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Autor: | Editorial:



Orden del segundo cosmos



La causa ejemplar

La filosofía clásica menciona la llamada “Causa Ejemplar” o la causa que determina que la creación sea cual es. Desde antes ed bautizar la causa buscada, San Agustín hizo un intento de describir como opera, y se fundamenta en que los primeros padres de la Iglesia -al formular el dogma trinitario en los primeros siglos de la cristiandad- se resisten a creer que la infinita paternidad de Dios, principio trinitario (Dios Padre) no se refleja en Su obra, .aunque el nombre de causa ejemplar se forjó posteriormente. En unas breves páginas del libro “de Trinitate”. (Cap 15) de San Agustín, se hizo el primer intento de resolver lo que tal vez sea el enigma más buscado en la historia.

Hasta ahora hemos visto dos Linajes o Cosmos, el Natural y el Sobrenatural.(o Iglesia) cuatro Imperios, (Luz, Alma, Sacramentos, Eucaristía) de los que se derivan ocho Cauces de creación: Tiempo, Vida, Libertad, Verdad, Filiación, Santidad, Sacrificio y Gloria.
Estos Cauces son en verdad “Causa Ejemplar”, modos con los que Dios da vía, evolución o cauce a la creación con relación a la Causa Ejemplar buscada por algunos Padres de la Iglesia y revisada por Santo Tomás en la Summa Teológica (c.43), pues se niegan a creer que no participe la creación características del Su Ser Uno y Trino que la origina. Hasta donde yo sé, no hay mayor resultado del intento de encontrar una “horma” o “molde” de la creación antes de este opúsculo. (Falta ver si mi intento no resulta vano).

Escribiré pronto y Dios mediante, algo más completo, pero me pareció oportuno componer este resumen para buscar la autorización eclesiástica y establecer un antecedente. El haberlo obtenido el Nihil Obsrat es señal de que vamos por buen camino.

Conviene fundamentar lo hasta ahora escrito adicionando los siguientes argumentos, que pienso definirán el perfil de la creación, apoyados en el Catecismo de la Iglesia Católica.


EL LINAJE NATURAL

A. Imperio de la Luz

1. Cauce: Tiempo:

  • Participación del Ser Divino: participa Dios su Esencia, pues Dios
    “Es el que Es” y lo temporal Participa del Ser.

  • Leyes que rigen al Cauce: Leyes de Interacción como la gravedad, electromagnética, nucleares.


    2. Cauce: Vida

  • Participa Dios Su fecundidad, pues Dios Padre engendra a Dios Hijo desde la eternidad. Ningún ser vivo carece de Padre.

  • Leyes que rigen al Cauce: Ley de la Selección Natural, Bioquímicas, fisiológicas, etc.


    B. Imperio del Alma.

    3. Cauce: Libertad.

  • Participación del Ser de Dios: Dios participa de Su Entendimiento.

  • Leyes que rigen el cauce: Ley de la Conciencia.

    4. Cauce: Verdad

  • Participación del Ser de Dios: Participa Dios Su Ciencia, que complementa a Su Entendimiento ya Participado.

  • Leyes que rigen al cauce: Ley Escrita. Antiguo Testamento y luego Nuevo Testamento.


    EL LINAJE SOBRENATURAL

    C. Imperio de los Sacramentos.

    5. Cauce de la Filiación o del Bautizo.

  • Participa Dios Su Ser con la limpieza del Ser Inmaculado.

  • Leyes que Rigen el Cauce: La Gracia Santificante que conlleva las virtudes teologales que son la Caridad, la Esperanza y la Fe.

    6. Cauce de la Santidad
  • Participación del Ser del Omnipotente: Participa Su Ser Trinitario Inhabitando a la creatura plenamente.

  • Leyes que rigen en este nivel: Dones del Espíritu Santo. Esta Presencia déica es lo que hace a la creatura actuar con visión superior al entendimiento a secas. Es una ley que modifica el actuar del hombre.

    D. Imperio de la Eucaristía

    7. Cauce de Sacrificio.

  • Participación del Ser: Participa Dios Su representación por Conducto de Su Segunda Persona. Nos da Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Nos participa Su facultad de atraer a la creación a participar de la Gloria. Nos hace células de Su Cuerpo.

  • Leyes que rigen en este nivel: Corredención.


    8. Cauce: La Gloria.

  • Participa Dios Su Gloria, que se manifiesta plenamente en el Cielo.

  • Leyes que rigen en este nivel: Visión Beatífica.


