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Declaración sobre las máquinas expendedoras de preservativos
El Decreto viola normas constitucionales porque se limita indebidamente el derecho a la libertad y la propiedad de los propietarios de los locales privados afectados por esta medida y se fomentan las conductas de riesgo bajo la falsa idea de que el prese


Por: Unknown | Fuente: unknown



En la misma línea de pensamiento expuesta por el Sr. Obispo de Salto, Mons. Daniel Gil Zorilla, que publicara el semanario Búsqueda el jueves 4 de Agosto del 2005 y a raíz del reciente Decreto Municipal que obliga a instalar máquinas expendedoras de preservativos en comercios y otros lugares públicos, entendemos oportuno manifestar públicamente las siguientes consideraciones.

El Decreto viola normas constitucionales porque se limita indebidamente el derecho a la libertad y la propiedad de los propietarios de los locales privados afectados por esta medida y se fomentan las conductas de riesgo bajo la falsa idea de que el preservativo brinda un “sexo seguro”. Y también transgrede lo relativo a relaciones de consumo, donde se impone que la información a brindar al consumidor debe ser suficiente, clara y veraz. Consideramos que no se expresa con claridad que el uso del preservativo puede reducir pero no eliminar el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual.

Consideraciones sociales

1. Difundir la idea de que el preservativo es un método seguro para la prevención del SIDA lleva en la práctica a fomentar una "conducta de riesgo" como es la promiscuidad sexual. A ello también contribuye la distribución gratuita o a bajo costo de preservativos con el objetivo de hacerlos accesibles a la población de mayor riesgo.

En la siguiente gráfica se evidencia la evolución de la venta de preservativos ( método más utilizado en uruguay) y de personas infectadas por VIH –SIDA :



2. El aumento de la promoción y la accesibilidad del preservativo, también contribuye a aumentar la probabilidad de embarazos irresponsables, especialmente en la población adolescente.
El número de madres adolescentes preocupa a la sociedad y al gobierno y ha venido incrementándose en Uruguay, según el siguiente cuadro :





En la actualidad (2004) el 27 % de los nacimientos en el Hospital Pereira Rossell, son fruto de madres menores de 19 años, de las cuales el 59 % manifestó usar preservativos.

3. A su vez constatamos que existe disparidad de criterios en el enfoque preventivo con que el Gobierno aborda el SIDA y el tabaquismo. En el caso del SIDA, se promueve el uso de preservativos utilizando el slogan “sexo seguro” En el caso del cigarrillo, se desalienta frontalmente su uso advirtiendo llas consecuencias de su consumo en el paquete y en la publicidad.
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Consideraciones científicas.

Es indiscutible que el uso de preservativos no garantiza una seguridad completa contra el virus del SIDA, por varias razones, entre las cuales destacamos las siguientes:

1. Los preservativos presentan una tasa de fallas por defectos de fabricación nada despreciable, además no existe un control de calidad adecuado.

2. Como reconocen los mismos fabricantes de preservativos, la eficacia de los mismos depende de su uso técnicamente correcto. (20 % o más de fallas comprobadas en la práctica o Índice de Pearl) En efecto, hay muchas formas de usarlo de forma incorrecta, sobre todo si se es adolescente, inexperto y emocionalmente inmaduro.

3. Según diversos estudios científicos, los preservativos, por la naturaleza del material con que están hechos, pueden presentar poros microscópicos de tamaño mayor que el virus del SIDA,

4. A pesar del insistente empeño puesto por la mayoría de los gobiernos en la difusión de los preservativos, ningún país del mundo ha logrado por esta vía una disminución importante de la tasa de contagio del SIDA. En cambio, Uganda, el único país que ha llevado a cabo una campaña de lucha contra el SIDA basada en la promoción de la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad durante el matrimonio, ha alcanzado un éxito muy notable, que empieza a ser reconocido mundialmente




Consideraciones éticas.


1. Un Estado responsable, debe proveer información confiable y certera a la ciudadanía.
La falsa identificación del preservativo con el “sexo seguro”, y la falta de referencia a la importancia de la abstinencia y la pareja estable como métodos seguros para evitar el SIDA, implican una gravísima falta ética de parte de las autoridades públicas.

La promoción del preservativo como único objetivo es un boomerang que lleva a la banalización de la sexualidad y con ello a :
Precocidad. cada vez es baja más la edad en la que se inician sexualmente los adolescentes, el iniciar la vida sexual antes de la época en que se adquiere la madurez psicoafectiva desencadena una vivencia de la sexualidad inadecuada, un aumento de embarazos y un mayor índice de infecciones de trasmisión sexual, entre otros efectos.
Procacidad. La falta de respeto y pudor al referirse a la sexualidad es un hecho comprobable en la televisión, en la publicidad o al situarse cerca de un grupo de jóvenes especialmente de la periferia.
Promiscuidad. Situando la sexualidad fuera de todo contexto y proyecto de vida relacional Se produce cuando se justifica la sexualidad por el valor placer, sin hacerlo referencia al valor amor y al valor familia.
Precariedad. El acceso a la sexualidad precoz y la consiguiente maternidad produce la deserción escolar, desempleo juvenil, hogares monoparentales.
Pobreza. El boomerang tarda, pero llega. Se verá en las estadísticas, en la calle y en los hogares.

Por estos motivos, si autoridades internacionales** en la lucha contra el SIDA reconocieron que el uso de preservativos no basta por frenar dicha pandemia y especifican que entre los jóvenes debe ser prioritario promover la abstinencia o el retraso en el inicio sexual, consideramos con firmeza que han de ser denunciadas las campañas de educación sexual que por el fondo o la forma en que se llevan a cabo constituyen una verdadera “demolición” de valores básicos de la sexualidad humana, una agresión a la conciencia de los ciudadanos, y un abuso grave del poder. Las políticas de salud pública que prescinden del carácter moral de la sexualidad y actúan como si la sexualidad fuera un acto puramente fisiológico, caen en un utilitarismo tecnocrático, que además a la larga se demuestra contrario al fin que perseguía: prevenir el SIDA. (Conf. Episcopal Española).

Comisión Arquidiocesana de Bioética
Montevideo, 4 de agosto de 2005.
 





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