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Autor: | Editorial:



Profundizando un poco más...

A través de estas reflexiones puramente terrenas, fui profundizando en pensamientos un poco más teológicos y fue entonces cuando llegué a una conclusión sumamente extraña y preocupante:

Si es verdad que Dios es infinitamente sabio, que Dios es el único dador de la vida, que Dios es mi Padre providente, que ha amado a cada hombre de una manera única e irrepetible y le ha asignado a cada uno una misión específica e irremplazable en la tierra, entonces tener un hijo es algo maravilloso y ... vivir un estilo de vida Billings para limitar el número de hijos, es una verdadera tontería!

Si, por el contrario, lo sensato es vivir un estilo de vida Billings, en pro de la "paternidad responsable"... entonces tendríamos que poner en duda esas verdades eternas.

¿Será posible que Dios no sea tan sabio, ni tan bueno, ni tan providente?

¿Será posible que mi marido, mis hijos y yo misma, podamos ser un producto de la irresponsabilidad de nuestros padres y no creaturas de Dios, elegidas desde toda la eternidad?

Al llegar a este punto en mis reflexiones, fue cuando estallé y acudí a mi orientador moral en busca de ayuda. "Me choca el método Billings! ¡Es incongruente lo que creo! ¿Cómo es esto posible, si me lo han enseñado, aconsejado y promovido los mismos que han sido mis maestros en la fe? ¿Qué debo creer? ¡Auxilio!".

A pesar de ser mujer, soy bastante racionalista y me he dado cuenta en mi trabajo, de que la fe y la razón se complementan a la perfección. No hay nada que no concuerde maravillosamente. Por esto, decidí pensar y pensar en estas conclusiones, rezar y rezar, hasta aclarar los fundamentos de cada una de ellas. A mi marido le quiero agradecer sus críticas, refutaciones, reclamos, y racionalismos, (bastante mas racionales que los míos), pues me ayudó enormemente a aclarar y fundamentar todas mis ideas.


Primera Reflexión

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