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Autor: | Editorial:



Aproximación a una propuesta
Uso de los Medios

Asumir posiciones extremas en cualquiera de los campos y sectores de la vida es una actitud personal perniciosa. Por eso, pensar que el día en que la Iglesia, como institución, se lance al ruedo de los Medios, encontrará la panacea de comunicación con el mundo, es una ilusión infantil.

Pero sin llegar a este extremo, se puede afirmar que en el uso correcto que la Iglesia haga de los Medios está su porvenir.

Hasta hoy, la presencia de la Iglesia en los Medios ha sido un tanto tímida, desorganizada, temerosa, suspicaz; a veces, inclusive, transmitiendo una "imagen" negativa de sí misma.

Esta presencia de la Iglesia en los Medios hasta el día de hoy, ha sido fruto del mayor o menor talante de personas voluntariosas. Sin temor a equivocaciones se puede afirmar que, hasta el presente, la Iglesia, como institución, no ha tenido unas estrategias comunicacionales en los Medios Masivos.

Aunque duela, se puede afirmar que la Iglesia ha llegado tarde a los Medios. En su discurso teórico siempre habla de la importancia, trascendencia e influencia que los Medios gozan en la sociedad; pero en la práctica no se vislumbran acciones organizadas, voluntad firme, políticas adecuadas ni proyectos cónsonos, a corto y medio plazo por parte de sus autoridades.

La presencia efectiva, real y de peso en los Medios deberá ser un objetivo prioritario de la institución eclesiástica; no meramente por "pose" y "prurito" esnobista de individualidades, sino por convencimiento de que así debe ser.

Actuando así la Iglesia se encontrará consigo misma, ya que por su naturaleza constitutiva, o es Comunicación (expresión sacramental de su fundador y su mensaje) o no tiene razón de ser.

También es cierto que la Iglesia cuenta con un caudal de recursos para hacerse presente en los Medios, con dignidad y eficiencia: personas, instituciones, profesionales de los Medios comunicacionales, recursos económicos, etc. que puestos en marcha por un proyecto común convincente, organizado, serían capaces de motorizar el reto más imposible e inimaginable.

A favor de la Iglesia cuenta también su trayectoria histórica como maestra exquisita en la atención esmerada y trato delicado que sabe brindar a la persona humana, su valorización y dignidad; en definitiva, al sujeto y destinatario de toda comunicación.

No existe institución alguna que conozca mejor a la persona en su realidad integral: origen y destino, soledad, enfermedad, dolor, ideales, injusticia, amor, convivencia, solidaridad... como la conoce la Iglesia, portadora de auténticas respuestas a los planteamientos angustiantes y existenciales del hombre.

El hecho o fenómeno de la comunicación, hoy día, comporta una fuerte dosis de comprensión, de análisis y visión profética. La mera presencia real y efectiva en el hecho comunicacional masivo conforma toda una ciencia sofisticada, de evolución vertiginosa y con tecnología punta.

Exige una auténtica imaginación creativa para penetrar en el resbaladizo terreno de la competencia; aunque la Iglesia no deberá comportarse nunca como una competidora más en la multiplicidad de intereses participantes en los Medios ni en sus formas de expresión.

Ha llegado el momento en que la Iglesia recorra caminos concretos y necesarios que marcarán un hito en este final de siglo, aunque no faltarán voces en pro y en contra, del cómo y cuándo, de quiénes, dónde y por dónde deberá transitar con mayor o menor acierto y efectividad.
Los Medios están ahí. Como significa la misma palabra son medios, instrumentos, herramientas, recursos de comuncación, con mayor o menor efectividad, pero Medios. No poseen por sí mismos calificativo alguno sino el que los hombres le pongan con su debido o indebido, con su correcto o incorrecto uso.

Los Medios, una vez descubiertos, brindarán un servicio u otro de signo contrario.

Lo cierto es que los Medios de Comunicación han acaparado hoy día el auténtico poder en la sociedad. Quién hábil y sagazmente los utilice dispondrá del poder, que en sí también ni es malo ni es bueno.

Los hijos de las tinieblas son a veces más astutos que los hijos de la luz; no hay duda. Pero también pesa sobre la Iglesia el mandato de ser astutos como las serpientes, la misión de ser luz para iluminar y guiar las voluntades, levadura para alimentar la existencia humana y sal para condimentar el sentido de la misma vida.

