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Autor: | Editorial:



Los frutos del Espíritu Santo impulsan a crecer














UNIDAD 4 Jesús da vida a la comunidad eclesial por el Espíritu Santo

TEMA 15 Formamos la Iglesia de Jesús, comunidad de vida y armonía
TEMA 16El Espíritu Santo nos enriquece con sus dones en la construcción de la comunidad
TEMA 17 Somos la Iglesia de Jesús servidora en el mundo por el Espíritu Santo
TEMA 18 María, nuestro modelo siempre fiel al Espíritu Santo
TEMA 19 Nuestros mártires, testigos vivos del Espíritu Santo, ejemplos a seguir
TEMA 20Los frutos del Espíritu Santo nos impulsan a crecer
TEMA 21 El Espíritu Santo nos invita a compartir la fe y los bienes con los más necesitados
TEMA 22El Espíritu Santo nos compromete a construir la civilización del amor
TEMA 23Respondemos al Espíritu Santo integrados a la vida parroquial

TEMA 20 Los frutos del Espíritu Santo nos impulsan a crecer

OBJETIVO


Conscientizarnos de la necesidad de desarrollar y hacer crecer nuestra fe y nuestra vida íntegra como correspondencia a tantos dones y frutos del Espíritu de Dios.

NOTAS PEDAGÓGICAS

Propiciar un clima de alegrías compromiso y exigencia en la meditación y reflexión de los frutos como expresión de lo que ya Dios va acrecentando y aumentando en nosotros por los frutos del Espíritu Santo, en donde debe haber correspondencia a tanta gracia.

Aclarar que los frutos no son conquista personal o humana sino el resultado de abrir el corazón al Espíritu divino y dejarse transformar por El. Pero sí conscientizar de la necesidad de estimular las desafiantes fuerzas del espíritu humano que toda persona posee en abundancia

VEAMOS

La vida nos muestra que donde hay hambre, abundan las enfermedades y es mas frecuente la muerte, porque todo ser vivo, para crecer y mantenerse, necesita alimentarse.

Por lo contrario, también vemos que donde hay más recursos, tanto naturales, económicos, de salud, etc., hay más vida, posibilidades de alimentarse, construir, tener un mejor nivel de vida, en pocas palabras crecer en todo aspecto. Los dones y los frutos a nuestro alcance nos ayudan y comprometen a crecer. Y el que en estas condiciones no crece, se dice, decrece. Porque quien teniendo posibilidades de desarrollo y superación a su alcance, no lo hace, está desperdiciando sus dones, cualidades, recursos, posibilidades, etc., y esto es decir no al plan de realización y felicidad que Dios, nos tiene trazado. Abrir las puertas del corazón a la acción del Espíritu es corresponder al amor de Dios y es así como constatamos las grandes transformaciones en los hombres y como percibimos los grandes testigos del Espíritu que crecen y se fortalecen por su acción.

Por ejemplo:

De dónde saca la fuerza:
¿El niño para ser veraz?
¿El joven para ser casto?
¿La joven para poder perdonar?
¿El casado para ser fiel?
¿La casada para renovar siempre su amor?
¿El empresario para ser justo?
¿El obrero para vivir con dignidad?
¿El político para ser honrado?
¿El sacerdote para darse sin desánimo?
¿La religiosa para vivir siempre alegre?
¿EI mártir para dar su vida por Cristo?
¿y tú para_______________________?

Este es el crecimiento que obra el Espíritu divino por sus frutos en cada uno de nosotros. Hablar de frutos es hablar de resultados y resultados positivos y palpables por uno mismo y por los demás.

PENSEMOS

El cristiano nace a la fe por el Bautismo. Reafirma su fe en el sacramento de la Confirmación. Confirmarse equivale a aceptar ser testigo de Cristo. El cristiano crece en la fe por los dones y frutos del Espíritu Santo al abrirse a su acción transformadora.

La Sagrada Escritura nos insiste en que es el Espíritu Santo la fuerza, el poder de Dios, y que es El quien nos fortifica, nos impulsa a crecer humana y espiritualmente, y nos permite rebasar las dificultades y obstáculos en nuestra vida cristiana: "El Espíritu Santo, viene en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene. El Espíritu mismo intercede por nosotros" (Rom 8, 26).

Es este mismo Espíritu el que produce frutos en nosotros tales como los que ya nos menciona la Sagrada Escritura: "En cambio el fruto del Espíritu divino es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley" (Gál 5, 22-23).

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma lo siguiente: "Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, y castidad" (CIC 1832).

Pero, ¿qué son los frutos del Espíritu Santo?

