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Pastoral para la liberación de las mujeres de la calle
Segunda parte del Orientaciones para la pastoral de la carretera, del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes


Por: Renato Raffaele Cardenal Martino | Fuente: Pontificio Consejo para la Pastoral de los emigrantes e itinerantes



85. El contacto del «cliente» con las mujeres de la calle se realiza con su propio
vehículo, utilizado también como lugar del comercio sexual. Una pastoral de la calle debe
tener en cuenta incluso estas situaciones, desafortunadamente ordinarias, y prestar una
gran solicitud a quienes «viven» en la calle.
86. El magisterio del Papa Juan Pablo II estimula este compromiso pastoral, que
denuncia la explotación de las mujeres: «Mirando también uno de los aspectos más
delicados de la situación femenina en el mundo, ¿cómo no recordar la larga y humillante
historia – a menudo “subterránea” – de abusos cometidos contra las mujeres en el campo
de la sexualidad? A las puertas del tercer milenio no podemos permanecer impasibles y
resignados ante este fenómeno. Es hora de condenar, con determinación, empleando los
medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia sexual que con
frecuencia tienen por objeto a las mujeres. En nombre del respeto de la persona no
podemos además no denunciar la difundida cultura hedonística y comercial que
promueve la explotación sistemática de la sexualidad, induciendo a chicas incluso de muy
joven edad a caer en los ambientes de la corrupción y hacer uso mercenario de su
cuerpo»32.
87. El Papa Benedicto XVI enseña que la prostitución femenina puede ser una de las
formas de tráfico de seres humanos, con las siguientes palabras: «El tráfico de seres
humanos – y sobre todo de mujeres – prospera donde las oportunidades de mejorar la
propia condición de vida, o simplemente de sobrevivir, son escasas; es fácil para los
traficantes ofrecer sus propios “servicios” a las víctimas, que a menudo no sospechan ni
siquiera lejanamente lo que tendrán que afrontar más adelante. En algunos casos, mujeres
y jovencitas están destinadas a ser explotadas luego en el trabajo, casi como esclavas, y
no rara vez también en la industria del sexo. En la imposibilidad de profundizar en el
análisis de las consecuencias de ese tipo de migración, hago mía la condena ya expresada
por Juan Pablo II contra la difundida cultura hedonista y mercantil que promueve la
explotación sistemática de la sexualidad (Carta a las Mujeres, 29 de junio, 1995, n. 5).
Hay aquí todo un programa de redención y de liberación al que los cristianos no pueden
sustraerse»33.

I. Algunos puntos firmes
La prostitución es una forma de esclavitud

88. La prostitución es una forma de esclavitud moderna que puede afectar también a
los varones y a los niños. Hay que observar, desafortunadamente, que el número de
mujeres de la calle ha aumentado notablemente en el mundo debido a una serie de
motivos complejos, incluso económicos, sociales y culturales. Es importante reconocer,
en primer lugar, que la explotación sexual y la prostitución vinculada al tráfico de seres
humanos son actos de violencia que constituyen una ofensa a la dignidad humana y una
grave violación de los derechos fundamentales.
89. Hay que tener en cuenta, además, que las mujeres implicadas en la prostitución,
en muchos casos han experimentado violencias y abusos sexuales desde la infancia.
Inducen a la prostitución la esperanza de garantizar un respaldo económico para sí
mismas y para sus propias familias y la necesidad de responder por deudas y la decisión
de abandonar situaciones de pobreza en el país de origen, pensando que el trabajo que se
ofrece en el exterior puede cambiar la vida. Desde luego, la explotación sexual de las
mujeres es una consecuencia de varios sistemas injustos.
90. Muchas mujeres de la calle, en el llamado mundo desarrollado, proceden de países
pobres y en Europa, como en otras partes, muchas son víctimas del tráfico de seres
humanos que responde a la creciente demanda de los «consumidores» del sexo.

