Autor: | Editorial:
La guerra y el futuro de la humanidad
Domingo 23 de marzo de 2003.
Hola, amigos:
Hay tristeza y repudio en todo el mundo por los bombardeos que han dado inicio a la innecesaria guerra contra Irak.
Breve preartículo
En la mañana del martes pasado, 18 de marzo, ante los últimos desarrollos de la situación internacional, el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Dr. Joaquín Navarro-Valls, hizo la siguiente declaración:
Quien decide que se han agotado todos los medios pacíficos que el Derecho Internacional pone a la disposición, asume una grave responsabilidad delante de Dios, de su conciencia y de la historia.
Apenas dos días después, el jueves 20 de marzo poco antes de las seis de la mañana de Bagdad (nueve de la noche del miércoles 19 en la ciudad México), o sea poco antes de dos horas después de concluir el plazo del ultimátum dado por George W. Bush a Saddam Hussein, los países beligerantes (Estados Unidos, Inglaterra y España) iniciaron la guerra contra Irak. En menos de tres días se lanzaron más de mil quinientas bombas sobre puntos estratégicos del régimen iraquí. Ese mismo jueves el Dr. Navarro-Valls hizo esta otra declaración:
La Santa Sede ha asistido con profundo dolor al desarrollo de los últimos acontecimientos en Irak. Por una parte lamenta que el gobierno irakí no haya acogido las resoluciones de las Naciones Unidas ni el llamamiento del Papa que pedían un desarme del país. Por otra parte deplora que se haya interrumpido el camino de las negociaciones, según el derecho internacional, para una solución pacífica del drama irakí.
En esta situación, se ha tenido noticia con satisfacción, de que las diversas instituciones católicas en Irak, siguen llevando a cabo su actividad de asistencia a esas poblaciones. Para contribuir a esa obra de solidaridad, también la Nunciatura Apostólica, regida por el arzobispo Fernando Filoni, seguirá abierta en este período, en su sede de Bagdad.
En la mañana del día de ayer, sábado 22, el Papa recibió en Audiencia a los trabajadores de Telepace, con ocasión del 25° aniversario de la fundación de dicha trasmisora de televisión. En su discurso, Su Santidad incluyó el siguiente mensaje:
Cuando la guerra, como en estos días en Irak, amenaza la suerte de la humanidad, es también urgente proclamar, con voz fuerte y decidida, que sólo la paz es el camino para construir una sociedad más justa y solidaria. La violencia y las armas nunca pueden resolver los problemas de los hombres.
Cuerpo del artículo
El hombre es social por naturaleza, y tiende a relacionarse con sus congéneres de muy diversas formas. En el pasado los océanos, los montes y las distancias mismas separaban geográficamente a los pueblos, tanto por ser ellos relativamente pequeños, como por la falta de medios eficientes de comunicación y transporte. Esto dio lugar a que personas de pueblos distintos se vieran como extrañas, distintas e incluso como enemigas; se trata de apreciaciones que se han prolongado hasta nuestro tiempo, por muy equivocadas que sean.
Hoy, en cambio, las poblaciones son mucho mayores y las distancias entre ellas se han reducido enormemente, además de que los medios de comunicación y transporte modernos son tan eficientes que la separación entre las personas de nacionalidades distintas ha ido poco a poco desapareciendo. Los ciudadanos de los diversos países hoy estamos menos divididos por las distancias que por las fronteras, los pasaportes y las visas, las leyes, las economías, las banderas, las ideologías, los nacionalismos...
La sociabilidad humana tiende naturalmente a ir derribando todos esos obstáculos. La reciente Unión Europea es un magnífico ejemplo de ello. Tal movimiento, generalizado, es lo que llamamos proceso de globalización, o simplemente globalización. Se trata de un proceso natural, que no podemos detener, aunque haya comenzado por lo que hoy la humanidad tiene en el candelero, a saber, el comercio y la economía, que han propiciado la aparición de las grandes empresas trasnacionales.
Si la humanidad hubiera tenido en el candelero el arte, u otra actividad humana cualquiera, la globalización habría empezado por ahí, por tratarse de una tendencia humana natural, imposible de frenar. De uno u otro modo, la humanidad tiene que globalizarse, y nos preguntamos cuál será el término de tal tendencia unificadora. ¿Cómo será la sociedad humana mundial después de que haya terminado el proceso globalizador?
La situación mundial resultante del siglo XX
Nuestra realidad actual es que el mundo está dividido en muchos países, cada uno de los cuales tiene sus propias leyes, su propia policía y su propio ejército. En estas circunstancias es posible delinquir en un país y esconderse en otro, con muchas dificultades para que se haga justicia y para que se tenga un debido orden mundial.
Después de las dos guerras mundiales del siglo XX, y a la vista de semejantes horrores, se creó la Organización de las Naciones Unidas a fin de prever y prevenir la repetición de nuevas guerras y procurar la paz mundial. Gracias a la ONU se ha venido desarrollando más y más el Derecho Internacional. Sin embargo, la ONU no tiene posibilidad de sancionar a los infractores del Derecho Internacional, ya que no tiene un ejercito suficientemente poderoso.
Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, y como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, en la que apareció y se usó la bomba atómica, se dio el fenómeno de la guerra fría entre las dos grandes potencias mundiales: Estados Unidos, capitalista, y Rusia, comunista. El equilibrio de la guerra fría fue el temor a una tercera guerra mundial, una guerra nuclear que amenazaría incluso la supervivencia del género humano.
De manera imprevista, y casi contra todo lo que podría esperarse, en 1989 cayó el Muro de Berlín y el comunismo ruso se desplomó. Entonces el capitalismo quedó como el sistema dominante, y EU como única gran potencia mundial. No hubo gran temor debido a esta nueva situación, ya que EU era un país democrático regido por el Derecho.