Usos de los Medios para Evangelizar

Si Jesús es La Noticia, La Buena Nueva (Evangelium - Kerigma) para el hombre de todos los tiempos y la Iglesia se identifica como la portadora, transmisora del mensaje de Jesús, sin duda que se esforzará en hacer uso de todos los medios a su alcance para cumplir su misión, como lo ha hecho a través de veinte siglos y según hizo su mismo fundador, como se ve en la segunda parte de este trabajo.

Desde luego que la Iglesia, como transmisora, nunca podrá identificarse con el Mensaje como se identificó Jesús: "Yo soy Camino, Verdad y Vida"; pero sí que debe cumplir su misión de fiel y eficaz transmisora del mensaje de Jesús al hombre de hoy y del siglo XXI.

Después del azaroso letargo, de tanteos y exhortaciones, cada vez más la Iglesia se examina a sí misma, más que examinar élla a los de fuera.
La Iglesia se ha planteado que es cuestión de vida o muerte, de ser o no ser. Es su propia subsistencia la que está en juego, éste es el reto que le han planteado los Medios.

Fiel a sí misma está descubriendo los cauces más idóneos, más expeditos y más realistas en el mundo de hoy que debe utilizar para continuar su misión de Evangelizadora: Trasmisora de la Buena Nueva de Jesús a la humanidad contemporánea. Codificar el mensaje en clave inteligible por el hombre de hoy.

No es lo mismo comunicar por primera vez (Evangelizar), que sostener, afianzar y acrecentar el Mensaje recibido (Pastorear).

De aquí que el uso y diferentes formas de uso de los Medios para Evangelizar sea diverso que para Pastorear.

Los Medios tienen su propia esencia, sus específicas características, su lenguaje y expresiones precisas y determinadas.

Por lo tanto, el uso de los Medios para evangelizar deberá tener un tratamiento masivo. De aquí que el lenguaje y formas del uso de los Medios para Evangelizar deberá ser de carácter general, expresiones llanas, sencillas, muy figurativo, parabólico, más un lenguaje visual que auditivo e impreso; del momento, variante, sugerente, sin muchas disquisiciones teológicas, exegéticas y ritualistas, asequible al común de la gente: que no exija mucha concentración racional.

Para poder divulgar al máximo la Buena Nueva, la Iglesia deberá aprovechar todas las oportunidades que se le presenten. Dado que los canales de TV y cadenas de radio disponen de un fuerte ranking, será muy oportuno que la Iglesia disponga de producciones propias que cumplan con este objetivo de interés para el gran público, para brindarlas, incluso venderlas, a estos grandes Medios, como veremos más adelante. Lo que quieren los Medios es ranking, o sea dividendos económicos.

Como respuesta a la conjunción de intereses: necesidad que tiene la Iglesia de Evangelizar y obtención de beneficios que buscan los propietarios de los grandes Medios garantizando su verdadero ranking se puede pensar en las siguientes producciones de TV para el gran público y para las cuales rápidamente se conseguirían patrocinadores:

a- Una telenovela sobre la persona de Jesucristo siguiendo el contenido histórico del personaje y conservando fielmente el contenido de su mensaje, traspolándolo a las nuevas realidades de la vida.
b- Algo semejante se podría realizar con contenidos tan ricos para la vida existencial del hombre de hoy como son los Mandamientos, el Credo, el Padre Nuestro, las Bienaventuranzas, los Sacramentos y las Parábolas del Evangelio.
c- Un gran documental sobre la presencia histórica de la Iglesia en el continente americano ya que con sus claroscuros, la historia americana post-colombina es historia de la Iglesia tanto en la cultura, en el arte, en el desarrollo, en los derechos humanos, como en el campo estrictamente de la evangelización.
d- Una gran serie de Catequesis infantil de habla hispana para la TV, para ser presentada dentro del horario escolar, ya que la mayoría de las legislaciones del mundo hispánico así lo permiten.
e- Sobre este particular mucho se ha escrito sobre la conveniencia de la transmisión de Misas por TV, práctica que en algunos países se han convertido en costumbre, llegando a extremos incomprensibles como la transmisión de la Misa por cuatro canales de TV en un sólo día y en un sólo país, incluso en horarios simultáneos, cual si se tratara de una auténtica competencia por el ranking.

No se puede caer en el error de presentar la celebración de la Misa como si se tratara de un espectáculo más para llenar espacios presentando una "imagen" de competencia también entre los distintos celebrantes y diferenes templos (o estudios o plató) desde donde se originan las transmisiones. Además no se puede olvidar que los Medios tienen su propio lenguaje y por el hecho de presentar por TV un acto religioso no quiere decir que ya es un programa religioso de TV como se ha apuntado ya.

