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Autor: | Editorial:



El Espíritu Santo invita a compartir fe y bienes









UNIDAD 4 Jesús da vida a la comunidad eclesial por el Espíritu Santo

TEMA 15 Formamos la Iglesia de Jesús, comunidad de vida y armonía
TEMA 16El Espíritu Santo nos enriquece con sus dones en la construcción de la comunidad
TEMA 17 Somos la Iglesia de Jesús servidora en el mundo por el Espíritu Santo
TEMA 18 María, nuestro modelo siempre fiel al Espíritu Santo

TEMA 19 Nuestros mártires, testigos vivos del Espíritu Santo, ejemplos a seguir
TEMA 20Los frutos del Espíritu Santo nos impulsan a crecer
TEMA 21 El Espíritu Santo nos invita a compartir la fe y los bienes con los más necesitados
TEMA 22El Espíritu Santo nos compromete a construir la civilización del amor
TEMA 23Respondemos al Espíritu Santo integrados a la vida parroquial

TEMA 21 El Espíritu Santo nos invita a compartir la fe y los bienes con los más necesitados

OBJETIVO


Descubrir y experimentar que el Espíritu Santo nos impulsa y nos anima a realizar obras de misericordia.

Canto

Amar es entregarse, olvidándose de sí,
buscando lo que al otro, puede hacerlo feliz. (2)

Qué lindo es vivir para amar,
que es bueno tener para dar.
Dar alegría y felicidad,
darse uno mismo, eso es amar. (2)

Si amas como a ti mismo, y te entregas a los demás;
verás que no hay egoísmo que no puedas superar. (2)


NOTAS PEDAGÓGICAS

- Hacer notar la importancia del Espíritu Santo como el que impulsa las obras de caridad.

- Ayudar a memorizar y a vivir de manera creativa las obras de misericordia.

VEAMOS

Cuento:


Había un príncipe muy rico, pero duro y avaro. Todos sus súbditos lo odiaban. Un día llamó a su primer ministro, y le ordenó:

- Hay que cobrar todos los impuestos.
- Príncipe - le dijo el ministro -, este año la gente perdió toda su cosecha, y se
muere de hambre; la gente no puede pagar impuestos.

El príncipe gritó:

- ¿Crees que estoy loco? Yo no voy a perder todo este dinero.

El ministro preguntó:

- ¿Cómo debo emplear el dinero de los impuestos?
- Tú verás lo que es más urgente de reparar en mi palacio, y repáralo. El ministro inspeccionó el palacio; vio algunas paredes cuarteadas. Pero el problema más grave era el disgusto general del pueblo. Y concluyó:
- Es de verdad urgente hacer algunas reparaciones profundas.

Luego partió para cobrar los impuestos. Pero en las ciudades y poblados el ministro pregonaba:

- ¡Este año el príncipe les perdona a ustedes todos los impuestos!

Donde quiera hubo regocijo y fiesta. El primer ministro regresó. El príncipe le preguntó:

- ¿Dónde está el dinero?
- Príncipe, ya lo gasté en reparar lo más urgente del palacio.
E invitó al príncipe y a su corte a ver las reparaciones. Al salir del palacio, una enorme multitud rodeó al príncipe, entre aplausos y gritos: ´¡Viva nuestro príncipe! ¡Que Dios lo bendiga a él y a su familia!".

El príncipe preguntó al ministro:
- ¿Por qué tanta fiesta a mi alrededor? El ministro explicó:

- Porque ya se han hecho las reparaciones más urgentes al palacio. Príncipe, me di cuenta que los daños más graves no estaban en los muros, sino en los corazones; era urgente recobrar la alegría que brota de la bondad; y encendí esta alegría perdonando a todo el pueblo los impuestos.

En medio del incontenible alborozo popular, aparecieron finalmente en el rostro del príncipe las primeras lágrimas y las primeras sonrisas de felicidad.


PENSEMOS

Todos nosotros, los cristianos, hemos recibido distintos dones y carismas, que son servicios. San Pablo nos dice que estos dones y carismas los recibimos del Espíritu Santo, que ha dado algo a cada quien para que crezca en la fe y ayude a crecer a los demás. También nos dice que hay muchas obras buenas que realizamos movidos por el Espíritu Santo, porque El obra en nosotros: "Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo; hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo; hay diversidad de obras, pero es Dios quien obra en todos" (1Co 12,4-5).

De entre todos los dones que podemos recibir, el más grande y hermoso es el amor, porque el amor nunca pasa de moda, porque Dios es Amor y cuando amarnos nos parecemos más a El (1Jn 4,8).

Desgraciadamente, se mal interpreta la palabra amor; se confunde con el egoísmo, con el placer, con el "sentir suave". Pero el amor verdadero es mucho más que eso. Es algo que experimentamos como un regalo de Dios por el que nos sentimos agradecidos con El y ayudamos a nuestros hermanos; como dice el famoso dicho: "obras son amores y no buenas razones", es decir, que el amor, o se manifiesta en mis obras o nada que hay amor.

Un cristiano, porque se siente amado por Dios y sabe que de Dios todo ha recibido, debe amar a todas las personas de su alrededor y compartir con ellas lo mismo que de Dios ha recibido. Debe compartir con todos, sobre todo con los más necesitados, pues recordemos que los dones de Dios son para el servicio de los demás.

Durante muchos años los cristianos han reconocido que la caridad y el amor, que recibimos del Espíritu de Amor, nos anima a compartir nuestra fe y nuestros bienes. A este compartir se le ha dado el nombre de "obras de misericordia", que nos marcan cómo debemos ayudar a los hermanos que pasan alguna necesidad material o espiritual. Si dejamos actuar al Espíritu Santo en nosotros, seguramente practicaremos con entusiasmo y alegría estas obras de misericordia.

Las obras de misericordia son catorce: siete corporales y siete espirituales. Las vamos a poner a continuación, ya que son muy fáciles, las memorizaremos para que no se nos olviden y llenos de alegría las practicaremos con la ayuda del Espíritu Santo.

OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES:.


1.- Dar de comer al hambriento.
2.- Dar de beber al sediento.
3.- Vestir al desnudo.
4.- Dar hospedaje al peregrino.
5.- Atender al enfermo.
6.- Socorrer a los presos.
7.- Sepultar a los difuntos.

OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES:

1.- Enseñar al que no sabe.
2.- Aconsejar al que lo necesita.
3.- Corregir al que se equivoca.
4.- Perdonar al que nos ofende.
5.- Consolar a los tristes.
6.- Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
7.- Orar por los vivos y difuntos.

ACTUEMOS

Si vemos a la gente de nuestro barrio vamos a encontrar muchos necesitados. ¿Qué esperamos para ayudarlos?

¿Si ves a un viejecito solo, vas a saludarlo y compartir con él un dulce o un pan y platicar con él un rato? O si sabes de alguien que esté enfermo, ¿por qué no le llevas un taco para que coma? O si ves a alguien que ocupe ayuda, ¿por qué no se la das tú?

CELEBREMOS

Nuevamente vamos a cantar: "Amar es entregarse". Luego haremos esta pequeña oración:

Amigo Jesús, vemos tanta gente necesitada a nuestro alrededor y queremos ayudarles porque sabemos que Tú estás en ellos. Te pedimos que mandes al Espíritu Santo para que El nos anime y nos impulse a siempre obrar con amor. Que a todos los que tratemos se sientan alegres porque les hacemos el bien.

Amén.

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