    En esta última descripción se aplica la forma de participar Dios a sus creaturas de elementos que las llevan paulatinamente a Su Semejanza, es donde mejor se aprecian, entre otros, los elementos esenciales de la Causa Ejemplar.

    Con esta estructura clara del universo en comparación a su Arquitecto, se nota la importancia de que llevemos, durante nuestro diario labor, llevar la energía y materia a la vida (promoviendo la multiplicación de los vegetales y animales), ordenados estos a su vez al servicio de los hombres, quienes deben de ser formados en la voluntad y acercados a las Escrituras. De ahí hay que esforzarnos para llevarlos al bautismo y luego a los más elevados Sacramentos hasta unirlos con Dios en la Gloria, por medio del Sacrificio: Por Él, con Él y en Él.

    Quien pretenda salirse de este esquema tan sencillo, promoviendo ideas materialistas ateas, ecologistas ateas, socialistas ateas, o un cristianismo sin confesión, confirmación o comunión. Se desvía del camino. La Iglesia es Una, como el espacio-tiempo es uno también. Los que afirman una religión ajena al cristianismo, están en la primera creación. Son por esto muy primitivos; les falta evolución, les falta bautismo. Los que se dicen ateos, comparten con piedras, plantas y animales esa condición tan primitiva.


    ALGUNAS REFERENCIAS HISTÓRICAS Y MÁS SOBRE LA IGLESIA.

    En el camino que va del principio se notan los cuatro Imperios que hemos visto. Como ya estudiamos el detalle de los primeros dos, (Luz-Alma), que constituyen la “Creación Primera” nos concentraremos en el segundo linaje: el Linaje Sobrenatural o La Iglesia.

    La posición de la Iglesia en los tiempos y en el Cauce de la evolución desde la primera manifestación temporal hasta la Manifestación de la Gloria, es así:



    Todo bautizado pertenece a la Iglesia y manifiesta la “genética” del Creador, al ser tocado por la Gracia Santificante con el bautismo. Conforme avanza la acción del Paráclito por medio de los Sacramentos y se llega a la Eucaristía, se nota también que Cristo va produciendo el cambio, la vía, le evolución hasta los niveles superiores de la creación. Es Él quien crea la Iglesia (como secuencia de Su Cuerpo físico y de Su Alma. Suma los nuevos Imperios que se requieren para llevar la obra trinitaria a la Gloria) y a esta Iglesia le llamamos “Cuerpo Místico” y es en este Cuerpo en donde actúa la Gracia Santificante, de igual manera como en el cuerpo físico de Jesús actuó la gravedad y su fisiología actuó sobre las células de Sus tejidos y órganos. En verdad que los bautizados somos como células del cuerpo místico de Cristo.

    Se marca en todos los gráficos que la Iglesia comienza en la Encarnación. Seguramente alguien recordará la sentencia de que la Iglesia comienza en Pentecostés por la acción del Espíritu Santo, y he aquí que yo, un desconocido, seglar y no teólogo, afirma que la Iglesia comienza en la Encarnación. Para hacer esta afirmación me ayudan dos hechos. Primero, el que es común decir que Cristo vino al mundo en Navidad, cuando en verdad vino en la Encarnación, nueve meses antes de Navidad, y esta afirmación común a nadie molesta. José, María y los pastores lo pudieron ver en ese invierno en Belén. Lo mismo pasa con la Iglesia. Cuesta trabajo decir que no había Iglesia cuando la Jesús, la cabeza de la Iglesia, vivía y caminaba por Judea, cuando un ser inmaculado además de Jesús bien podía representar el cuerpo místico, la Inmaculada. Afirmar que Cristo funda los Sacramentos fuera del cosmos del Linaje Santo, que instituye la Eucaristía sin haber Iglesia y que sin haber Gracia Santificante María pisa la cabeza del maligno, repugna. Fue visible para los apóstoles la Iglesia en Pentecostés, como el Niño para los pastores en Navidad. Pero el Verbo en gestación ya estaba en María, y la Iglesia en gestación ya estaba en Jesús y María.

    También, en el camino que el Verbo hace obedeciendo a Su Padre, (pues es Su Palabra, Su Verbo), resulta claro que:

  • Por el Verbo se manifiesta Dios en la creación, pues por él hace todas las cosas.

  • Por el Verbo redime, pues el Redentor da Su Gracia para el auxilio de las almas.

  • Por el Verbo Glorifica y recibe Gloria, pues es Rey de la creación ordenada a manifestar la Grandeza de Dios y Glorificar al Padre.


