Autor: | Editorial:
Nuestra celebración matrimonial
UNIDAD 4 Aspectos jurídicos y celebrativos
TEMA 24 Impedimentos que establece el Código de Derecho Canónico para contraer matrimonio
TEMA 25 Trámites matrimoniales
TEMA 26 La Liturgia celebra y actualiza el Misterio de Cristo
TEMA 27 Nuestra celebración matrimonial
TEMA 27 Nuestra celebración matrimonial
OBJETIVO
Ofrecer elementos para preparar, celebrar y vivir plenamente el sacramento del matrimonio.
NOTA PEDAGOGICA
Este tema da ocasión para ensayar el ritual del matrimonio.
VEAMOS
1º Dramatizar el siguiente texto:
¿CÓMO ESTAMOS CELEBRANDO EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO?
Pedro: Para casarse, ya no es como antes. Antiguamente bastaba con dirigirse a la iglesia y comunicarlo al sacerdote.
Juan: Pero antes no había tanto interrogatorio. Se daba por supuesto que quienes pedían el sacramento tenían las disposiciones de fe y libertad, de conocimiento y compromiso que un sacramento supone.
Antonio: Pues, a mi todavía me tocó que el párroco me hiciera un "examen de doctrina católica".
Jovita: ¡Ojalá todo quedara ahí! Pero se ve "a leguas" que a los novios de hoy les preocupa más lo externo que lo interno, la presencia más que la sinceridad, más el banquete que la mesa del Señor, más los regalos del matrimonio que el mismo compromiso matrimonial.
Lucio: Y esos fotógrafos y los que toman película, metiéndose en todo y no participando en nada. Por un poco y se llevan hasta al padrecito de corbata. Se necesita poner orden
2º Compartir en pareja.
- ¿Qué ambiente y actitudes has captado en tus participaciones en algunas bodas? ¿Qué cosas crees que deben corregirse?
PENSEMOS
Como todos los sacramentos, la celebración del matrimonio incluye palabras y actos. El matrimonio es compromiso, juramento, consentimiento.
"El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes legítimamente manifestado entre personas jurídicamente hábiles, consentimiento que ningún poder humano puede suplir. El consentimiento matrimonial es el acto de la voluntad por el cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para construir el matrimonio" (CIC 1057).
Es pues la expresión de ese consentimiento el que se erige como el esencial de los ritos del matrimonio entre bautizados. "Entre bautizados no puede haber contrato matrimonial válido que no sea por eso mismo sacramento" (ver CIC 1055).
Según la opinión más extendida en la Iglesia latina, son los esposos quienes se administran mutuamente el sacramento al comprometerse en la fe a realizar juntos una comunidad de vida y amor, tal como la quiso el Creador, y haciendo presente el misterio de amor que une a Cristo con su Iglesia.
No obstante, el compromiso así contractado, cuando se trata de dos cónyuges católicos, requiere, para la validez del sacramento, la presidencia del sacerdote o del diácono, en calidad de "testigo autorizado" de ese compromiso, al que se añaden los otros testigos elegidos por los esposos. El sacerdote (o el diácono) recibe entonces el compromiso en nombre de la Iglesia.
- Estructura y partes de la Celebración
Las partes de la celebración son las siguientes:
1) Rito de acogida (Acogida de los novios, entrada del cortejo, monición y rito penitencial).
2) Liturgia de la Palabra (Lecturas, cantos, interleccionales, homilía).
3) Celebración del sacramento.
- Monición e interrogatorio inicial
Como respuesta al interrogatorio se manifiestan las actitudes y compromisos más importantes del matrimonio: libertad y fidelidad; mutuo respeto y amor permanente; disposición de acoger a los hijos responsable y amorosamente. Pueden variar las formas de dar respuesta a este interrogatorio inicial.
Más que un "interrogatorio" este momento debe venir a ser una verdadera profesión de fe y un asumir públicamente los compromisos, funciones y deberes matrimoniales.
- Invitación e intercambio de consentimientos
Los esposos, tomados de la mano, expresan ante el sacerdote o diácono que representa a la Iglesia su consentimiento, eligiendo una u otra forma: declarativa o interrogativa.
