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La Santa Sede denuncia nuevas formas de violencia y esclavitud de la mujer
Intervención ante el Consejo Económico y Social de la ONU del arzobispo Migliore, las nuevas formas de violencia y esclavitud que soporta la mujer, como son, el tráfico provocado por las redes de la prostitución


Por: Vatican Press | Fuente: Vatican Information Service



NUEVA YORK, domingo, 4 marzo 2007 .- La Santa Sede ha denunciado en las Naciones Unidas las nuevas formas de violencia y esclavitud que soporta la mujer, como son, el tráfico provocado por las redes de la prostitución.

Al intervenir este viernes en Nueva York ante el Consejo Económico y Social de la ONU, el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede, comenzó alabando «el progreso continuo a favor de las mujeres que ha tenido lugar en los últimos años» y esperó que pueda continuar «para poner cimientos sanos y sólidos para el futuro».

Según el arzobispo, sin embargo, parece «fuera de lugar» el que, «en un momento en el que la sensibilidad por las cuestiones relativas a las mujeres parece más intensa que nunca, el mundo se vea obligado ahora a afrontar nuevas formas de violencia y esclavitud dirigidas sobre todo contra la mujeres».

Por este motivo apoyó la decisión de la Comisión de escoger este año como tema prioritario «La eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra las niñas».

«Cada día, violaciones de los derechos de las mujeres, de las adolescentes y de las niñas son cometidas e incluso toleradas en muchos campos. Las mujeres soportan el impacto de la prostitución infantil mundial, del abuso sexual, de la violencia doméstica, del trabajo infantil y del tráfico humano».

El comercio sexual internacional, recordó el representante del Papa, «se ha convertido en una industria importante», pero con frecuencia «se hace pasar en silencio, pues es considerado como parte de una libertad presuntamente democrática y está arraigado de manera demasiado profunda en algunos lugares o es demasiado lucrativo».

Los malos tratos contra las mujeres, denunció, son «una vieja realidad en muchos lugares y es particularmente repugnante el desprecio por la edad y el carácter vulnerable de las niñas».

«Si queremos emprender un proceso duradero para detener e invertir la ruta, los pueblos y las culturas tendrán que encontrar un terreno común que pueda reforzar de una manera segura las relaciones humanas por doquier en virtud e nuestra humanidad compartida».

El arzobispo se preguntó «por qué las mujeres, y sobre todo las más jóvenes, son tan vulnerables».

Se debe, respondido, al status de inferioridad conferido a las mujeres en algunos lugares y a las niñas en particular. En algunas tradiciones locales, de hecho, son consideradas como un peso económico y, por tanto, son eliminadas antes de que nazcan.

Desde este punto de vista, el aborto es considerado con frecuencia como un medio de liberación y es «utilizado irónicamente por las mujeres contra las mujeres» e «incluso aquellas a las que se les permite vivir son consideradas a veces como objeto de propiedad».

«Junto a los florecientes canales del tráfico humano, incluso la institución del matrimonio es utilizada a veces de manera desleal para servir de fachada al abuso sexual y al trabajo esclavista», a través del fenómeno de «esposas por correspondencia» o «mujeres temporales», continuó.

Para acabar con la violación de los derechos humanos de mujeres y niñas que son objeto de tráfico, el representante de la Santa Sede consideró que «no es suficiente subrayar esta trágica plaga; más bien es necesario remontarse hasta el mercado que se da a causa de la demanda que hace que este comercio sea posible y rentable».

Según Migliore, se trata de «una clara cuestión de derechos humanos, dado que se viola el derecho de vivir y su dignidad a las mujeres que son convertidas en objeto de tráfico».

«La salud, la libertad, la seguridad quedan comprometidas en estas circunstancias, por no hablar de los derechos universales sobre tortura, violencia, crueldad y tratos degradantes».

«En el caso de las mujeres más jóvenes, se puede dar también el caso de los matrimonios forzados de la violación del derecho a la educación, del derecho al trabajo y a la autodeterminación».

«La promoción de las mujeres se logrará no sólo con la legítima reivindicación de los derechos de las mujeres --concluyó--. Además de esto, es necesario establecer un nuevo aprecio de los valores auténticamente femeninos que se encuentran en el fundamento de nuestra sociedad».





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