    Pues “Ya al comienzo de las cosas existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Al principio estaba Él con Dios. Por Él comenzaron a existir todas las cosas y ninguna de las que existen empezó a ser, sino por Él. (Jn 1,1ss)

    La Iglesia llama “el Linaje Humano” a la gran familia de los hijos de Dios. El bautizo permite se dé esta semejanza. Sin embargo, la participación de la vida divina se da con la Gracia Santificante. Luego hay hijos en Gracia e hijos en desgracia (bautizados en pecado y bautizados en Gracia).

    La Gracia actúa exclusivamente en el alma de la persona. Esta puede ser Gracia “actual”, que mueve a los hombres en pecado y sin pecado, o “Gracia Santificante”, que al actuar en un alma limpia, que participa del Ser Inmaculado de Dios, permite que las obras sean meritorias en función de la Salvación. La Gracia Santificante sólo actúa en el alma bautizada sin pecado.

    La Gracia Actual puede actuar desde el momento mismo de crearse el alma y actúa moviéndola a la búsqueda de la Verdad. Se da en todo momento de la vida del hombre, antes o después del bautismo, más no en la Gloria. La Gracia Santificante sólo se da después del bautismo y se pierde con el pecado. La Santidad se da únicamente con la Gracia Santificante y la Visión Beatífica se da sólo en la Gloria.




    Una pregunta común será si el hombre puede llegar a la Gloria sin pasar por todo este elaborado camino. La respuesta es que Dios todo lo puede, y el caso del ladrón arrepentido es claro. De la vida pecadora pasó a la Gloria directamente. Notable es como Cristo toma un vegetal (pan o vino) y lo convierte en Su Cuerpo y Sangre, demostrando así que para Dios y Su Amor todo es posible.
    ¡Que cambio tan drástico el que se opera en la Consagración! Vemos aquí como las leyes naturales, lo que se acostumbra en el primer cosmos, no operan en el Imperio de la Eucaristía. Este está ya libre de las fuerzas naturales y de ahí que lo que se opera en ese nivel sea enteramente sobrenatural.

    ¿Qué lógica natural hay en la conversión Eucarística?. Ninguna. El vino se convierte en Sangre de hombre Dios, el pan en Su Carne. Dios atrapa al hombre para hacerlo suyo con esta “carnada” material convertida en Divina, el anzuelo de Su Gracia y el hilo de Su Amor. Entramos con la Eucaristía en el torrente de la Redención, en la fisiología del Altísimo.

    Pero aún cuando Dios puede llevar al hombre hasta la Gloria sin pasar por el camino normal de los Sacramentos, el curso pausado y ordenado que hemos marcado en este escrito es lo normal. El caso de Abraham es ilustrativo. Caminó desde la humanidad herida hasta una tremenda conciencia de Dios, pasando de Reino en Reino. Dios lo premia con la Revelación y le da las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad. Espera a la ancianidad y está dispuesto al sacrificio de lo que más deseaba, (su paternidad). Este gran patriarca caminó por el sendero del Plan Providencial mucho antes de la llegada de Cristo. Merece gran gloria y sin duda la paternidad del pueblo numeroso como el polvo de la tierra, ampliada la promesa con el Don del Mesías que nació del pueblo de Israel y abonó con Su Gracia, potenciando así el crecimiento del pueblo de la fe. Por eso hay que contar con que los planes de los antinatalistas están condenados al fracaso, pues Dios cumplirá Su palabra dada a Abraham, de darle una descendencia tan numerosa como las arenas del mar. Aún no sumamos ni el uno por ciento de lo prometido por Dios.

    Conviene, creo, hacer una ligera capitulación de lo ya visto. Este gráfico tal vez ayude a despejar dudas que se hayan acumulado. Pretende ilustrar como se intercala el cosmos primero con el segundo, como el Verbo cambia su acción hacia la creación antes y después de la Encarnación (Las leyes naturales son ahora la Gracia Sobrenatural), como el Tiempo-espacio se convierte en Iglesia (Tiempo de la Iglesia) que crece dentro del espacio-tiempo,



    de cómo la Luz es cimiento para la creación del Alma, proporcionando el cuerpo y los medios para que el cuerpo subsista, de cómo los Sacramentos embellecen y dirigen al alma para prepararla hasta unirla con Dios en la Eucaristía, y de ahí llenar la Gloria con los Hijos del Padre Celestial, quienes heredan el principazgo de la vida eterna. Espero que el gráfico ilustre todo este mundo de evolución hacia la Semejanza que parte del Amor de Dios.