Sin embargo, cada vez más EU actúa sobre otros países mediante presiones económicas, favoreciéndolos o desfavoreciéndolos, e incluso mediante sanciones económicas. Poco a poco EU va dominando el mundo económicamente, además de intervenir militarmente de diversas formas en muchos países, no siempre obrando conforme al Derecho Internacional, sino interpretándolo y manipulándolo según sus propios intereses, sin que nadie pueda obligarlo a que lo respete auténticamente.
La situación mundial actual
Los problemas de EU con Irak debidos a la invasión de Kuwait, el régimen de Saddam Hussein, la guerra de palabras e insultos, las sanciones económicas, las incursiones aéreas en zonas de no vuelo, etcétera, han mostrado el gran interés que EU tiene por el petróleo de Irak y por la estratégica ubicación de Irak en Oriente Medio. Finalmente, la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York ha dado lugar a que EU sospeche la existencia de una relación entre Saddam y los terroristas y a que afirme que éste está en posesión y continua producción de armas de destrucción masiva.
Todo esto nos lleva a la situación actual, en que se puso en manos de la ONU el efectivo desarme de Saddam. La ONU envió nuevamente un grupo de inspectores a Irak, ejerciendo cada vez mayor presión a fin de lograr que se colaborara con ellos. La colaboración no era completa, pero iba mejorando significativamente y las armas encontradas iban siendo destruidas. Los inspectores dijeron que en pocos meses podrían terminar su trabajo. Además, si Saddam tuviera armas de destrucción masiva, estarían tan escondidas que no representarían amenaza inminente alguna.
Aun así, los países beligerantes, liderados por EU, no estuvieron conformes y trataron de que se pusiera un ultimátum a Saddam a muy corto plazo, y que de no cumplirlo se pasara al uso de la fuerza. No se veía fácil lograr el voto de la mayoría requerida de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, e incluso algunos países con derecho a veto, como Francia, dijeron que no permitirían que se recurriera al expediente de un ultimátum. En este proceso EU presionó a muchos países, mediante solapados sobornos y amenazas, para que votaran a su favor. La Santa Sede se sintió obligada a señalar la inmoralidad de estos actos.
Por fin EU, encabezando a los países beligerantes, le puso un ultimátum al Consejo de Seguridad de la ONU ―como si fuera un subordinado suyo― para que aceptara el uso de la fuerza; pero, previendo que no lograría una resolución favorable, se lanzó a la guerra contra Irak junto con los otros países beligerantes ―que habían aumentado en número― en flagrante violación del Derecho Internacional. Y no contento con eso, EU acusó al Consejo de Seguridad de no cumplir con sus responsabilidades; en síntesis, la ONU debía regirse con sus criterios.
Lo que ha quedado claro es que la única gran potencia mundial actual, EU, está dispuesta a regirse por el Derecho en el interior de su país, pero que hacia el exterior se rige por la ley del más fuerte. Si así lo quiere y juzga, se apodera de Irak, bombardeando e invadiendo a discreción, sin tener que dar cuentas a nadie.
Posibles escenarios de una humanidad ya globalizada
Antes de estos últimos acontecimientos, se presentaban dos posibles escenarios como término del proceso de globalización de la humanidad. Uno de ellos sería el de diversos países regidos por un Derecho Internacional apoyado y respetado por todos. El otro sería el de una sola gran sociedad civil o gran nación o confederación de naciones ―como se le quiera llamar― gobernada finalmente por una autoridad central, lograda pacíficamente, al modo de la actual Unión Europea, o a base de guerras, al modo de lo que está sucediendo ahora con Irak.
Los acontecimientos de estos días, tremendos en sus consecuencias, han roto con la posibilidad real de tener diversas naciones regidas por el Derecho Internacional, ya que la más poderosa de todas se niega a respetar ese Derecho, violándolo y destruyéndolo en su raíz. El presidente de esta gran nación, apoyado por sus dos Cámaras y por el 70% de la población, puede tomar bienes del exterior del país ―al margen de la ONU― por los procedimientos que le parezcan más convenientes, incluso los de la fuerza militar.
La consecuencia es que cambian los posibles escenarios del mencionado término del proceso de globalización de la humanidad. Lo previsible actualmente, es que EU llegará a dominar el mundo, sea económicamente y/o por la fuerza militar, tal como lo estamos viendo. Lo tremendo es que el Congreso y la población estadounidense se unen cuando se trata de dominar al resto del mundo, exteriormente, ya que las consecuencias no les duelen. En cambio, cuando se trata de asuntos internos a EU, tanto el Congreso como la población limitan las actividades del poder ejecutivo, ya que entonces sí les duelen.
Los dos nuevos escenarios son, por tanto, ser dominados por EU, estando afuera, o ser dominados por EU estando adentro. Estando afuera, ante la violación de nuestros derechos tendremos que luchar desde afuera, y en cualquier momento nos podrá suceder lo que le está sucediendo a Irak. Si lográramos introducirnos, podríamos luchar desde adentro, conforme a la Ley civil norteamericana, como lo han venido haciendo los negros y todas las minorías discriminadas. Podríamos incluso ayudar a que la Ley civil norteamericana respetara la Moral.
Pienso que la mejor solución, la más pacífica, sería que los diversos países fueran dejando que EU los englobara; más aun, que se ofrecieran por propia iniciativa a tal englobamiento. Sinceramente pienso que esto último sería lo mejor, ya que, luchando desde adentro, en menos de medio siglo lograríamos tener una nación global, democrática y justa. Desde adentro estaríamos en mejores condiciones para defender nuestras propias culturas.
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