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Autor: | Editorial:



La familia y la sociedad
¿Saben qué haremos hoy?

1. Conoceremos el origen de la sociedad.
2. Valoraremos a la familia como célula original de la vida social.
3. Valoraremos a la vida de familia como iniciación a la vida social.
4. Seremos conscientes de que la familia debe ser ayudada y defendida.
5. Conocerán que una sociedad depende de la grandeza de sus familias.

¿Qué le pasa al mundo?

Dejemos volar nuestra imaginación, y trasladémonos al inicio de la existencia de los hombres sobre la tierra. Sí, hace miles de años. Veamos aquellos lugares donde se encontraba la naturaleza sin ser alterada por nadie. Los animales se paseaban por doquier libremente. El hombre, con su familia, recorría los vastos valles y montañas en busca de frutos para comer, así como presas que cazar. Vestidos con pieles de animales, habitando en cuevas o sobre los árboles, transcurrían las vidas de los humanos. Ahí encontramos a un personaje, un hombre, cabeza de una familia, al que llamaremos Draco. Draco era el gran abuelo de esta familia, compuesta por su esposa, la gran abuela, quien padecía una fuerte enfermedad desconocida para ellos desde hacía dos años; por sus cinco hijos, con sus respectivas esposas e hijos. Vivían en unas cuevas en la falda de la montaña. Día a día, él y sus hijos salían a cazar alguna presa que fuese suficiente para alimentar a toda la gran familia. Las mujeres, mientras tanto, recolectaban frutos y cuidaban a los niños. ¡Qué difícil poder sobrevivir en aquellos tiempos! ¡Qué complicado y arduo era para ellos conseguir el alimento cotidiano! Localizar a las presas, perseguirlas, acorralarlas, cazarlas... Contaban únicamente con rudimentarias lanzas de madera, algunos arcos y flechas. En cada cacería alguno resultaba herido, pues el luchar con las fieras no era asunto fácil. Pasando el tiempo, se dieron cuenta que ellos solos no eran capaces de cazar suficientemente bien. El cansancio, las heridas, las dificultades de sobrevivencia limitaban mucho a aquella familia. Y, ¡qué decir de las enfermedades!...
Esa organización natural de familia no era suficiente para satisfacer todo lo que requerían para vivir. Por tanto, Draco juntó a sus hijos y nueras para proponerles una solución: “Unámonos con la familia que vive a orillas del río. Si sumamos nuestras fuerzas con las de ellos, lograremos ser mejores cazadores. Si alguno de nosotros resulta herido, habrá otros que lo sustituyan. Tendremos más oportunidades para atrapar a las grandes fieras, pues entre todos habrá más brazos, lanzas y flechas. Lograremos acorralarlas con rapidez. Siendo muchos, unos las perseguirán, otros lanzarán las lanzas, algunos más arrojarán flechas. Nuestras mujeres se repartirán el trabajo de recolectar frutos, mientras que otras elaborarán vestidos con las pieles de los animales cazados. Entre todos seremos más eficaces...”.
Decididos a aliarse con la familia de la orilla del río, emprendieron la marcha para proponerles la unión. La familia del río, por su parte, tenía las mismas necesidades que la familia de Draco. Por tanto, gustosamente establecieron un acuerdo: Formaremos una tribu. El gran abuelo de la familia a la orilla del río, llamado Mako, acordó con Draco que durante 12 lunas uno de ellos sería el responsable de la naciente tribu.
De esta misma manera, en todas partes del mundo, se fueron uniendo familias para conformar tribus. Poco a poco, las tribus se aliaban para formar clanes. Posteriormente, los clanes se fueron organizando entre sí para dar origen a los pueblos, y éstos últimos, a las sociedades.
En cada sociedad se fueron especializando sus miembros: carpinteros, cazadores, gobernantes, curanderos, agricultores, militares, ... Y en todas ellas, cada persona pertenecía a una familia en particular.