- Confirmación del consentimiento y aclamación de la asamblea
El sacerdote recibe el consentimiento pidiendo a Dios que confirme y bendiga lo que los contrayentes han prometido ante la Iglesia y cumplan su voluntad creadora: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" (Mt. 19,6).
A la confirmación o recepción del consentimiento pertenece también la "aclamación de la asamblea" (que con frecuencia no se hace). El Ordo para la celebración del matrimonio en el número 65 introduce una fórmula sencilla: Bendigamos al Señor. Demos gracias a Dios.
Es de gran importancia que se prepare y resalte esta respuesta o bien algún otro gesto (canción, aplauso, respuesta vibrante, toque de campanillas, etc.) de aprobación y participación de la asamblea.
- Bendición y entrega de anillos
Este rito antiguo y significativo debe entenderse como rito explicativo y complementario y ha de realizarse con toda sencillez y expresividad.
La bendición y entrega mutua de los anillos, simbolizan muy acertadamente la Alianza del Señor con su Pueblo, en cuyo seno se inscribe la Alianza sacramental del hombre y la mujer.
La fórmula Trinitaria en el momento de la entrega de anillos es una referencia clara a Dios que mantiene la unidad y la fidelidad.
- Bendición y entrega de arras
La bendición y entrega de arras significan los bienes que se aportan y que se van a compartir en el matrimonio, que si bien, en otro tiempo se atribuían sólo al marido, en la actualidad puede reinterpretarse expresando el mutuo trabajo y colaboración del hombre y la mujer para lograr los bienes que disfrutan matrimonio y familia.
Esto debe reflejar la nueva realidad de igualdad entre hombre y mujer, de mutuo trabajo y colaboración de bienes y felicidad matrimonial y familiar.
La bendición de Dios supone remitir el trabajo y el esfuerzo humano, así como el sentido de bienes de que se disfruta, a su misma fuente de sentido con actitud de reconocimiento y gratitud.
- Imposición del lazo
En nuestro ambiente es muy común la imposición del lazo, que puede significar la consumación del rito del matrimonio. El lazo, significa la unidad que se ha realizado por el matrimonio, la indisolubilidad de la Alianza, la conyu galidad de la vida matrimonial.
- Oración universal
4) Liturgia Eucarística. (Presentación de ofrendas, plegaria Eucarística, bendición nupcial, comunión).
5) Rito de conclusión. (Oración y bendición final).
La celebración del sacramento del matrimonio esta- particularmente bien situada dentro de la misa, ya que la Eucaristía es el sacramento de la Nueva Alianza por excelencia.
ACTUEMOS
Después de haber terminado esta etapa de la formación para el matrimonio, hemos de esmeramos por preparar el ritual que se ha de seguir para la celebración de nuestro matrimonio.
Para esto convendría atender a los siguientes puntos:
- Disponemos con anticipación por medio de la reconciliación para recibir en estado de gracia el sacramento del matrimonio.
- Entrevistamos con el sacerdote que ha de presidir y ser testigo oficial de la Iglesia en la celebración de nuestro matrimonio para preparar con él la liturgia de la Palabra y los ritos propios del sacramento.
- Prepararnos personalmente a tiempo para estar puntuales a la celebración y así realizarla con serenidad.
- Disponemos espiritualmente para vivir con la mayor intensidad el momento celebrativo, dejando de lado otros ruidos o preocupaciones como el banquete, las fotografías, los invitados, etc.
CELEBREMOS
Preparamos de antemano los signos que utilizaremos en la ceremonia del Matrimonio: (anillos, arras, lazo, ramo, ...)
Observando con detenimiento cada uno de los signos, formulamos una oración en la que pedimos que el Señor bendiga las relaciones que se establecen y vivirán en adelante.
Dándose la mano pidamos por todos los que estamos aquí, que el Señor nos enseñe a amar y a ser fieles en lo que prometemos.
Concluimos diciendo todos la siguiente oración:
Señor, Tú que con un proyecto maravillosos consagraste la unión conyugal para refugiar en ella la unión de Cristo con Su Iglesia, concédenos valorar el sacramento del matrimonio y formar una parroquia comunidad de comunidades, promotora de la fidelidad, la unidad y la apertura a la vida.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


