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Sanitarismo: reparto de jeringuillas y condones
¿Qué se consigue con esta política, también llamada de reducción de riesgos ? Vamos a reflejar pros y contras


Por: Comité Independiente anti-sida | Fuente: Comité Independiente anti-sida




Se llama Sanitarismo a aquella corriente o doctrina muy extendida que se cree autosuficiente para resolver con soluciones sanitarias, todos los problemas sociales que tengan un componente sanitario.

Los Estados, de forma global, no están por las medidas de legalizar el tráfico de droga. Sin embargo, se inclinan cada vez más por otras medidas que se pueden llamar sanitaritas : tratar las adicciones como una cuestión de salud pública. Más que curar las adicciones, se "pretende" controlarlas, para aliviar y contener los problemas sanitarios y sociales que provocan ; otra cosa es que lo consigan. Los ejemplos de políticas sanitaritas abundan : reparto de jeringuillas y condones a toxicómanos, administración controlada de heroína (ya hay un programa de este tipo en Suiza desde el año 97, y en Holanda desde Mayo de 1998), y empleo de substitutivos como la metadona, que es la opción más extendida. El informe del Observatorio Europeo de Drogas presentado el 4-XI-97 en Lisboa, señalaba que en la Unión Europea, el número de heroinómanos a los que se les administraba substitutivos, casi se triplicó entre 1993 (73.000) y 1996 (200.000). En España, el ministro de Sanidad no tenía ningún reparo en reconocer en aquellas fechas, que 42.300 personas en España vivían narcotizadas con ayuda del Ministerio de Sanidad ; incluso daba la impresión de estar satisfecho con la cobertura tan amplia.

¿Qué se consigue con esta política, también llamada de reducción de riesgos ? Vamos a reflejar pros y contras :

- Una porción de drogadictos deja de delinquir, al tener gratis la mercancía, y desaparece a la vista del público, lo que "interesa" socialmente, pues el adicto que recibe metadona la duerme en casa.

- Los programas de metadona pueden resultar alguna vez útiles, si se toman como paso intermedio hacia la rehabilitación sin droga. Con ellos se puede atraer a toxicómanos que no se someterían con otro tratamiento, y así vigilar su salud y limitar los daños.

En cambio, los contras son más abundantes :

- Muchas personas que reciben metadona siguen siendo adictos a los opiáceos y también, si es politoxicómano, a otras sustancias que la metadona no sustituye. En Valladolid, según la Cruz Roja, en 1998 reconocía que el 84% de las personas a las que se les da metadona, sigue enganchado a la heroína; es decir, metadona por la mañana y heroína por la tarde.

- Si no se consigue motivar al que recibe metadona a dar un paso más, los problemas se perpetúan. De hecho, entre los programas estatales se observa que es preciso aumentar la dosis de metadona para mantener la situación.

- La proliferación de programas metadona provocan que lleguen menos toxicómanos a los tratamientos libres de drogas. De hecho en casi todos los países hay más heroinómanos en programas de metadona que en tratamiento libre de drogas.

- El "tratamiento" de metadona, en muchos casos, no permite llevar una vida normal.

- Se centra la atención en la sustancia, la metadona, cuando el problema está en el sujeto. El problema en el fondo, no es la dependencia a una sustancia, sino más bien una tendencia a las adicciones en general. Así, los programas de metadona no sólo perpetúan la dependencia de los apiáceos, sino que no hacen nada contra las otras dependencias.

- El adicto está enganchado no sólo a una sustancia, sino también a un estilo de vida. Toda adicción se satisface según un rito y en un ambiente determinado, y acaba por configurar la actitud vital del sujeto. Por eso, no sirve tratar la dependencia física si no se ataca a la vez la dependencia psíquica. A base de fármacos, y encerrado en el campo, un toxicómano puede abstenerse de la droga durante varios meses ; pero recaerá cuando salga, si no ha aprendido a vivir sin drogas.

- Hay otras adicciones asociadas : ludopatías, bulimia, adicción al sexo, y que tienen una dinámica destructiva, aunque en principio, sin consecuencias biológicas. Estas otras dependencias, cuyos efectos perjudiciales son también patentes cada vez más en la sociedad, escapan del tratamiento sanitarista.

El balance de pros y contras sale claramente a favor de los contras, por lo que nos hace ser muy críticos con los programas metadona, autodenominados de reducción de riesgos ; programas que en lugar de llamarse reducción de riesgos, podrían llamarse de ampliación de riesgos ocultos, o de salpique o reparto de riesgos. El ejemplo de barrer y echar la basura debajo de la alfombra sigue haciéndose vida ; aparentemente se trabaja, y el problema deja de verse.