Como la fruta en el árbol, lo más suave, último y perfecto de las virtudes, y estos frutos admirables los produce el árbol místico del justo, es decir, cada cristiano llamado a ser santo, plantado en el jardín de la Iglesia.
Se llaman frutos del Espíritu Santo porque se producen mediante el riego de su divina gracia además de la oración, reflexión, valores, virtudes, esfuerzo y lucha en la vida de cada cristiano.

Los frutos del Espíritu Santo son doce:

1. Caridad: El acto de amor de Dios y del prójimo.
2. Gozo espiritual: El que nace del amor divino y bien de nuestros prójimos.
3. Paz: Una tranquilidad de ánimo, que perfecciona este gozo.
4. Paciencia: Sufrimiento sin inquietud en las cosas adversas.
5. Longanimidad: Firmeza del ánimo en sufrir, esperando los bienes eternos.
6. Bondad: Dulzura y rectitud del ánimo.
7. Benignidad: Ser suave y liberal, sin afectación ni desabrimiento.
8. Mansedumbre: Refrenar la ira, y tener dulzura en el trato y condición.
9. Fe: Exacta fidelidad en cumplir lo prometido.
10. Modestia: La que modera, regula en el hombre sus acciones y palabras.
11. Continencia: La que modera los deleites de los sentidos.
12. Castidad: La que refrena los deleites impuros.

El testimonio cristiano es el principal fruto del Espíritu Santo que incluye y vivencia todos los anteriores, es testimonio de amor, se va construyendo de fidelidad en fidelidad y podemos ser llamados hasta el heroísmo.

El testimonio cristiano es vivir día a día nuestra identificación con Cristo en el amor al hermano.

El crecimiento integral por los frutos del Espíritu divino en nosotros además:

- Ilumina nuestra existencia.
- Nos da fuerza y esperanza en la lucha.
- Nos une en comunidad.
- Nos impulsa a comunicar nuestra fe.
- Coima nuestra alegría y nuestra paz.

Este crecimiento sería imposible sin una purificación constante en la lucha contra el egoísmo de nuestros propios corazones y contra los poderes carnales que nos rodean y refuerzan nuestras malas tendencias (Ef 6, 10-1 8). La fidelidad creadora en la conversión permanente y la renovación comunitaria son obra del Espíritu Santo. El cristiano se ve envuelto en la lucha entre el reino de Cristo y los poderes del mal. Si deseamos vencer los poderes de la falsedad debemos confiarnos al Espíritu.

Por medio del sacramento de la Confirmación se nos enseña y capacita a vivir en el plano del Espíritu como verdaderos miembros activos de la comunidad y a testimoniar nuestra fe. El cristiano, por la libertad, la solidaridad, el discernimiento y la generosidad manifiesta al mundo lo que significa adorar a Dios en espíritu y en verdad. Pertenecemos realmente a la Iglesia que ha sido bautizada por el Espíritu Santo.

Cada uno de nosotros crece en la fe. cuando guiados y fortalecidos por el Espíritu Santo nos decidimos por Cristo y nos identificamos con sus actitudes e intenciones; ante la pérdida de un ser querido, busca su consuelo y explicación en el plan de Dios; ante un mundo de sensualidad y sexualidad vive de acuerdo a los Mandamientos de Dios; ante una actitud de soberbia y prepotencia, se decide a llevar una vida de sencillez y humildad; ante el deseo de una vida sin sentido, vacía, busca una vida de plenitud en verdad y libertad.

ACTUAMOS

Hacer un tipo examen de conciencia analizando o revisando: ¿qué tanto he percibido los frutos del Espíritu Santo en mi vida y qué tanto he crecido de acuerdo a ellos?

Habiendo valorado mi crecimiento por los frutos del Espíritu, ver cuál de ellos me falta más, para pedirlo, orarlo, propiciarlo y acrecentarlo durante esta semana. Comprometerse a pedir al Espíritu Santo su gracia para avanzar en este camino.

CELEBRACION

Materiales: Un cartel grande con un árbol pintado y decorado.

Distribuir papeletas de colores a los participantes con cada uno de los nombres de los frutos del Espíritu Santo y otros que consideren que son expresión de la acción del mismo Espíritu en nuestra vida.

Reunidos en círculos al mismo tiempo que se lee Gál 5,22-23; conforme se van leyendo los frutos va pasando a pegar en el cartel el que corresponda; al final comparar este árbol con la Iglesia y con cada uno de nosotros poseedores excelentes de estos frutos y ver el crecimiento personal de acuerdo a lo recibido.

Tomados de la mano escuchar la canción "Amor sin límite" de José Luis Perales como musicalización del himno a la Caridad y como fruto máximo y perfecto en quien crece correspondiendo al amor de Dios y abriéndose a la acción del Espíritu divino.

Expresar impresiones, si queda tiempo.

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