    En el momento de la Encarnación del Verbo, la creación sufre un cambio muy importante. En virtud del acercamiento que recibe al Padre y de la dirección que recibe hacia la Gloria (ver dos flechas punteadas), se proyecta en el tiempo un camino por donde puede transitar la creatura humana, elevada al rango de príncipe heredero, de hijo adoptivo. Por la FILIACIÓN (Bautismo), la SANTIDAD (Esfuerzo para acoger a la Santísima Trinidad en el Alma por medio de la obediencia a las Leyes divinas y otros Sacramentos), y el Sacrificio (entrega Eucarística por medio del Sacrificio de la Santa Misa y el Ofrecimiento, en Eucaristía, del trabajo y penalidades para vivir el ejemplo de Cristo). Veamos como el Verbo da Su Ley y con la autoridad manda que se creen las leyes que determinan los fenómenos naturales: Se ordena así el caos en lo que nombramos “naturaleza” (de alcance universal), y así se hace el primer cosmos. Luego de la Encarnación, el Verbo da Su Gracia, que ordena los cauces últimos, y por ella se hace el Segundo Cosmos o Iglesia Universal.

    Dios da Su Imagen a las creaturas (Luz), a los hombres Su Semejanza (Alma), a los bautizados da Su Paternidad (Son llamados hijos de Dios) y por ello nos da Su Nombre de Familia, que es el de Santo, Santo, Santo Cfr Isaías) y a los unidos en Eucaristía los hace parte de Sí mismo (“... como mi Padre y yo somos uno, dice Cristo en Su oración, transmitida a nosotros por San Juan), y en esto se cumple la perfección que Dios pide cuando dice Jesús:

    “Sed perfectos como mi Padre Celestial es perfecto”.

    Sirva el esquema anterior para demostrar como la creación, la Escritura, el Magisterio y el Creador se concilian en la GRAN VERDAD DE UN DIOS UNO Y TRINO, OMNIPOTENTE, CREADOR, REDENTOR Y SANTIFICADOR.

    Creo que con esto queda demostrada la Causa Ejemplar de Dios en Su creación, explicando como es llevada la Obra a la Perfección, fusionando la semejanza en la creación y la Semejanza de Dios (Hijo) en el Cuerpo Místico Glorioso, cuerpo cuyas células son los santos, la cabeza Cristo y será vivificado con un alma que será el Espíritu de Dios.

    Tal vez convenga recalcar que por más esfuerzos que hagan las células de una zanahoria de multiplicarse, de esas células jamás saldrá un tejido de avanzado primate y menos aún un hombre con alma, salvo si sin integrados por ingestión para así convertirse en parte de un ser con alma. Igualmente, por más esfuerzo que hagan los hombres fuera de la Iglesia no llegarán a tener avanzada santidad, salvo si son integrados por el bautismo y ordenados de la Eucaristía para ser integrados al Cuerpo Místico. No es tan difícil de entender.
    Falta un comentario que será bueno hacer. He omitido referencia de una fracción de la creación que no me entusiasma, pues no está en el camino de la Gloria, que no evoluciona normalmente, sino que es más como un desecho de desagradable olor, caño o canal del desagüe: el infierno. Claramente nombrados en Escrituras y Magisterio, ambas fuentes describen este lugar como el sitio de oposición a Dios, en donde la resistencia a la Gracia (la desgracia) puso a los que no buscaron el camino para dar Gloria y se resistieron a Dios y Sus Leyes.

    ¿Qué pasa cuando se peca y se pierde la Gracia? Pues se retorna a niveles inferiores y se empieza a caminar en una dirección distinta a la conveniente.

    Un buen ejemplo puede ser el de un santo que peca por falta de caridad por actuar con desprecio, sin amor, perdiendo por esto el camino a Dios.

    Pues primero 1).- Pierde la santidad y el nivel de evolución del alma inmaculada y 2).- Camina ahora rumbo a la negación de Dios y Su Gloria. Marcha en contra de la voluntad divina, rumbo al infierno. Gráficamente:



    Como la planta que pierde la vida deja de ser del Reino Vegetal, y, por ejemplo, se convierte en carbón del Reino Mineral, el que pierde la santidad o deja de sacrificarse por otros para sacrificar a los otros para sí, camina lejos de la vía a la Gloria y se convierte en algo peor que lo que desprecia. Es inferior en Semejanza a Dios estar en pecado por falta de caridad hacia un no bautizado que ser un no bautizado que camina a la Gloria en el nivel de Libertad adquiriendo mayor Semejanza.