Con metadona

La metadona es la droga más común que se les da a los toxicómanos. Comenzó distribuida sólo en hospitales con control médico, luego en ambulatorios, la Cruz Roja, y ahora se la llevan a casa para que tenga para una semana. En España, un niño de 2 años y cuatro meses de edad murió en 1999 en Barcelona tras beber la metadona que le habían recetado a su padre, según. El niño bebió en casa un vaso de zumo de naranja mezclado con metadona, lo que provocó el rápido traslado del menor al servicio de urgencias del Hospital Valle Hebrón, y la muerte se produjo por paro cardiaco tres días más tarde. El padre del menor podía tener esta sustancia en casa gracias al programa "Take Home" (colócate en casa) que autoriza a determinados pacientes tomar su dosis en sus propios domicilios.

Para analizar los "programas de metadona" recordemos una noticia ocurrida en Marzo de 1999. La Fiscalía de Hamburgo abrió sumario contra un médico de esa ciudad por presunto homicidio involuntario de once toxicómanos a quienes facilitó metadona en el marco de un programa de rehabilitación. Se trataba de la primera medida que tomaban los fiscales de Hamburgo tras la difusión, el día 2 de Marzo, de un estudio del Instituto Forense según el cual la ingestión de metadona se convirtió en 1998 en la primera causa de mortalidad de los toxicómanos de esa ciudad.
Tras realizar 78 autopsias, los forenses sostienen que la metadona fue el origen de 38 muertes; la ingestión de una mezcla de metadona y heroína, de ocho, y que en los 32 casos restantes la muerte sobrevino por una dosis alterada o en exceso de heroína. Los fiscales trataban de averiguar si el sospechoso facilitó dosis demasiado elevadas de metadona y si comprobó que la víctima no consumía otras drogas. Según el Instituto Forense de Hamburgo, en 1998 murieron a causa de la ingestión de metadona 240 toxicómanos, cincuenta más que en el año precedente, por lo que dieron la voz de alarma. La agencia EFE informaba el 16-5-2001 :La metadona, una droga utilizada en el tratamiento para desintoxicar a heroinómanos, estimula la infección de las células humanas por el virus del sida (VIH), según comprobaron científicos de EEUU en pruebas de laboratorio.

Desde hace tiempo se sabía que la morfina y la heroína, dos derivados del opio, facilitaban la penetración del virus de la Inmunodeficiencia Humana, pero ahora se ha comprobado que la metadona posee un efecto similar.

La metadona, la heroína y la morfina reducen la respuesta inmunológica del organismo, lo que permite que el virus se instale más fácilmente en las células de quienes consumen este tipo de drogas, según dijeron científicos del Hospital Infantil de Boston. Wen-Zhe Ho, inmunólogo del Hospital de Boston, que ha dirigido las investigaciones, considera que la metadona tiene la peculiaridad de permitir la proliferación de unos receptores en la membrana de las células, denominados CCR5. Esos receptores en el envoltorio de las células son los mismos que utiliza el virus VIH como puerta de entrada en las células para invadirlas.

En las investigaciones que han realizado en laboratorio con células humanas, han comprobado que la metadona aumenta la infección de las células microgliales y macrófagos. «Los resultados de estos estudios apoyan nuestra hipótesis de que, como cualquier otra droga opiácea, la metadona aumenta el riesgo de infección por el virus VIH», señaló Ho. Los científicos recomiendan que los drogadictos infectados con el virus VIH que están en tratamiento de desintoxicación con metadona deben tener controlados su sangre y su sistema inmune para evitar posibles efectos adversos en el tratamiento.

Con heroína

Pero no se conforman dando metadona, también dan gratis la propia heroína. Según informaba la Agencia Efe el 14 de Marzo de 1999, el programa suizo aprobado por la OMS por el que se administró de manera experimental, entre 1993 y 1996, heroína a toxicómanos provocó una leve disminución de los delitos que éstos cometían para obtener dinero, y sin embargo aumentó el número de crímenes violentos y aquellos en los que se emplean armas de fuego.

Un informe elaborado por científicos suizos cuestionaba la credibilidad de los resultados del programa. Un grupo de médicos y científicos suizos, dirigidos por Ernst Aeschbach, analizó los datos y elaboró un informe en el que criticaban la metodología empleada y los resultados obtenidos por el «Programa para una Prescripción de Narcóticos», desarrollado entre 1993 y 1996. Cuestionaban, por ejemplo, que los datos sobre el índice de delincuencia los proporcionaran los propios toxicómanos, y sólo en casos excepcionales fueran comprobados en los registros policiales. Insistían también en que los datos disponibles sobre la disminución de los delitos "no son convincentes, y aún cuando lo fueran, de ello no se desprendería necesariamente que el descenso indicado en la evaluación se deba a la distribución gratuita de heroína". "Es más probable, añaden, que los resultados positivos se deban a la ayuda financiera y a los servicios sociales prestados a los participantes". Por otro lado, advertían del notable incremento apreciado en el número de crímenes violentos y de aquellos en los que se emplean armas de fuego.
Estos datos, los cogieron "técnicos" del Instituto Andaluz de Criminología en Málaga, y los alteraron a su favor. Según ellos, la distribución controlada de heroína en Suiza redujo en un 60 por ciento los delitos cometidos por drogodependientes y en un 80 por ciento las condenas judiciales derivadas de éstos. Hay que saber que por entonces, la Junta de Andalucía inició un programa de distribución de heroína semejante.

