Autor: | Editorial:
Los niños de once años
A esta edad los niños están pasando por una serie de cambios a nivel físico y emocional. Comienza una etapa conflictiva, que genera sufrimientos. Se termina la edad de la tranquilidad, de la estabilidad.
Aspecto físico
* Muchos presentan cambios en su cuerpo y con el crecimiento acelerado, generalmente están cansados y sin ganas de hacer nada.
El catequista debe saber distinguir entre el cansancio físico y la pereza. Fomentar el sacrificio para vencer el cansancio y ponerse a trabajar. Ponerles el ejemplo de Cristo y su labor; del Papa Juan Pablo II y sus viajes; de la Madre Teresa de Calcuta y su labor por los pobres.
* Los cambios físicos y emocionales provocan sentimientos nuevos, dolorosos e inexplicables, por lo que pueden presentar un comportamiento insensato y agitado.
Aprovechar esta etapa de la vida de los alumnos para orientarlos e impulsarlos, pues en la manera como resuelvan los conflictos que se les presenten en ella, está el desarrollo de la persona, lo que llegarán a ser.
Aspecto intelectual
* Tienen una mayor capacidad de concentración si el tema les interesa (una hora y más). Comprenden explicaciones elaboradas y razonamientos profundos. Pueden retener en su memoria gran cantidad de material.
El catequista deberá hacer atractiva la clase para que la encuentren interesante y se motiven a aplicarla a su vida.
Ya no son tan necesarios los objetos visuales y palpables: una buena explicación usando el pizarrón es suficiente para que entiendan los contenidos.
Es el momento adecuado para que memoricen los contenidos básicos y esenciales de la doctrina con sus causas y consecuencias, de modo que , aunque dejen de practicarlas en la adolescencia y en la juventud, las recuperen cuando lleguen a la madurez.
* Su mente está inclinada no a la teoría, sino a la práctica.
El catequista deberá introducir el tema con alguna anécdota y utilizar numerosos ejemplos de cómo vivir lo que están aprendiendo para que le encuentren sentido a la teoría. Hablarles primero de la vida diaria de los santos y luego de lo que es la santidad; hablarles de personas alegres y luego de la alegría, de personas bondadosas y luego de la Bondad.
* Tienen una imaginación creativa: de los elementos de la realidad buscan sacar partido para construir o divertirse. Esta imaginación los puede llevar a las exageraciones.
El catequista deberá aprovechar su imaginación para que hagan planes para el futuro en base a los propósitos de las lecciones de catequesis. Es el momento adecuado para introducir en ellos grandes ideales para su vida.
* Suelen tener una incoherencia entre el pensar y el actuar. Saben que es buena la sinceridad y dicen mentiras; saben que es bueno obedecer, pero desobedecen; saben que es bueno ser pacientes, pero se pelean.
El catequista deberá hablarles acerca de la importancia de la autenticidad y de cómo pueden alcanzarla venciendo las dificultades que se les presenten.
Aspecto afectivo
* Piensan siempre en sí mismos. Les interesa lo que consideran útil para sí mismos.
El catequista deberá demostrarles la utilidad de la religión para todos los aspectos de su vida. Hablarles del ciento por uno que ofrece Jesucristo, de la satisfacción por hacer el bien, de la paz y la alegría que genera la entrega a los demás.
* Tienden al desorden, a la irresponsabilidad, a copiar y hacer trampa en los exámenes.
El catequista deberá mostrarles las ventajas del orden y la responsabilidad con ejemplos concretos. Deberá también exigirles orden en sus trabajos y tareas, pues su tendencia se debe más que nada a la pereza.
* Comienzan a ser rebeldes, irritables y agresivos, pero al mismo tiempo se arrepienten con sinceridad, se proponen ser mejores y algunos son muy generosos.
El catequista deberá dejar bien claras las reglas de disciplina desde el primer día de clases para que las conozcan y sepan cuáles son las consecuencias.
El catequista deberá corregir cuando haya que corregir y mantenerse firme en el cumplimiento de las reglas del salón de clases.
Aprovechar la sinceridad en el arrepentimiento para que se acerquen al sacramento de la confesión y para que hagan programas de mejora con medios concretos.
