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Críticas sobre el preservativo en las campañas de prevención del SIDA
Como sucede con la anticoncepción, también en la prevención de la infección del VIH/SIDA, el uso del preservativo no es una sana aproximación al problema


Por: Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia | Fuente: Los valores de la familia contra el sexo seguro



Las críticas de la Iglesia católica sobre el preservativo en las campañas de prevención del SIDA

2. La Iglesia católica ha criticado repetidamente los programas de promoción de preservativos como una prevención total, efectiva y suficiente del SIDA. Diversas Conferencias Episcopales en todo el mundo han expresado su preocupación al respecto. La Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Sudáfrica, Botswana y Swazilandia afirma categóricamente que “respecto a la difusión y promoción indiscriminada de preservativos como un arma, inmoral y equivocada, en la batalla contra el VIH/SIDA: - El uso de preservativos es contrario a la dignidad humana. - Los preservativos cambian la belleza del acto de amor en una búsqueda egoísta de placer mientras se rechaza la responsabilidad. – Los preservativos no garantizan protección contra el VIH/SIDA. - Los preservativos pueden ser incluso una de las principales razones de la difusión del VIH/SIDA. Además de la posibilidad de que los preservativos sean defectuosos o mal usados, contribuye al desplome del autocontrol y del respeto mutuo”6.

La Sub-comisión para la familia y la vida de la Conferencia Episcopal Española dijo que las campañas que promovieron el preservativo en España para una supuesta detención del VIH/SIDA son gravemente irresponsables por tres motivos: “porque inducen a engaño, porque ocultan información y porque no colaboran a la prevención, sino a una mayor difusión de las conductas de riesgo, ya que implican que las autoridades sanitarias están dando su visto bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la epidemia”7.

La Conferencia Episcopal de las Filipinas ha sostenido que, a pesar de que “un encuentro con gente infectada con el VIH/SIDA debe ser un momento de gracia – una oportunidad de ser nosotros para ellos presencia compasiva de Cristo, tanto como ellos son para nosotros experiencia de Su presencia”, en todo caso, “la dimensión moral del problema del VIH/SIDA nos urge a adoptar una decidida visión negativa de la distribución de condones como aproximación al problema”. Además “como sucede con la anticoncepción, también en la prevención de la infección del VIH/SIDA, el uso del preservativo no es una sana aproximación al problema”8.

Precedentemente, los Obispos de los Estados Unidos dijeron, en una declaración de 1987 que “… la abstinencia fuera del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio, así como evitar el abuso de las drogas intravenosas son el único medio moralmente correcto y médicamente seguro para prevenir la difusión del SIDA. Las prácticas del llamado sexo seguro son, en el mejor de los casos, sólo parcialmente efectivas … Como ha sido puesto de manifiesto por la Academia Nacional de las Ciencias en su estudio sobre el SIDA, ‘Muchos aducen que es más preciso referirse a sexo ‘más seguro’, porque es mucho todavía lo que desconocemos y sería irresponsable garantizar que una particular actividad sea absolutamente segura”9.

3. Yo pensé que la posición de la Iglesia y sus motivos eran ya bien conocidos. Me preocupa mucho que la gente, especialmente los jóvenes, sea inducida a error al ofrecérseles una total protección, a pesar de que no haya tal protección total. Soy consciente de la inmensidad de la pandemia y, manteniendo simultáneamente los niveles - diferentes aunque complementarios - entre lo que es moral y lo que es meramente sanitario, he tratado de expresarme sobre la necesidad, no sólo de contener la continua expansión de esta pandemia, sino también de prevenir a los usuarios de condones de infectarse pensando que es imposible que esto suceda, lo cual, hasta ahora, ha tenido consecuencias letales.

Hay personas en riesgo de contaminarse aunque piensen que sus relaciones sexuales, desde el punto de vista sanitario, son totalmente seguras. ¿Cuántos caen víctimas de este error? Al menos hasta cierto punto, hubieran tomado una actitud diferente de haber recibido una válida y objetiva información. Ciertamente, gran número de fuentes proporcionan una información correcta sobre la ineficiencia del preservativo, pero, aparentemente, muchos de ellos no alcanzan publicidad. El sólo hecho de que este debate haya hecho dudar a la gente de la eficiencia de los preservativos en prevenir la enfermedad, al menos hasta un cierto punto, me parece que es un oportuno servicio. Invito al lector a reflexionar sobre ello, a pesar de la invitación a la promiscuidad que representan las campañas de “sexo seguro” y la distribución de enorme cantidad de profilácticos que han difundido aún más la pandemia y agravado el problema de la infección10.

Estos son precisamente los puntos que quiero considerar en esta reflexión, con la ayuda de información que ha recogido de diversos lugares. No tengo razones para dudar de la experiencia de personas e instituciones de reconocida competencia en estas materias. La posición de la Iglesia es, en verdad, humana y responsable; supone una llamada al completo respeto por la libertad y la dignidad de la persona humana. La familia sufre sobre todo en los países pobres. No puede tolerarse más el hecho de que las familias y los jóvenes estén a menudo mal informados y con seguridades falsas. Está claro que si he escrito estas reflexiones es porque es estrecha la relación entre la familia y la procreación, así como también porque la familia, interpelada por los preservativos y otros anticonceptivos, pertenece a nuestro campo de trabajo. Al describir los cometidos del Pontificio Consejo para la Familia, la Constitución Apostólica Pastor bonus establece que “Se esfuerza para que se reconozcan y defiendan los derechos de la familia, incluso en la vida social y política; también apoya y coordina las iniciativas para la defensa de la vida humana desde su concepción y las referentes a la procreación responsable”11.

Como dice un Padre de la Iglesia “No debemos avergonzarnos de las cosas que Dios ha creado”. No sólo no debemos avergonzarnos de las cosas que Dios ha creado, sino que debemos también defenderlas, puesto que todo cuanto él ha creado es bueno. La sexualidad humana, el amor conyugal, la responsabilidad, la libertad, la salud corporal: se trata de dones de Dios que tenemos que atesorar.

Para ver el artículo completo:

Los valores de la familia contra el sexo seguro;introducción

Críticas sobre el preservativo en las campañas de prevención del SIDA

Preocupación ante estudios que indican una posible no total protección del condón

Resumen del trabajo Scientific Evidence on Condom Effectiveness for Sexually Transmitted Disease

Fallos del preservativo

Incremento y disminución del VIH/SIDA

El derecho a una información correcta y completa: sexo seguro

La Iglesia y la protección real del VIH/SIDA y ETS

[6] Un mensaje de paz, 30 de julio de 2001, tratado durante la Sesión Plenaria de los Obispos Católicos de África del Sur. Conferencia en el Seminario de S. Pedro. Pretoria. regresar

[7] 100 Cuestiones y respuestas sobre el ‘síndrome de inmunodeficiencia adquirida’ y la actitud de los católicos, febrero de 2002, n. 55.
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[8] Conferencia Episcopal de las Islas Filipinas, In the compassion of Jesus, Carta Pastoral sobre el SIDA, 23 de enero de 2003. regresar

[9] Administrative Board, Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, The Many Faces of AIDS: A Gospel Response, noviembre de 1987. Cf. también la carta de Su Eminencia Card. Joseph Ratzinger al Pro-Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, Arzobispo Pio Laghi, 29 de mayo de 1988.
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[10] Para más información, cf. parr. 13 de este texto, más abajo. regresar

[11] Juan Pablo II, Const. Apost. Pastor bonus, art. 141.3. regresar





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