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Universo teocéntrico


1.- La clasificación que hacen los científicos actuales de los segmentos del universo, en sólo cuatro reinos (algunos un poco más) como el mineral y el animal, es primitiva. Desconocen en gran medida las leyes que rigen a la creación. ¿Qué será más importante; la diferencia de unos cilios o un flagelo (vegetales contra animales) o la diferencia entre el actuar libre del hombre o el acondicionamiento instintivo del animal?

Fracciones de la ciencia de este siglo XX ha perdido profundidad y recto juicio con el actuar regido por la fotolatría, es decir, reconocer sólo lo que emite o absorbe luz, haciendo de ella un verdadero dios, de cuya existencia no dudan porque la ven. Esta “adoración” de lo que se deriva del Imperio primero hace imposible que puedan apreciar siquiera las enormes diferencias entre el hombre y el simio, y por eso, clasifican al hombre sólo como una especie de los primates, orden erróneo, pues es mucho más que eso. He aquí que no pueden ver la diversidad humana y se limitan a ver la “biodiversidad.

2. De aquellos que reconocen la gran diferencia entre hombres y los otros simios, aún se quedan cortos. Este reconocimiento de las facultades del hombre apunta a la existencia de un nivel superior, que es el alma, que con un cuerpo de primate produce una persona humana. El alma es el principio espiritual en el hombre, apunta el Catecismo de la Iglesia.(CIC 363), por lo que es error pretender que haya alma en vegetales o animales, como a veces he oído decir. No hay que confundir vida con alma, cosa que se da en algunos textos de filosofía. Probablemente errores de traducciones.

El comportamiento libre se reconoce por sus efectos. Por eso concluimos que el alma, dentro del cuerpo del hombre, está en el espacio de la misma manera que el cuerpo, pero tiene otras dimensiones. Tal como el calor no desplaza a la materia, sino que la calienta, el alma no desplaza al cuerpo, sino que le confiere sus dimensiones (conciencia, ética, estética, sentido de lo cómico, de lo trascendente, etc.) Es curioso que algunos admiten que se puede conocer por la acción de un agente, como la gravedad que no vemos pero sí conocemos por su efecto en la materia, y no reconozcan el alma por sus efectos en el simio animado.

3. Con los ojos de la fe se pueden ver aún más las diferencias ¿En donde habrá mayor distancia evolutiva, entre el simio y el hombre (la diferencia es el alma) o entre el bautizado y el no bautizado? La diferencia entre estos últimos es inmensa, pues afecta al alma en parámetros de existencia eterna. El bautismo parte a la estructura cósmica en dos “Cosmos”, cosa que el alma hizo cuando solamente había un cosmos. En este universo de “horizonte limitado” el alma parte en dos a lo evolucionado. Pero en el universo de horizonte amplio, casi infinito, es el bautismo el que determina quien es del universo de “antes” y quien es del “después”, del universo crecido. Hay enorme distancia genética entre el no bautizado y el hijo de Dios.

4. Difícil de entender que entre aquellos que creen en el bautizo en función de las palabras y obras de Cristo, algunos no acepten las enseñanzas de la Iglesia, en particular la Eucaristía, claramente expresada por el Verbo de Dios en los cuatro Evangelios. Los que se han separado del Magisterio o enseñanzas de la Iglesia, se han quedado atrás. No supieron escuchar al Espíritu de Dios, “quien os llevará a la verdad completa”, pues habla el Magisterio de la Iglesia Católica con la garantía de Dios. Los que no tienen esa garantía, se quedaron atrás en el proceso de la evolución a la trascendencia.


La triple evolución

El concepto común de evolución, según la entiende la mayoría de las personas es un concepto comprimido y triste.

  • Comprimido, pues suele hablarse de la evolución de los seres con vida, siendo que desde las partículas atómicas, las civilizaciones y la Iglesia evoluciona. En seguida describiré ocho áreas de evolución que correlaciono con lo más básico de la naturaleza. Cientos de conjuntos de creaturas evolucionan, como puede ser la evolución de la danza clásica, de las cámaras fotográficas o del dogma cristiano. Sin embargo limitaremos estos aspectos que son de la creatividad humana especializada y mantendremos un criterio más universal.

  • Triste, porque se limita a estudiar básicamente la evolución a la diversidad. Alegraremos esta melancolía intelectual sumando a esta visión de horizonte limitado, otras dos tendencias evolutivas universales, según se verá en el diagrama que sigue.


    La vía o la evolución del universo se puede agrupar en tres formas de cambio en el tiempo. Estas son:

    1.- EVOLUCIÓN A LA DIVERSIDAD, de sobra conocida Es la que argumentan
    los científicos, pues de ella la diversidad de elementos atómicos, de especies de plantas, de estrellas, de tribus, de iglesias cristianas.

    2.- EVOLUCIÓN AL ORDEN, eventualmente mencionada y que se plasma en la tabla que sigue. En esta forma de evolución se efectúa el cambio cuando la parte superior (agregado) se estabiliza utilizando las partes menos ordenadas como elementos constructivos. Por ejemplo, las moléculas se estabilizan usando ladrillos de construcción que son los átomos. Los tejidos de los seres vivos usan las células, las tribus a las familias. La secuencia familia> tribu> pueblo> nación> Imperio> Organización de Naciones Unidas, es un ejemplo de la evolución al orden.

    3.- EVOLUCIÓN A LA TRASCENDENCIA es la secuencia de cambios que hemos estado estudiando y cuya característica es que integran a la creación formas de participación de la deidad trinitaria en forma ascendente, sumándose la nueva sobre la secuencia de las anteriores: Tiempo> vida> libertad, etc. Estas se caracterizan de que manifiestan claramente una participación de la deidad. (Participan del Ser de Dios, de la fecundidad de Dios, etc.)

    El modo de evolución del Orden y la Trascendencia se mostrarán en una gráfica a continuación. La evolución a la diversidad quedará oculta, en un tercer plano, ordenada hacia la profundidad (por eso no se ven pues están debajo de cada nombre genérico dado a los eslabones de la evolución al orden) Por ejemplo, debajo del nombre genérico “átomo” podemos considerar se encuentra la diversidad de estos: hidrógeno, helio, litio, berilio, boro, etc





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