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¿Para quién serán todos tus bienes?
Nosotros hoy podemos mirar nuestro corazón y ver si lo tenemos libre de la ambición
Perdona, Señor, nuestros pecados
Jesús nos invita a que nuestra confianza la pongamos en Dios Padre que cuida de nosotros.

Perdónanos, Señor, y viviremos
Señor, perdón por tanta sangre inocente y por tanta apatía e indiferencia.

La cosecha es mucha y los trabajadores pocos
San Lucas, el evangelista que nos muestra la ternura de Dios

Los cielos proclaman la gloria de Dios
¿Nos llamará Cristo también a nosotros hipócritas? ¿Qué tendremos que cambiar?

Cantemos al Señor un canto nuevo
¿Qué es lo que pretende Jesús?

Pidan y se les dará
Jesús propone ponernos en manos de nuestro Padre Dios

Señor, enséñanos a orar
ración es ponerse en manos de quien sabemos que nos ama.

Marta lo recibió en su casa – María escogió la mejor parte
Mirar a cada persona como la miraría Dios

¿Quién es mi prójimo?
Desde los inicios de la Biblia hasta el final, parece resonar la pregunta que el doctor de la ley le hace a Jesús: ¿Quién es mi prójimo?

El que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado
La penitencia es ahora una confesión gozosa

La cosecha es mucha; los trabajadores, pocos
Nuestra tarea hoy en día: escuchar con atención la Palabra de Dios

Te seguiré a dondequiera que vayas
Que nuestra oración, nuestro cuidado y amor a la naturaleza, sean la manifestación del amor a Dios.

Dios está con nosotros
Hay en este pasaje un gran signo que nos ofrece Jesús: su firme determinación para salvarnos

Tu pueblo nuevo te alabará, Señor
En los ángeles encontramos personificada la providencia amorosa que Dios tiene de cada uno de nosotros

Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles
La presencia de Dios en su ayuda a los hombres, se hace concreta en sus “ángeles”, es decir, sus enviados



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