* Son seguros e inseguros: Se expresan con más seguridad al pensar y juzgar, pero se nota que algunos pierden la seguridad frente a los adultos y ante algunas situaciones. Pueden llegar a sentir temor y angustia.
El catequista deberá propiciar un clima en el que los alumnos se sientan seguros, brindándoles respeto y comprensión en todo momento. Estar cercano a ellos, de modo que el catequista no presente la imagen de un adulto, sino de un amigo con el que pueden contar.
*Quieren respeto y son irrespetuosos: Exigen respeto en su espacio, en su tiempo y en sus pertenencias porque tienen necesidad de éste para su estima y su seguridad, pero a la vez, no respetan nada de lo ajeno.
El catequista deberá aprovechar ese celo por lo propio para inculcarles la defensa de la Iglesia contra sus enemigos. Enseñarles a través de ejemplos a ponerse en el lugar de los otros para valorar y respetar lo ajeno en la misma medida que exigen respeto por lo propio.
* Quieren ser libres y todavía necesitan dependencia: Necesitan decidir y organizar ciertas cosas, pero necesitan de una guía para que todo funcione bien.
El catequista deberá delegarles responsabilidades, demostrando la confianza que se les tiene y orientándolos para que las decisiones que tomen sean siempre de acuerdo con lo que Dios quiere de ellos.
Aspecto social
*Quieren relacionarse y temen hacerlo: existe un deseo de compañerismo y amistad, de pertenencia, pero al mismo tiempo sienten miedo de ser rechazados y se aíslan.
El catequista deberá estar atento a las amistades y los grupos que se vayan formando y principalmente a los alumnos que se aíslen de los demás para darles atención especial de modo que adquieran confianza y seguridad en sí mismos.
* Se reúnen con los amigos para estar juntos, para pasarla mejor y divertirse.
El catequista deberá involucrarse con ellos para conocer a los grupos de amigos y saber qué les gusta hacer, en qué se distraen, cómo se divierten, dándoles ideas para encauzar su amistad hacia algo bueno.
* Son buenos compañeros, los pleitos se resuelven más fácil entre los niños que entre las niñas.
El catequista deberá fomentar el compañerismo y evitar tomar partido en los pleitos de los niños, dejando que ellos los resuelvan recordándoles de hacerlo de una manera cristiana. Preguntarles cómo actuaría Cristo en su lugar ante este problema.
* Reciben influencia no sólo de sus padres sino de sus maestros, amigos y líderes de moda.
El catequista deberá conocer el medio en el que están viviendo los niños: películas, música, diversiones, paseos, deportes y presentarles modelos de vida superiores a los que puedan imitar. Es muy recomendable hacer un análisis de los programas, películas y canciones de moda para enseñarles a verlos con un espíritu crítico y a no creer ciegamente lo que les dicen los medios de comunicación.
* Algunas niñas muestran interés por el sexo opuesto y algunos niños tienen inquietudes sexuales.
El catequista deberá mostrarse interesado en sus problemas para encauzarlos y contestar con naturalidad las dudas que puedan surgir en el terreno de la sexualidad.
Aspecto moral
* Les es difícil obedecer por el desarrollo de la libertad, pero al mismo tiempo les es atractivo seguir caminos de virtud y heroísmo.
El catequista deberá proponerles testimonios de personas valiosas para que les sirvan de ejemplos a seguir y a imitar. Que no sientan que se les está obligando, sino por el contrario, que estos modelos sean tan atractivos que los escojan libremente. Aprovechar su espíritu de rebeldía para que se animen a rebelarse en contra de los anti-valores que se viven en la sociedad y se atrevan a ser diferentes.
* Suelen ser presa de sus antojos y pasiones y se dejan llevar por los impulsos de su temperamento, pero son capaces de sacrificios y esfuerzos para superarse.
El catequista deberá mostrarles el peligro de dejarse llevar por sus antojos, y motivarles a formar la voluntad con pequeños sacrificios para que sean capaces de vencerse a sí mismos. Aprovechar sus deseos de libertad para demostrarles que sólo serán libres si son capaces de dominarse a sí mismos. Ponerles ejemplos de personas que han perdido su libertad quedando atrapados en la droga, en el alcohol o en el vicio por dejarse llevar por sus antojos.
* Perciben los valores y los antivalores
El catequista deberá aprovecharlo para analizar casos de la vida real en donde los alumnos perciban claramente la recta manera de actuar.
