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Diez años con el método Billings
Empezaré hablando de mí, lo cual tal vez no sea muy correcto, pero esto resulta indispensable para que se puedan entender todas mis posteriores reflexiones.
Soy una mujer de treinta y cuatro años con un organismo sano. Mis períodos son de veintiocho días exactos, con clara diferencia entre fases fértiles e infértiles. Conocí el método Billings mucho antes de casarme y en ese entonces, me pareció la solución ideal para un matrimonio cristiano que desea ser fiel a Dios y desea cumplir con una paternidad responsable.
El estilo de vida Billings ha sido mi estilo de vida durante diez años de matrimonio. Todo parecía ir bien hasta que un día, mi conciencia me empezó a decir que no estaba haciendo lo correcto, que algo no estaba bien en la vivencia del método como un estilo de vida para mi matrimonio. Llegó un momento en que la situación se volvió insoportable pues mi conciencia no me dejaba en paz, y hace dos meses llegué con mi director espiritual y le dije:¨ ¡No estoy de acuerdo con el método Billings!. ¡Me choca!¨.
El soltó una carcajada, pues siempre fui una promotora aguerrida del método. Intenté explicarle, pero no lo logré, pues mis sentimientos adversos eran fruto de mucha oración, muchas reflexiones, largas conversaciones con mi marido y muchas horas de insomnio, por lo cual decidí escribirlas y son las que ahora tienes en tus manos.
Las Primeras Reflexiones


