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A juzgar por resultados en la prevención del SIDA
Actitud más sensata sería juzgar por resultados, analizar objetivamente los logros obtenidos por las campañas anteriores admitiendo éxitos y fracasos en la prevención del SIDA


Por: Paz Fernández Cueto | Fuente: Yo influyo.com



El SIDA a 25 años de su aparición ha cobrado más de 25 millones de víctimas, sigue avanzando con 11 mil personas infectadas cada día y cerca de 3 millones de muertes al año. La OMS ha ampliado las recomendaciones sobre las medidas de prevención a través de la estrategia ABC: A= abstinencia, B= Fidelidad y C= Condón. Dando prioridad al grado de eficacia comprobado de la abstinencia..

El secretario de Salud carga con una responsabilidad de enormes proporciones, es válido rectificar estrategias que no han demostrado la eficacia esperada

Las opiniones emitidas por el secretario de Salud José Ángel Córdova Villalobos en cuanto a privilegiar la educación en los programas de la lucha contra el sida y enfermedades de transmisión sexual, evitando centrarse exclusivamente en la distribución de preservativos como en sexenios anteriores, levantó tremenda polvareda entre quienes han hecho de la apología del condón un dogma de fe. Actitud más sensata sería juzgar por resultados, analizar objetivamente los logros obtenidos por las campañas anteriores admitiendo éxitos y fracasos, tomando en cuenta estrategias de otros países que participan en la misma lucha.

El sida prosigue su carrera devastadora convirtiéndose en la cuarta causa de mortalidad en el planeta. Sería absurdo proponer cambios de estrategia por cuestión ideológica o empecinarse en discusiones arcaicas, cuando, a 25 años de su aparición, se ha cobrado más de 25 millones de víctimas, sigue avanzando con 11 mil personas infectadas cada día y cerca de 3 millones de muertes al año. Según datos del pasado 1o. de diciembre, "Día Internacional del Sida", 4.3 millones de personas se infectaron durante el 2006, ascendiendo a 40 millones el número de personas cero positivas que pueblan el planeta.

Dos tercios de los 1.7 millones de infectados diagnosticados en América Latina viven en los cuatro países más grandes: Argentina, Brasil, Colombia y México, ascendiendo a 180 mil los mexicanos portadores de VIH sin que necesariamente se hayan manifestado sus síntomas.

Como sabemos, la mayor parte de las campañas han concentrado recursos y esfuerzos en la promoción del condón sin haber frenado la epidemia. Lo que se ha conseguido es promover la actividad sexual precoz, las prácticas promiscuas y las conductas de riesgo. Por lo mismo, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha ampliado las recomendaciones sobre las medidas de prevención a través de la estrategia ABC, considerando las variadas costumbres que entraña una población multicultural, multiétnica y multirreligiosa, dando prioridad al grado de eficacia comprobado: "A" por abstinence o abstinencia que evidencia lo obvio: la mejor manera de no contagiarse es no teniendo relaciones sexuales, mientras se pueda proseguir con la estrategia "B", be faithful, es decir, mantenerse fiel a una pareja sana y estable excluyendo mutuamente conductas de riesgo. Por último, para quienes por sus condiciones de vida o convicciones personales no puedan o no quieran tomar en cuenta las estrategias AB, 100 por ciento seguras, se recomienda la estrategia "C", por condón, informando con honestidad, al margen de prejuicios ideológicos o intereses económicos, la verdad sobre su efectividad que, de acuerdo con estudios recientes, llega a reducirse hasta 80 por ciento dependiendo de las condiciones de uso.

Es inútil promover el condón cuando no se tiene en cuenta la responsabilidad en el comportamiento sexual, y esto último sólo se logra a través de la educación, entendida como un proceso integral de mejora de la persona que privilegia la razón por encima de los instintos.

Felicito al doctor Córdova por atreverse a confrontar posturas que ameritan ser replanteadas. Finalmente, ¿quién se atreverá a dar cuenta de los resultados dentro 15 o 25 años, si continuamos con las mismas y el mismo ritmo de contagio? Hay cosas que no requieren el título de profeta para ser profetizadas. El cruel resultado de la droga estaba cantado. Y sin embargo, lejos de perseguirse como lo que es, un crimen horrendo, se toleró e incluso se fomentó. Ahora, ¿cuántas familias padecen una tragedia incomparable y casi siempre irreversible? Las consecuencias del desorden sexual están a la vista.

¿Cómo es posible que los responsables de la salud pública y del bienestar social de un país civilizado cierren los ojos a una realidad que está a la vista?

pazcueto@avantel.net





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