Jeremías
Jeremías nació en Anatot, cerca de Jerusalén, en el seño de una familia sacerdotal. Comenzó su ministerio en el año 13 del rey Josías (627-626 a.C.) y conoció a sus sucesores en el trono hasta la caída del Reino de Judá (587 a.C.). Tuvo a su lado a Baruc, el amigo que le hizo de secretario, un escriba respetado de la corte. Su predicación se enmarca en cuatro periodos, cada uno con mensaje propio.
Entre las grandes figuras del Antiguo Testamento, ninguna tiene una personalidad tan atrayente y conmovedora como JEREMÍAS. Los demás profetas nos han dejado un mensaje, sin decirnos nada, o muy poco, acerca de sí mismos. Él, en cambio, nos abre su alma en varios poemas...