Desde luego que las transmisiones de celebraciones eucarísticas pueden resultar muy beneficiosas para públicos imposibilitados de asistir personalmente al templo como los enfermos, ancianos, disminuidos físicos, etc. con lecturas bíblicas, comentarios a las mismas y homilías seleccionadas y adaptadas a determinados grupos.

También resulta de gran provecho en estas transmisiones presentar breves comentarios de noticias de la Iglesia, orientación en planteamientos concretos y de vigencia sobre la vida a la luz de la fe cristiana.

Por último es bueno recordar que estas transmisiones también pueden ser seguidas por un público no cristiano y por lo tanto deberá cuidarse mucho la misma "imagen" de la fe que se presente como alternativa válida en una sociedad pluralista.

Uso de los Medios en Función de la Pastoral

Dejando a un lado el concepto y forma de Pastoral, (no es objeto de este trabajo), podemos afirmar que la Pastoral se desarrolla entre grupos reducidos de personas, personas que han hecho una opción fundamental de vida en la fe, han recibido y aceptado a Jesús como Buena de Salvación y depositan en Él su fe, respuesta de compromiso de vida cristiana, por el cual se comprometen a seguir el estilo de la vida de Jesús ante las realidades cotidianas.

Estas personas acostumbran a reunirse con periodicidades de siete a treinta días para cumplir diferentes programas, que ordinariamente se resumen en las siguientes pautas principales: lectura y reflexión sobre diferentes puntos de la Biblia, compromisos derivados, oración comunitaria y personal, revisión de vida, elaboración y revisión de actividades concretas, exposición de temas de diferente orden y cariz...

Y sobre todo se reúnen para celebrar la eucaristía.

Todas ellas son ocasiones más o menos propicias para motivar, mantener interés, conocer otras realidades y personas, evaluar el resultado de sus actividades, informarse de lo que otras personas y grupos semejantes realizan a nivel mundial motivadas por la misma fe cristiana...; aspectos éstos en los cuales resulta de gran practicidad el uso de los Medios Grupales, y la presentación de reportajes y documentales a través de vídeos, publicación de revistas internas de los mismos grupos, escuchar charlas interesantes de personas que no pueden asistir, a través de cassettes de audio, creando espacios para realizar debates, ilustraciones, comentarios dirigidos por alguno del grupo.
La preparación, elaboración y selección de estos materiales deberá tener muy presente que el público destinatario es reducido, predispuesto a recibir la información y el mensaje, a admirar y respetar más que a enjuiciar, a reflexionar y a enriquecerse con la reflexión común.

Estos materiales deberán utilizar formas y recursos amenos, cautivadores para mantener la atención.

Es relativamente fácil preparar, elaborar estos recursos grupales, además de los que ya existen en el mercado que pueden ser utilizados.

Se debe contar con el hecho real de que la gente es un tanto reacia a multiplicar reuniones, a salir del hogar por cansancio, por inseguridad ciudadana en las calles o por las distancias.

Los responsables y dirigentes de estos grupos deberán ser cuidadosos en la selección del material existente que deberán elegir para que cumpla su función, caso contrario el uso de estos Medios Grupales podría resultar contraproducente.

A título ilustrativo, nada más se puede mencionar algunos ejemplos de cómo utilizar los Medios Grupales en función de la Pastoral:

a- Celebraciones Comunitarias Bíblicas, Penitenciales y especialmente Dominicales en las cuales no se encuentra presente algún sacerdote. En este caso, el sacerdote de la zona, podrá fácilmente multiplicar su acción, capacitando periódicamente a los animadores de estos grupos que ejercen como tales ministerios de la Palabra en estos grupos. Sin olvidar que además de capacitar en el uso de los Medios Grupales deberá ante todo ponérselos a su alcance los ya existentes o incluso preparárselos conjuntamente a ser posible.

b- Celebraciones Eucarísticas y de otra índole en los templos. Resultará de gran efecto presentar por equipos centrales de Audio o de Vídeo: Documentales, micro-programas, reflexiones, cantos, etc. mientras llegan los asistentes o se retiran al concluir los actos.

c- Catequesis de adultos, Cursos Bíblicos, Grupos de Oración, Preparación a recepción de sacramentos como el matrimonio, confirmación, etc. En estas actividades resulta de gran interés recurrir a los Medios Grupales, bien sea para organizar un diálogo, para introducir un tema específico, para ilustrar una exposición o para captar el interés de los asistentes como se ha comprobado en las charlas de preparación a la recepción de los sacramentos.

d- En núcleos de personas que conviven (residencias estudiantiles, campamentos, ancianatos, hospitales, cuarteles, etc.) se presentan muchas oportunidades de hacer uso de los Medios Grupales, especialemente de Audio, trasmitiendo por los equipos centrales de sonido algunas cortas reflexiones, meditaciones, comentarios, música, etc.