    Todo esto se resume en una ley muy fácil de entender. Es necesario cuidar todos los cauces de la creación y llevarlos a un nivel más cercano a la Gloria. Es deseable que la planta tome de la tierra para crecer (transforma al mineral complementando con vida). Es deseable que el hombre tome de los vegetales para vivir (Transforma a la vida en vida con libertad), es deseable que el bautizado enseñe la verdad, o bautice (transforma al libre en Bautizado), es deseable que el santo prodigue su caridad y use de los dones del E.Santo para llevar a ese nivel de evolución a los que apenas alcanzar a ver de lejos las maravillas de la Eucaristía. Esto hace que la acción transformadora de las Personas Trinitarias llegue hasta los confines de la creación y así, “Él atraerá todo hacia sí”. Todo esto cabe en la sentencia del Génesis que dice que “Tomó Yahvé al hombre y lo llevó al jardín del edén para que lo labrara y lo cuidara”(Gen 1,29), primera orden de Dios dada al hombre en la creación.

    El hombre es co-creador si logra que la energía y materia caminen hacia la vida, (Irrigando desiertos, fabricando fertilizantes, sembrando, criando animales, etc.); si encuentra la forma de llevar esa vida al crecimiento de las creaturas con libertad, haciendo que la energía y la materia, los vegetales y los animales sirvan al hombre, estará acercando la creación al fin que designó el Creador. Si lleva a los hombres a la conciencia de Dios, a la Verdad, al Sacramento y a la Eucaristía; si logra hacerlos participar con él y con Él del Sacrificio, en vez de buscar la comodidad y el confort, si logra enseñarlos y convencerlos de servir al Creador en Su creación, en vez de desviarla y servirse de ella, estará caminando sobre la huella de Dios. Es entonces co-creador con el Padre, co-redentor con el Hijo y co-santificador con el Paráclito. “Seréis como Dioses”, dice en el Génesis el demonio y engaña a los primeros padres haciéndolos pecar. También dice Jesús al Padre en Su oración “... que sean en mí como yo en ti”, como semejantes a Dios entonces, en Él y por Él. Esta es la verdadera ciencia, la que trasciende en jubilo eterno.
    En este próximo milenio, el tercero, habrá que llevar a la “ciencia” del hombre por caminos paralelos a las enseñanzas de la Iglesia. Con esto haremos cumplido con poner a Cristo sobre todas las cosas. Entonces la coherencia de nuestro concepto de la creación será perfecta. Los minerales son ordenados sobre los vegetales, que a su vez sostienen a los animales, que son alimento del hombre. Luego el hombre, con bondad y caridad, debe de colaborar con Dios para dirigir la creación a su destino, porque “cuando sea levantado sobre la tierra, lo atraeré todo hacia mí” (Juan 12,32), dice Jesús.

    Es de buenos pastores y de buenos científicos el llevar a las creaturas rumbo a la Gloria de Dios. Es ecología acertada el llevar la creación al Creador. Por eso, parte de la lucha trascendente del futuro en buena medida dependerá de que se reconozca el universo como teocéntrico y no sólo fotocéntrico, como lo entienden los más de los científicos actuales, como cosmos reducido. Esta “reducción” produce una idolatría: a lo que se deriva del Imperio de la Luz, al cuerpo, a lo temporal, al espectáculo, al confort, etc. los ponen sobre todas las cosas, en vez de poner ahí el que es “Luz de Luz”, a la Semejanza a Dios.

    Si actuamos sin bondad y caridad, ¿cómo llevaremos al hombre primitivo a niveles superiores de evolución, comiéndolos como caníbales para integrarlos a nuestra fisiología como hacemos con minerales y seres vivos que comemos?

    He aquí el “punto fino del Plan Providencial”. Cristo, quien se da de comer a los hombres, ha diseñado una segunda “fisiología” -el Cuerpo Místico- al cual nos integra si nosotros lo comemos a Él. En el Imperio de la Eucaristía, llegamos como célula en la “fisiología” divina, para ser Uno en Él y con Él y en Él recibir la participación de la Gloria, por el perdón de nuestras faltas (por Su misericordia) y por la gran dignidad y valor del Sacrificio, sustentado en el Amor de Dios a los hombres y por su infinito Entendimiento.

    Hay quien dirá que esta tesis produce el efecto de segregación de unos hombres con respecto a otros. Esto no es así, pues de la misma manera que los hijos de un solo padre no tienen diferencias raciales, en la gran familia de los hijos de Dios las diferencias son como las edades de los hijos de una familia. Estos pueden mejorarse y superarse. Es obligación del hermano “mayor” cuidar amorosamente del “menor”, pues ese es el gran mandamiento del Linaje Santo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13,34.)

    He aquí algunas situaciones que podemos aprender de esta visión del universo que gira en torno a la Semejanza con Dios, del conocimiento del universo teocéntrico.



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