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Los fármacos contra el sida no logran impedir daños graduales en el cerebro
De acuerdo a los resultados de una reciente investigación publicada por la Academia de Ciencias de Estados Unidos, se ha llegado a detectar en un grupo pacientes hasta un 15 por ciento de pérdida de tejido en las zonas del cerebro


Por: Mujer Nueva | Fuente: Mujer Nueva



Aunque los avances farmacéuticos han logrado -por lo menos en países industrializados- transformar al sida desde su virulenta explosión a comienzo de la década de los ochenta en una enfermedad crónica, esa efectiva protección con cócteles de medicamentos no es precisamente completa. Neurólogos de Estados Unidos, a partir de resonancias magnéticas realizadas a pacientes infectados, han podido confirmar el gradual, dañino y por ahora inevitable impacto del virus VIH en el cerebro.
De acuerdo a los resultados de una reciente investigación publicada por la Academia de Ciencias de Estados Unidos, se ha llegado a detectar en un grupo de veteranos pacientes hasta un 15 por ciento de pérdida de tejido en las zonas del cerebro responsables de regular el movimiento y la coordinación. Un impacto irremediable que en menor medida también se extendería a los centros del cerebro relacionados con la capacidad de lenguaje y razonamiento.

Daños selectivos

A juicio del doctor Paul Thompson, profesor de neurología de la Universidad de California y responsable de esta investigación, el gran reto actual de los contagiados con VIH es la falta de protección para su cerebro. En su documentada opinión, aquellas personas que son capaces de vivir con el VIH durante más de diez años «presentan daños progresivos en el cerebro, mucho antes de que los síntomas se manifiesten de manera obvia». Unos daños que serían sorprendentemente selectivos.
Para sus observaciones, el equipo del doctor Thompson ha comparado los cerebros de 26 pacientes infectados con 14 personas no contagiadas por VIH. El deterioro medido con ayuda de análisis tridimensionales, registrado en todos los casos de contagiados con independencia del uso de antirretrovirales, presagia reflejos ralentizados, pérdida ligera de vocabulario o incluso un mermada capacidad de juicio. Dificultades que estadísticamente pueden afectar a un 40 por ciento de seropositivos.

Para explicar este destructivo impacto del VIH en el cerebro se recuerda que los cócteles farmacéuticos utilizados para mantener este virus bajo control no penetran en el cerebro de igual manera que en otros órganos. Las conducciones y vasos sanguíneos del cerebro son menos permeables y además presentan una capa adicional de protección para prevenir dañinas filtraciones de sangre en las células cerebrales. Irónicamente esta protección biológica convierte al cerebro en una especie de santuario para el VIH.





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