal perdida, los ricos tambien publican anuncios en la prensa solicitando riñones que son ofertados por personas agobiadas por la pobreza. Y de la misma manera, estas personas desesperadas por satisfacer alguna necesidad básica con dinero, publican anuncios en la prensa bajo el título de "Dono Riñon" tratandose en la realidad de la oferta de un riñon para la venta.

¿Por qué se considera éticamente inaceptable el comercio de órganos?

Por ser una forma abominable de explotación del hombre contra el propio hombre, permitiendo una desigualdad en las oportunidades de seguir viviendo gracias a un trasplante, a favor solo de los ricos que estan en posibilidades de comprar el organo y a desmedro de los pobres que se ven obligados a vender parte de su propio cuerpo para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia.

Qué se puede hacer para evitarlo?

El comercio de organos se puede evitar mejorando las condiciones de vida de la población, dando igualdad de oportunidades a ricos y pobres principalmente en relación a la salud y erradicando la extrema pobreza.

Paralelamente, los paises que aún no cuentan con una legislación adecuada, deben promulgar leyes insistiendo en la necesidad de estimular la donación cadaverica, con un sentido altruista y de solidaridad, castigando todo tipo de retribución económica por los organos donados y con un control estrecho de la actividad de trasplantes por parte del estado.

Precisamente, la Ley boliviana de trasplantes contempla todos estos aspectos y su reglamentación complementaria promulgada en junio de 1997, insiste en la necesidad de estimular la donación cadavérica bajo estos principios. Adicionalmente, la Comisión Coordinadora Nacional de Trasplantes creada por Resolución Ministerial el 19 de abril de 1999, tiene entre sus principales atribuciones, precisamente controlar la practica de los trasplantes en todo el territorio nacional.

¿Qué es el tráfico de órganos?

El llamado "Tráfico de Organos", sería una acción criminal organizada, destinada a proveer de organos a los ricos consiguiendolos a partir de personas pobres.

¿Podrá existir en la realidad un tráfico de órganos?

No. En efecto, hasta el momento, nunca se ha podido demostrar en ninguna parte del mundo la existencia de un tráfico de organos.

Es más, en la practica es imposible su ocurrencia ya que el trasplante de cualquier organo vital, incluyendo el riñon que es el más facil de ser realizado, implica la participación de un grupo de profesionales muy numeroso tanto en la preparación del receptor como en la selección del donante, en el acto quirurgico de la extracción del organo del donante como en su implantación en el receptor, de cuidados postoperatorios muy delicados y de un seguimiento a corto, mediano y largo plazo muy estrecho, con repetidos controles de laboratorio y por imagen, numerosas hospitalizaciones para la realización de biopsias y la necesidad de tomar de por vida una variedad de drogas inmunosupresoras de uso restringido y estrechamente controlado.

Lo que sí existe es el "tráfico de personas" . Generalmente se trata de personas pobres que son traficadas por los ricos para someterlas a la explotación laboral o a la explotación sexual y en el caso de los niños para adopciones.

¿Cuáles son las consecuencias derivadas de la propagación de rumores en relación al tráfico de órganos?

Las consecuencias derivadas de este tipo de rumores son sumamente perjudiciales ya que siembran la desconfianza de la población en relación a los trasplantes e indirectamente conducen a un descenso en la tasa de donaciones cadavéricas, aumentando el número de pacientes en lista de espera, prolongando su permanencia y aumentando su mortalidad.

Rumores relacionados con el tráfico de organos y publicados en la prensa nacional en los primeros años de la pasada década, contribuyeron muy negativamente en el tratamiento de la Ley de Trasplantes y retrasaron considerablemente su promulgación en el Parlamento. De la misma forma, este tipo de rumores en la actualidad perjudican seriamente el desarrollo de trasplantes con organos procedentes de cadáveres.

¿Qué medidas se deben tomar para evitar la propagación de rumores relacionados con el tráfico de órganos?

En primer lugar se debe asegurar un comportamiento etico por parte de todos los médicos y de los numerosos profesionales que participan en el complejo proceso de un trasplante.

En segundo lugar, se debe comprometer la participación activa del estado y muy especialmente de las autoridades sanitarias en el control de la actividad de trasplantes, asegurando la acreditación de los centros hospitalarios y de los equipos de trasplante, reportando con todo detalle todos los trasplantes realizados y especificando claramente el tipo de donantes utilizados y los resultados obtenidos. Con la creación de la Comisión Coordinadora Nacional de Trasplantes y con la reciente implementación de los Formularios de Reporte, nuestro país actualmente está en condiciones de atender todos los aspectos mencionados.

Finalmente se requiere la participación activa de otros componentes de la sociedad civil en la investigación de los hechos denunciados, en la elaboración de los informes y en la divulgación de los mismos. En este aspecto es fundamental la participación responsable de la Iglesia, de la prensa y de las sociedades médicas.

 

 

 





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