La Iglesia nos enseña…

La familia, como hemos podido ver, es la célula original de la vida social. Es esa sociedad natural donde el hombre y la mujer se entregan mutuamente por amor y generan nuevas vidas.
Si deseamos que en la sociedad en la que vivimos se viva la libertad, se tenga seguridad y haya buenas relaciones fraternales entre todos sus miembros, será necesario que en las familias que la constituyen haya una buena autoridad, es decir, que haya quien vele por el bien de todos los que conforman dichas familias; además de estabilidad que les permita crecer y mantenerse, así como buenas relaciones dentro de casa. Según sean las familias, así será la sociedad.
En una familia es donde los niños aprenden a amar a Dios, a ser serviciales, honestos, obedientes, colaboradores, respetuosos, ordenados. Si el niño no lo aprende en casa, difícilmente lo hará después. Igualmente, si los niños aprenden a usar bien de su libertad cuando viven en casa, cuando sean grandes será para ellos na-tural el decidir correctamente. Si aprenden a compartir con sus hermanos, a respetar sus cosas, cuando sean mayores también lo harán. Así vemos que la vida de familia es iniciación a la vida en sociedad.
En la familia es donde aprenderemos a cuidar y a responsabilizarnos de los más pequeños y de los mayores, de los enfermos y discapacitados, y de los pobres. ¡Qué hermoso es ver a esas familias que, padre, madre e hijos, visitan a los enfermos, ayudan a los pobres, acuden con los ancianos!. En casa, en el seno de la familia, es donde los niños aprenden a preocuparse por los demás. Según sea la infancia, así será la madurez.
Cuando una familia no puede brindar esas ayudas, los demás miembros de la sociedad y las demás familias han de ayudarle. Pues todos somos hermanos en Jesucristo.
Así pues, la familia ha de ser ayudada y defendida por la sociedad. Y, las comunidades que tengan más, han de colaborar más con las que menos tienen.
La sociedad, que se origina de las familias, tiene la obligación de fortalecerlas, de fomentar su unión, así como al matrimonio.
Una auténtica autoridad política en la sociedad ha de cuidar a las familias especialmente en:

· la libertad de fundar un hogar, de tener hijos, de educarlos como a la familia le parezca más conveniente según sus convicciones morales y religiosas.
· la protección del matrimonio, para que permanezca unido, así como la unión de la propia familia.
· la libertad de profesar la fe, de transmitirla, de educar a los hijos en esta fe.
· el derecho a tener pertenencias propias, a tener un trabajo que le dé los medios suficientes para vivir con dignidad, a tener una vivienda, el derecho a emigrar.
· el derecho a la atención médica, conforme a las instituciones oficiales, a la asistencia a los ancianos.
· la protección de la seguridad y de la higiene, especialmente en lo que se refiere a peligros como la droga, la pornografía, el alcoholismo, etc.
· la libertad de formar asociaciones con otras familias y de estar representadas ante las autoridades civiles.

Podemos ver, que la relación entre la sociedad y la familia es muy estrecha. No puede existir la sociedad sin la familia, y la familia ha de ser protegida por la sociedad.

Si la sociedad está compuesta de familias, y las familias de personas con nombre y apellidos, las relacionas que debemos tener con los demás serán de persona a persona. Recordemos que cada persona es imagen y semejanza de Dios, que ha sido creada por amor. Por lo tanto, en una sociedad debe de reinar el respeto a cada una de las personas que la conforman. Recordemos que todos te-nemos la misma dignidad...

¡Cuántos atropellos, injurias, envidias, abusos, guerras se dan en una sociedad cuando no se respeta la dignidad de las personas! ¡Cuánto sufrimiento se genera cuando no existe el amor a los demás! ¡Qué pobre será una sociedad cuando no se sabe vivir en compañía de los demás!

En la familia es donde se aprende a vivir en sociedad.
¡Cuidemos a la familia!
¡Que viva la familia!


A ponerle ritmo.

Reflexionar y escribir las conclusiones acerca de ¿Cómo debemos educar a nuestros hijos para que estén preparados para la vida en sociedad?.

Algo que no debes olvidar.

La familia es la célula original de la vida social .
La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad.
En casa, en el seno de la familia, es donde los niños aprenden a preocuparse por los demás.
La familia ha de ser ayudada y defendida por la sociedad.
Una auténtica autoridad política en la sociedad ha de cuidar a las familias.


Ponle sabor a tu vida.

A partir del día de hoy nos esforzaremos en pareja para que nuestros hijos crezcan como personas en nuestro hogar, en nuestra familia, especialmente en el RESPETO a todas las personas con que tengamos contacto: familiares, amigos, ancianos, niños, ma-estros... para que el día de mañana se conviertan en buenos ciudadanos útiles a la sociedad.
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