Aspecto religioso
* No sólo saben que Dios es bueno, sabio y poderoso, que nos muestra su amor con todo lo que nos ha dado, y que nos habla a través de su palabra y de nuestra conciencia, sino que Dios quiere que seamos santos.
El catequista deberá presentarles la santidad como algo atractivo y evitar las imágenes de santos con aureolas y ojos en blanco.
* Brota la devoción a la Virgen María con naturalidad.
El catequista deberá explicarles que la verdadera devoción a la Virgen estriba en la veneración e imitación de sus virtudes. Explicarles el significado de las imágenes y los ritos religiosos en torno a la devoción mariana para evitar que los vean como superstición o fanatismo de algunos, sino como expresiones del amor a María.
* Tienen capacidad de concentración para la oración, no por mucho tiempo, más bien poco (dos o tres minutos).
El catequista deberá dirigir los momentos de oración para lograr tener una mejor atención de los niños.
* Les gusta participar en la liturgia leyendo, llevando las ofrendas, interviniendo en algo.
El catequista deberá planear la participación de los niños en la Santa Misa y en las actividades propias de los tiempos litúrgicos de la Iglesia. Fomentar en ellos su participación en los sacramentos y que puedan experimentar la vida de la Iglesia. Recordar que a esta edad necesitan estar cerca de Jesús por medio de la frecuente recepción de los sacramentos y por vivencias que les motiven y les refuercen la vivencia de la fe cristiana.
* Tienen sentimientos encontrados: fidelidad a su vida junto a Cristo y el ir a la aventura por otros caminos que no son del Evangelio.
El catequista deberá motivarlos a vivir de acuerdo con su conciencia, que la sepan escuchar y que sepan hacer un buen uso de su libertad. Hablarles de los peligros de la ancha senda que lleva a la perdición y de las ventajas de entrar por la puerta estrecha.
Actividades más adecuadas para esta edad:
Dramatización. Mural. Póster. Audiovisual. Fotopalabra. Comentar palabras del Evangelio. Comparación de textos. Grabar encuestas en audiocassette y vídeo. Investigaciones en enciclopedias o libros. Juego de la búsqueda del tesoro con preguntas. Juego de maratón con preguntas. Dominó de los temas del libro. Concursos.
Aspecto físico
* Muchos presentan cambios en su cuerpo y con el crecimiento acelerado, generalmente están cansados y sin ganas de hacer nada.
El catequista debe saber distinguir entre el cansancio físico y la pereza. Fomentar el sacrificio para vencer el cansancio y ponerse a trabajar. Ponerles el ejemplo de Cristo y su labor; del Papa Juan Pablo II y sus viajes; de la Madre Teresa de Calcuta y su labor por los pobres.
* Los cambios físicos y emocionales provocan sentimientos nuevos, dolorosos e inexplicables, por lo que pueden presentar un comportamiento insensato y agitado.
Aprovechar esta etapa de la vida de los alumnos para orientarlos e impulsarlos, pues en la manera como resuelvan los conflictos que se les presenten en ella, está el desarrollo de la persona, lo que llegarán a ser.
Aspecto intelectual
* Tienen una mayor capacidad de concentración si el tema les interesa (una hora y más). Comprenden explicaciones elaboradas y razonamientos profundos. Pueden retener en su memoria gran cantidad de material.
El catequista deberá hacer atractiva la clase para que la encuentren interesante y se motiven a aplicarla a su vida.
Ya no son tan necesarios los objetos visuales y palpables: una buena explicación usando el pizarrón es suficiente para que entiendan los contenidos.
Es el momento adecuado para que memoricen los contenidos básicos y esenciales de la doctrina con sus causas y consecuencias, de modo que , aunque dejen de practicarlas en la adolescencia y en la juventud, las recuperen cuando lleguen a la madurez.
* Su mente está inclinada no a la teoría, sino a la práctica.
El catequista deberá introducir el tema con alguna anécdota y utilizar numerosos ejemplos de cómo vivir lo que están aprendiendo para que le encuentren sentido a la teoría. Hablarles primero de la vida diaria de los santos y luego de lo que es la santidad; hablarles de personas alegres y luego de la alegría, de personas bondadosas y luego de la Bondad.