Migraciones, tráfico de seres humanos y derechos

91. La relación entre migración, tráfico de seres humanos y derechos ha sido definida
por el “Protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, suprimir y castigar el tráfico de
personas, especialmente de mujeres y niños”34.
Los que emigran para hacer frente a las necesidades de la vida y las víctimas del
tráfico de seres humanos tienen en común muchos aspectos vulnerables, pero existen
también notables diferencias entre migración, tráfico y contrabando de seres humanos.
Las mujeres endeudadas y sin trabajo debido a las políticas de macrodesarrollo, que
emigran para vivir y ayudar a las propias familias o comunidades, se encuentran en una
situación muy distinta de aquella de las mujeres víctimas del tráfico de seres humanos.
92. Para dar una respuesta pastoral eficaz, es importante conocer los factores que
impulsan o atraen a las mujeres a la prostitución, las estrategias utilizadas por los
intermediarios y los explotadores para tenerlas bajo su dominio, las pistas del
desplazamiento desde los países de origen hasta los de destino, y los recursos
institucionales para afrontar el problema. La Comunidad internacional y muchas
Organizaciones No Gubernamentales están aumentando progresivamente las iniciativas
que se proponen afrontar las actividades criminales y proteger a las personas víctimas del
tráfico de seres humanos, desarrollando una amplia gama de intervenciones para prevenir
dicho fenómeno y rehabilitar, mediante la integración social, a sus víctimas.

¿Quién es la víctima de la prostitución?

93. Víctima de la prostitución es un ser humano que, en muchos casos, pide ayuda «a
gritos» para ser liberado de la esclavitud, porque vender su propio cuerpo por la calle no
es, en general, lo que haría por su propia voluntad. Desde luego, cada persona tiene una
historia distinta, pero todas las historias individuales tienen en común la violencia, el
abuso, la desconfianza y la poca autoestima, el miedo y la falta de oportunidades. Cada
una carga con profundas heridas que es necesario curar, y aspira, más que todo, a
establecer relaciones, al amor, la seguridad, el cariño, la afirmación de sí misma y a un
futuro mejor, también para la propia familia.

¿Quién es el «cliente»?

94. También el cliente tiene problemas profundamente arraigados, pues, en cierto
sentido, él también es esclavo, con sus más de 40 años de edad (esta es la edad de la
mayoría de los «clientes»), aunque entre ellos aumenta el número de jóvenes entre los 16
y los 24 años de edad. Crece también el número de hombres que buscan a las prostitutas,
más para dominarlas que para tener una satisfacción sexual. Se trata de sujetos que, en las
relaciones sociales y personales, experimentan una pérdida de poder y de «masculinidad»
y no logran desarrollar relaciones de reciprocidad y respeto. Esos hombres buscan a las
prostitutas para realizar una experiencia total de dominio y control de una mujer, incluso
por un breve espacio de tiempo.

95. El «cliente» debe ser ayudado a resolver sus problemas más íntimos y a encontrar
las modalidades adecuadas para dirigir sus tendencias sexuales. «Comprar sexo» no
resuelve los problemas que surgen, sobre todo, de las frustraciones, de la falta de
relaciones auténticas, de la soledad que caracteriza, hoy, tantas situaciones de vida. Una
medida eficaz con miras a un cambio cultural respecto al comercio sexual podría ser la de
asociar el Código penal a la condena social.

96. La relación entre hombre y mujer, en muchísimos casos, no es una relación entre
iguales, pues la violencia, o la amenaza de ejercerla, da al hombre unos privilegios y un
poder que no pueden dejar a las mujeres silenciosas y pasivas. Tanto ellas, como los
niños, se lanzan con frecuencia a la calle, o se sienten atraídos por ella, debido a la
violencia de los varones presentes en casa, que, por su parte, han «interiorizado» modelos
de violencia vinculados a las ideologías cristalizadas en las estructuras sociales. Es
particularmente triste constatar la participación de las mujeres en la opresión y la
violencia perpetrada contra otras mujeres en las redes criminales vinculadas a la
prostitución.

Si deseas consultar el documento completo:
Orientaciones para la pastoral de la carretera

32 JUAN PABLO II, Carta a las Mujeres, 5, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1995. Podemos
recordar aquí también que «La actitud de Jesús en relación con las mujeres que se encuentran con él a lo
largo del camino de su servicio mesiánico, es el reflejo del designio eterno de Dios que, al crear a cada una
de ellas, la elige y la ama en Cristo (cf. Ef 1, 1-5)... «Cada una hereda también desde el “principio” la
dignidad de persona precisamente como mujer»: JUAN PABLO II, Carta Ap. Mulieris dignitatem, 13,
Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano1988. Recordamos, igualmente, siempre del Papa JUAN
PABLO II, el Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante, 1995, n.3, cuyo tema es: «Solidaridad,
acogida, tutela de los abusos y protección de la mujer».
33 BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, 2006, sobre o tema
Migrazione: signo de los tiempos: People on the Move XXXVII (2005) n. 99, 52.
34 Cf. Protocol to Prevent, Suppress and Punish Trafficking in Persons, especially Women and Children,
supplementing the United Nations Convention against Transnational Organized Crime, 15 November
2000.





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