En España, por eso de que nadie nos gane en progresía, el Gobierno, el 15 de Mayo de 1999 anunció que crearía una subcomisión de estudio para administrar heroína a los toxicómanos, gratis. A menos de un mes estaban unas elecciones municipales, autonómicas y europeas. Crearán una subcomisión a la que califican de científica, pero en la que seguro que más del 90% de los que la componen se beneficiarían económicamente de que se aprobara tal medida. Sin embargo, las madres y familiares que sufren la tragedia de la droga ni siquiera estaban representadas, hay pocas dudas de que sea aprobada. El coste de tal medida sería claramente elevado. El objetivo principal de esta subcomisión "científica" es valorar y evaluar todos los trabajos sobre los tratamientos de desintoxicación con heroína para estudiar su posible aplicación en España. A la vista de los cálculos de expertos en la lucha contra la droga, el "tratamiento" con heroína de los aproximadamente setenta mil toxicómanos existentes en España costaría 135.000 millones de pesetas al año. El "tratamiento" con metadona, a esos mismos setenta mil toxicómanos, no llegaría a los 1.300 millones, también al año.

Como resumen de las malas experiencias de distribución de droga, recomendamos el libro de reciente publicación, "Drugs Dilemma: A Way Forward" (ISBN 0-646-39664-1), el doctor Joseph Santamaria ofrece estudios sobre los programas aplicados en Suiza y otros países que ofrecen facilidades para inyectarse o cambiar jeringuillas. El volumen presenta artículos de expertos en el tratamiento de drogas.
Por lo que se refiere a la situación de Suiza, el libro ofrece las conclusiones de un grupo de médicos suizos que afirman que la política de liberalizar la droga en su país ha provocado el aumento del número de adictos, así como infecciones del virus VIH.

En la ciudad suiza de Zurich, por ejemplo, una clínica administra heroína proporcionada por el gobierno. Los doctores citan declaraciones del director general de la Organización Mundial de la Salud en las que expresa dudas sobre la falta de resultados proporcionados insuficientes para justificar el uso de heroína en lugar de otros sustitutivos. Además se constata que la clínica, que opera desde hace unos cinco años, no ha tratado de liberar de su adicción ni siquiera a un solo usuario. Santamaria revela también que un programa de distribución de heroína aplicado en Merseyside, Gran Bretaña, no dio los resultados esperados. En 1994, las autoridades cerraron el experimento. El doctor Jonh Strang, jefe de la Unidad de Investigación Clínica y Tratamiento de la Dependencia de Drogas en el Hospital Maudsley de Londres, comentó que "es improbable que el simple hecho de proporcionar drogas y jeringuillas pueda lograr un adecuado y duradero cambio de conducta".

Cambio de jeringuillas

Entre las medidas propuestas para afrontar el problema, algunos sugieren proporcionar a los adictos nuevas jeringuillas. La iniciativa pretende reducir las infecciones que se derivan de compartir jeringuillas con quienes están infectados con el virus VIH y otras enfermedades. Sin embargo, según Santamaria, este objetivo no se ha cumplido. Explica que en Australia, desde la introducción del programa de cambio de jeringuillas, ha habido un enorme aumento de infecciones de hepatitis C entre los toxicómanos. Aparentemente quienes reciben las jeringuillas limpias también las comparten con otros.
Escribiendo en "Drug Dilemmas", la doctora Janet Lapley observa que es difícil demostrar una relación causal entre programas de cambio de jeringuillas y una reducción en las infecciones del virus VIH. Es más, Lapley indica que un programa aplicado en Vancouver, Canadá, indica que las infecciones del VIH han aumentado con estas experiencias. Y esto sucede a pesar de que el programa de cambio de jeringuillas ofrece unos dos millones de jeringuillas al año.

Prohibición

Si el cambio de jeringuillas o la distribución de heroína no dan resultados, entonces, ¿qué hay que hacer? Santamaria sugiere que el modelo sueco podría tener más éxito. En los años sesenta los suecos adoptaron una política de liberalización de dogas, que consistía en la prescripción médica de droga a los usuarios de inyecciones intravenosas. Sin embargo en un par de años no solamente la población de adictos aumentó sino también el número de delitos.

Se abandonó así la política liberalizadora y el gobierno se propuso el objetivo de una sociedad libre de drogas. En vez de optar por el cambio de jeringuillas y el suministro de drogas, las autoridades ofrecieron servicios de desintoxicación y centros de tratamiento residencial.

Santamaría hace notar que uno de los mayores argumentos usados en favor de una política liberalizadora es que el mayor daño es producido por la criminalización del uso de drogas ilícitas. Sin embargo, indica, estas drogas no son dañinas porque son ilegales. Más bien son ilegales porque son dañinas y causan serios problemas sociales.

 

 

 





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