* Tienen una imaginación creativa: de los elementos de la realidad buscan sacar partido para construir o divertirse. Esta imaginación los puede llevar a las exageraciones.
El catequista deberá aprovechar su imaginación para que hagan planes para el futuro en base a los propósitos de las lecciones de catequesis. Es el momento adecuado para introducir en ellos grandes ideales para su vida.
* Suelen tener una incoherencia entre el pensar y el actuar. Saben que es buena la sinceridad y dicen mentiras; saben que es bueno obedecer, pero desobedecen; saben que es bueno ser pacientes, pero se pelean.
El catequista deberá hablarles acerca de la importancia de la autenticidad y de cómo pueden alcanzarla venciendo las dificultades que se les presenten.
Aspecto afectivo
* Piensan siempre en sí mismos. Les interesa lo que consideran útil para sí mismos.
El catequista deberá demostrarles la utilidad de la religión para todos los aspectos de su vida. Hablarles del ciento por uno que ofrece Jesucristo, de la satisfacción por hacer el bien, de la paz y la alegría que genera la entrega a los demás.
* Tienden al desorden, a la irresponsabilidad, a copiar y hacer trampa en los exámenes.
El catequista deberá mostrarles las ventajas del orden y la responsabilidad con ejemplos concretos. Deberá también exigirles orden en sus trabajos y tareas, pues su tendencia se debe más que nada a la pereza.
* Comienzan a ser rebeldes, irritables y agresivos, pero al mismo tiempo se arrepienten con sinceridad, se proponen ser mejores y algunos son muy generosos.
El catequista deberá dejar bien claras las reglas de disciplina desde el primer día de clases para que las conozcan y sepan cuáles son las consecuencias.
El catequista deberá corregir cuando haya que corregir y mantenerse firme en el cumplimiento de las reglas del salón de clases.
Aprovechar la sinceridad en el arrepentimiento para que se acerquen al sacramento de la confesión y para que hagan programas de mejora con medios concretos.
* Son seguros e inseguros: Se expresan con más seguridad al pensar y juzgar, pero se nota que algunos pierden la seguridad frente a los adultos y ante algunas situaciones. Pueden llegar a sentir temor y angustia.
El catequista deberá propiciar un clima en el que los alumnos se sientan seguros, brindándoles respeto y comprensión en todo momento. Estar cercano a ellos, de modo que el catequista no presente la imagen de un adulto, sino de un amigo con el que pueden contar.
*Quieren respeto y son irrespetuosos: Exigen respeto en su espacio, en su tiempo y en sus pertenencias porque tienen necesidad de éste para su estima y su seguridad, pero a la vez, no respetan nada de lo ajeno.
El catequista deberá aprovechar ese celo por lo propio para inculcarles la defensa de la Iglesia contra sus enemigos. Enseñarles a través de ejemplos a ponerse en el lugar de los otros para valorar y respetar lo ajeno en la misma medida que exigen respeto por lo propio.
* Quieren ser libres y todavía necesitan dependencia: Necesitan decidir y organizar ciertas cosas, pero necesitan de una guía para que todo funcione bien.
El catequista deberá delegarles responsabilidades, demostrando la confianza que se les tiene y orientándolos para que las decisiones que tomen sean siempre de acuerdo con lo que Dios quiere de ellos.
Aspecto social
*Quieren relacionarse y temen hacerlo: existe un deseo de compañerismo y amistad, de pertenencia, pero al mismo tiempo sienten miedo de ser rechazados y se aíslan.
El catequista deberá estar atento a las amistades y los grupos que se vayan formando y principalmente a los alumnos que se aíslen de los demás para darles atención especial de modo que adquieran confianza y seguridad en sí mismos.
* Se reúnen con los amigos para estar juntos, para pasarla mejor y divertirse.
El catequista deberá involucrarse con ellos para conocer a los grupos de amigos y saber qué les gusta hacer, en qué se distraen, cómo se divierten, dándoles ideas para encauzar su amistad hacia algo bueno.
* Son buenos compañeros, los pleitos se resuelven más fácil entre los niños que entre las niñas.
El catequista deberá fomentar el compañerismo y evitar tomar partido en los pleitos de los niños, dejando que ellos los resuelvan recordándoles de hacerlo de una manera cristiana. Preguntarles cómo actuaría Cristo en su lugar ante este problema.
