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Turismo sexual infantil
Si tan sólo una de las personas vinculadas en el turismo sexual infantil se detuviese un minuto a pensar en el daño que le causa a ese(a) pequeño(a)


Por: Romina Soledad Giuffré | Fuente: yo Influyo



En los últimos tiempos el turismo en las grandes ciudades se incrementó en forma considerable. A su vez, hay cada día más ramas turísticas.

El promover el turismo siempre beneficia al lugar: la economía sufre un crecimiento; comienzan a crearse nuevos emprendimientos; las costumbres del país, ciudad o territorio se hacen más populares y cuentan con una gran publicidad, quizás la mejor, que es la propia experiencia del visitante.

Como todos sabemos, cada vez que hay cambios en algo, también llegan cosas malas o desagradables. Una de ellas en este caso, por ejemplo, es el turismo sexual infantil. Este tipo de turismo afecta a 2,5 millones de niños a nivel mundial según cifras de la ONU. Consiste, básicamente, en tours realizados en determinados lugares -prostíbulos o zonas marginadas- donde el adulto consigue lograr su fantasía sexual con respecto a los niños a cambio de determinada remuneración económica o material.

Quien tiene ese tipo de fantasías, sufre problemas psicológicos generalmente asociados con su niñez. La mayoría de los pedófilos fueron abusados cuando eran pequeños o se criaron en un ambiente obsceno.

Si bien son lamentables las historias que hay detrás de ellos, queda en claro que para que puedan realizar tan libremente sus fantasías, hay gente que les facilita esa posibilidad: guías de turismo, encargados de los niños, taxistas, agencias de viajes, policías y, en muchos casos, hasta familiares de las jóvenes víctimas.

Por otro lado, todos aquellos que conocen dichas situaciones y prefieren no involucrarse pasan a ser parte de esas macabras sociedades. ¿Lograrían imaginar todo lo que podría cambiar con sólo ayudar a 5 de cada diez niños abusados por pedófilos? Según el cuerpo médico del Hospital Italiano Regional del Sur, en 15 años existiría menos de la mitad de los abusos sexuales infantiles que se cometen hoy en día.

No puedo comprender cómo puede existir semejante flagelo en la sociedad, ni por qué muchos de nosotros preferimos ignorar a esa pequeña niña que nos pide ayuda con la mirada, porque sabe que si habla, quizás vuelvan a castigarla. Sí, castigos, los menores no sólo son víctimas del abuso sino también de interminables castigos con el fin de que se vuelvan tímidos y sepan que si intentan escapar, quizás no puedan sobrevivir. Muchos de estos niños, previamente secuestrados, robados o vendidos por su propia familia, terminan falleciendo en mano de alguno de los clientes o a causa de las torturas que sufren.

Si tan sólo una de las personas vinculadas en el turismo sexual infantil se detuviese un minuto a pensar en el daño que le causa a ese(a) pequeño(a) y se dejara conmover por la mágica sonrisa de los niños, esta práctica no sería una de las que más dinero manejan a nivel mundial: luego del narcotráfico y el tráfico de armas, el turismo sexual y la trata de blancas se considera la tercera potencia en industrias ilegales.

Por lo pronto, lo único que podemos hacer desde nuestro lugar de comunicadores es informar cada día más sobre el tema para lograr alertar sobre el peligro a la sociedad, y desde el lugar de padres, hermanos, amigos o tíos, cuidar y proteger a nuestro pequeño regalo de vida.

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