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Comportamiento sexual
El hombre evoluciona de forma lineal. Su mejor momento llega a los 30-40 años y va declinando poco a poco hasta que muere. Este patrón se refiere a su masa muscular, su capacidad intelectual o su potencia reproductora.
La mujer vive en ciclos: menstruación, maternidad, menopausia y ellos son algo muy importante en su vida. En cada uno de estos momentos estrena un nuevo equilibrio hormonal que le afecta profundamente y al que debe adaptarse. Su calidad de vida dependerá en gran medida a la adaptación que haga de esa nueva situación personal, hormonal.
Los hombres quieren relaciones sexuales, las mujeres quieren amor. Esto ha sido dicho sin la mínima duda de manera generalizada durante siglos. En los últimos años el comportamiento sexual de chicos y chicas adolescentes ha cambiado de forma importante, y se comienza a dudar de que la afirmación sea cierta.
El comportamiento sexual se fija en gran parte en la adolescencia, según las experiencias sexuales de esa época. En la mujer, el órgano productor de placer está escondido, mientras que en el chico el placer aparecerá incluso de manera inesperada, no buscada, sin necesidad de que nadie se lo diga o enseñe. De cualquier manera el hablar de sus experiencias sexuales es tema común de los chicos adolescentes. Entre las chicas, la masturbación era rara hace años, si bien hoy día ha aumentado su práctica. Ello es debido a que se enseña esa practica, se la fomenta desde muchos ambientes, televisión, cine, revistas, escuelas. La frecuencia crece progresivamente en relación con la edad de aprendizaje.
A pesar de todo hay diferencias entre la sexualidad masculina y femenina. Los varones encuentran el placer sexual de forma espontánea, sin buscarlo. En la mujer es muy frecuente que pasen años de matrimonio para llegar a experimentar el primer orgasmo. Un número significativo de mujeres no lo tendrá nunca en su vida a pesar de tener una vida sexual activa. Por otro lado, en el varón hay una única forma de respuesta sexual, mientras que en la mujer esta respuesta es variable, múltiple, no sólo a nivel individual, sino también en diferentes momentos en una misma mujer.


