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Uganda vence al SIDA sin preservativos
Más del 78% de los africanos que usan preservativos se infectarán con el virus del SIDA


Por: Padre Anthony Zimmerman, natural de Estados Unidos, es un sacerdote misionero que vive en Nagoya, Japón | Fuente: churchforum.com





La castidad funciona

A pesar de los intentos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP o UNFPA, por sus siglas en inglés) y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) de controlar el SIDA a base de invertir en preservativos, no se está yendo a ninguna parte. Las personas infectadas con el VIH (el virus que causa el SIDA) suman hoy en día unos 40 millones y la cosa parece que se pondrá peor en el futuro. Sin embargo, la castidad comienza a voltear la tortilla, por ejemplo, en Uganda.

Lo que pasa con el látex

El látex es una débil protección ante lo infinitesimalmente diminuto que es el virus VIH, el cual es 400 veces más pequeño que los espermatozoides que generan a los bebés. El preservativo promedio permite la concepción en el 14% de los casos al año y esta tasa se acumula con el correr del tiempo de manera tal que después de dos años de uso la tasa de embarazos aumenta al 35%, luego de tres años al 45% y luego de 10 años al 78%.

A la postre más del 78% de los africanos que usan preservativos se infectarán con el virus del SIDA . Los promotores de estos pedazos de látex deben saberlo. Y si lo niegan, hablan como avestruces que esconden la cabeza en la arena.

La juventud es capaz

La única manera de impedir la infección del virus del SIDA es vivir castamente; esperar hasta el matrimonio y luego ser fiel en él. Ése es el camino de la naturaleza; ése es el camino de Dios. Esta posibilidad está disponible a todo joven, hombre o mujer, en todo el mundo. Este tipo de prevención es 100% eficaz. Podemos impedir el SIDA totalmente.

Mons. Jacques Suaudeau, del Pontificio Consejo para la Familia y quien también es médico, ha informado (en la edición del 19 de abril del 2000 del L´Osservatore Romano) que los adolescentes sí cambian su conducta si se les guía correctamente. Mons. Suaudeau descubrió que en Uganda, Tanzania y Nigeria, hay grupos juveniles que han sido organizados por religiosas, sacerdotes y laicos que están preocupados por los jóvenes. Estos grupos se dedican a luchar contra el SIDA y tienen nombres muy significativos, como "Juventud Viva" y "Juventud para la Vida". A estos grupos informales, que son independientes de cualquier gobierno u organización estatal, pertenecen chicos y chicas de 16 a 18 años de edad que se dedican a difundir la continencia (abstinencia sexual) hasta el matrimonio y la castidad conyugal entre sus compañeros de clases. Estos grupos no son proyectos teóricos, existen realmente –de hecho, han existido durante varios años. Son discretos y eficaces.

Con el mismo dinero

Tuvimos la oportunidad de reunirnos con ellos. Conversamos con jóvenes normales, sonrientes, felices e interesados en la música y el fútbol, jóvenes que aman la vida, pero no los profilácticos. Estos jóvenes y sus grupos no están pidiendo dinero; sino amor, paciencia, tiempo, dedicación y fe a aquellos que los guían.

Sin lugar a dudas, este es el modelo que hay que seguir. Ciertamente no es un modelo fácil de emular. Pero es un modelo plenamente humano, que se basa en la fe y en la esperanza, no en un pedazo de goma hecho de látex.

Con los millones de dólares que se gastan en el negocio de los profilácticos, se hubiera podido lograr mucho más para la juventud africana, para su educación, para brindarles apoyo y para una prevención eficaz del SIDA fundada en la castidad.

Algunas cifras estadísticas

Mons. Suaudeau también informa que cada vez más jóvenes ugandeses están esperando hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales. Las encuestas realizadas en Kampala, la capital del país, arrojaron que sólo el 31% de los chicos entre 15 y 19 años de edad fueron continentes hasta el matrimonio en 1989; pero que esta cifra había aumentado al 56% en 1995. Entre las chicas, este índice aumentó del 26% al 46%. Entre los hombres casados, el índice de relaciones sexuales infieles disminuyó de un 22.6% a un 18.1%. Al mismo tiempo, la tasa de enfermedades de transmisión sexual bajó del 21% al 5% de 1990 a 1996.

Es verdad que también durante ese tiempo aumentó el uso de los preservativos. Pero Mons. Suaudeau considera que el factor más importante ha sido el cambio de conducta a favor de la castidad. Después de todo, otros países han tenido un aumento de preservativos, pero no un descenso de casos de SIDA.

Sabiduría japonesa

La edición del diario Baltimore Sun in Yomiuri del 16 de julio del 2002, informó que el índice de infecciones del VIH/SIDA en Uganda descendió del 31% en 1990 al 8.3% en 1999. Como ya hemos visto, la castidad es el método de prevención que muchos prefieren en Uganda. Esas cifras indican que existe un método eficaz para impedir el SIDA y muchos jóvenes ugandeses y de otras partes del mundo lo conocen y lo están usando. Ha llegado la hora de cambiar de táctica. Los adolescentes están esperando el liderazgo de sus mayores. Un refrán japonés dice sabiamente que "cuando se tiene prisa, hay que tomar el camino más largo". El atajo son los preservativos, pero conducen a la muerte. El camino más largo es la castidad, que lleva a la vida.
 

 





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