* Reciben influencia no sólo de sus padres sino de sus maestros, amigos y líderes de moda.
El catequista deberá conocer el medio en el que están viviendo los niños: películas, música, diversiones, paseos, deportes y presentarles modelos de vida superiores a los que puedan imitar. Es muy recomendable hacer un análisis de los programas, películas y canciones de moda para enseñarles a verlos con un espíritu crítico y a no creer ciegamente lo que les dicen los medios de comunicación.
* Algunas niñas muestran interés por el sexo opuesto y algunos niños tienen inquietudes sexuales.
El catequista deberá mostrarse interesado en sus problemas para encauzarlos y contestar con naturalidad las dudas que puedan surgir en el terreno de la sexualidad.
Aspecto moral
* Les es difícil obedecer por el desarrollo de la libertad, pero al mismo tiempo les es atractivo seguir caminos de virtud y heroísmo.
El catequista deberá proponerles testimonios de personas valiosas para que les sirvan de ejemplos a seguir y a imitar. Que no sientan que se les está obligando, sino por el contrario, que estos modelos sean tan atractivos que los escojan libremente. Aprovechar su espíritu de rebeldía para que se animen a rebelarse en contra de los anti-valores que se viven en la sociedad y se atrevan a ser diferentes.
* Suelen ser presa de sus antojos y pasiones y se dejan llevar por los impulsos de su temperamento, pero son capaces de sacrificios y esfuerzos para superarse.
El catequista deberá mostrarles el peligro de dejarse llevar por sus antojos, y motivarles a formar la voluntad con pequeños sacrificios para que sean capaces de vencerse a sí mismos. Aprovechar sus deseos de libertad para demostrarles que sólo serán libres si son capaces de dominarse a sí mismos. Ponerles ejemplos de personas que han perdido su libertad quedando atrapados en la droga, en el alcohol o en el vicio por dejarse llevar por sus antojos.
* Perciben los valores y los antivalores
El catequista deberá aprovecharlo para analizar casos de la vida real en donde los alumnos perciban claramente la recta manera de actuar.
Aspecto religioso
* No sólo saben que Dios es bueno, sabio y poderoso, que nos muestra su amor con todo lo que nos ha dado, y que nos habla a través de su palabra y de nuestra conciencia, sino que Dios quiere que seamos santos.
El catequista deberá presentarles la santidad como algo atractivo y evitar las imágenes de santos con aureolas y ojos en blanco.
* Brota la devoción a la Virgen María con naturalidad.
El catequista deberá explicarles que la verdadera devoción a la Virgen estriba en la veneración e imitación de sus virtudes. Explicarles el significado de las imágenes y los ritos religiosos en torno a la devoción mariana para evitar que los vean como superstición o fanatismo de algunos, sino como expresiones del amor a María.
* Tienen capacidad de concentración para la oración, no por mucho tiempo, más bien poco (dos o tres minutos).
El catequista deberá dirigir los momentos de oración para lograr tener una mejor atención de los niños.
* Les gusta participar en la liturgia leyendo, llevando las ofrendas, interviniendo en algo.
El catequista deberá planear la participación de los niños en la Santa Misa y en las actividades propias de los tiempos litúrgicos de la Iglesia. Fomentar en ellos su participación en los sacramentos y que puedan experimentar la vida de la Iglesia. Recordar que a esta edad necesitan estar cerca de Jesús por medio de la frecuente recepción de los sacramentos y por vivencias que les motiven y les refuercen la vivencia de la fe cristiana.
* Tienen sentimientos encontrados: fidelidad a su vida junto a Cristo y el ir a la aventura por otros caminos que no son del Evangelio.
El catequista deberá motivarlos a vivir de acuerdo con su conciencia, que la sepan escuchar y que sepan hacer un buen uso de su libertad. Hablarles de los peligros de la ancha senda que lleva a la perdición y de las ventajas de entrar por la puerta estrecha.
Actividades más adecuadas para esta edad:
Dramatización. Mural. Póster. Audiovisual. Fotopalabra. Comentar palabras del Evangelio. Comparación de textos. Grabar encuestas en audiocassette y vídeo. Investigaciones en enciclopedias o libros. Juego de la búsqueda del tesoro con preguntas. Juego de maratón con preguntas. Dominó de los temas del libro. Concursos.


