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Efectos adversos de los tratamientos contra el sida
Según estudios publicados en ´Journal of Clinical Investigation´, en el seguimiento de los pacientes que toman la inhibidora de la proteasa no será suficiente las cifras de colesterol, ya que los propio medicamentos pueden dar arterosclerosis


Por: Comité Independiente Antisida | Fuente: Comité Independiente Antisida



El tratamiento del sida ha sufrido una revolución en los últimos años gracias al descubrimiento de nuevos fármacos, denominados inhibidores de la proteasa (IP). El sida ha dejado de ser una enfermedad siempre mortal y se parece cada vez más otros procesos crónicos como la insuficiencia renal. Sin embargo, a medida que los pacientes viven más años, aparecen nuevos problemas. Ahora se está evidenciando que los IP favorecen la aparición de aterosclerosis con todas las enfermedades que trae consigo.

En la actualidad, el sida se trata combinando varios de estos medicamentos de forma simultánea, algo que los médicos denomina terapia antiretroviral de alta actividad o TARGA. La cara menos amable de estos progresos en el manejo del sida está en los efectos secundarios que acarrea el uso continuado y de por vida de estos fármacos.

Quizás uno de los problemas que más preocupan es la llamativa elevación del colesterol y los triglicéridos que se produce en los pacientes sometidos a estos tratamientos. Se sabe que estas alteraciones favorecen la aparición de ateroesclerosis y por tanto aumentan el riesgo de sufrir enfermedades como el infarto de miocardio o el ictus.

Hace unos años, los pacientes de sida eran relativamente jóvenes pero en la actualidad los sujetos infectado por este virus sobreviven a la enfermedad y un porcentaje cada vez más elevado de ellos está por encima de la cuarentena. A estas edades la ateroesclerosis empieza a cobrar importancia en pacientes que llevan años tomando IP y se puede dar la paradoja de que el paciente sobreviva al sida para morir, también joven, de un infarto de miocardio.

Se creía que estos fármacos favorecían la aparición de aterosclerosis por la elevación del colesterol y los triglicéridos que producían. Sin embargo, ahora unos investigadores han demostrado que el problema es mayor de lo que parece. Según sus estudios, publicados en ´Journal of Clinical Investigation´, estos medicamentos han conseguido producir aterosclerosis en ratas de forma directa, es decir, sin necesidad de elevar los lípidos de la sangre.

Uno de los aspectos importantes del estudio es que demuestra que en el seguimiento de estos pacientes que toman IP no sólo hay que fijarse en las cifras de colesterol para prevenir la aterosclerosis ya que los propio medicamentos pueden producirla. Habrá que continuar explorando o podemos asistir a un escenario en el que los pacientes eviten la muerte por sida para acabar muriendo, también antes de tiempo, de una enfermedad cardiovascular.
 





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