Igualmente se puede aprovechar alguna hora del día o de la semana para presentar documentales ilustrativos y películas en vídeo para enseñar diálogos, debates, etc.

e- En algunos núcleos de población, sobretodo rurales, que disponen de campanarios, equipos centrales de sonido, se puede transmitir en horas adecuadas, microprogramas de ilustración, reflexión, cometarios de interés de los acontecimientos a la Ley de la fe cristiana, etc.

También se pueden presentar ocasiones en estos núcleos para realizar cine-forums y debates con películas de vídeo proyectadas sobre pantallas adecuadas en lugares públicos.

f- Por último, recordemos que algunos animadores locales con gran iniciativa y esfuerzo pastoralista han sido pioneros en el montaje de emisoras y televisiones locales o por Internet con programaciones variadas, sugerentes e interesantes para la armoniosa convivencia a la luz de los valores humano-cristianos.

g- Las grandes concentraciones que esporádicamente se organizan en lugares descampados, centros lúdicos cubiertos o no, etc. también es una ocasión propicia para antes y después de la celebración del acto programado presentar por los equipos centrales de audio y de vídeo algún micro-programa, comentarios, reflexiones, vídeos, etc.

¿Medios Propios de la Iglesia?
Esta es una gran pregunta que no tiene respuesta cuando se plantea en términos excluyentes. Por eso nos limitaremos a mencionar algunas reflexiones sobre diferentes aspectos que la Iglesia, a la hora de elaborar estrategias comunicacionales deberá tener muy presente antes de inclinarse por el sí o por el no.
Ante todo deberá preguntarse: ¿dónde, cuándo, programación, contenidos, alcance de sintonía, costos, personal capacitado, conveniencia, horarios, competencia, financiamiento...?
Cuando uno se adentra en el complejo mundo de los Medios, se percata a simple vista de las siguientes constataciones:
1.- El alto costo de inversión que hoy conllevan los Medios en instalaciones, mantenimiento, producciones, personal técnico, royaltys.
2.- El acelerado rítmo de avances y cambios tecnológicos que suponen nuevas y dispendiosas inversiones para poder mantenerse a la altura de la oferta que la sociedad presenta.
3.- La gran capacidad empresarial y gerencial que supone crear y mantener semejantes estructuras.
4.- Las ingentes sumas astronómicas de capitales que se manejan en los Medios y en su contorno, como publicidad, mercadeo, etc.
5.- La lucha sostenida sin cuartel por el ranking, conlleva a intrigas, competencias desleales, manipulaciones... incluso a un mundo sórdido.
6.- Los Medios no solamente son un campo en el que compiten los intereses económicos sino también los intereses político-partidistas y los poderes de la sociedad, así como el control de la información (por el poder que éste a su vez engendra o conlleva) que a su vez suponen grandes estructuras e inversiones; así como la actualidad instantánea de la noticia.
7.- Sería temerario afirmar que los Medios, en general, se oponen a usar producciones de contenidos humano-cristianos y a presentar producciones realizadas por el mundo religioso.
8.- Los puntos mencionados anteriormente llevan a la creación de un pugilato por la competencia de los Medios entre sí.

Conclusión: La Iglesia debe tener muy claro que su posicionamiento en los Medios debe ser por la Producción y todo lo demás deberá girar en función de esta premisa. Por lo tanto si debe tener o no Medios propios (emisoras de radio, televisiones, rotativos, satélites, redes o autopistas) quedará supeditado a la necesidad, oportunidad, conveniencia, disponibilidad... que tenga para divulgar las propias producciones y las de contenidos inspirados y cargados del espíritu evangélico sin olvidar las producciones que se realizan en ámbitos fuera de la misma Iglesia, pero que realmente transpiran valores humano-cristianos.

Delante de estas y otras constataciones que se pueden alegar conviene replantearse la pregunta: ¿La Iglesia debe, hoy en una sociedad pluralista disponer de Medios propios?

Desde luego que sí pero solamente en zonas y momentos en que le sea imposible acceder directamente a los Medios existentes en la sociedad, para hacer oír su voz sin distorsiones ni manipulaciones, respetando la convivencia de una sociedad pluralista y sin caer nunca en aspectos de competencia de los Medios.

Esta presencia de la Iglesia en los Medios propios solamente resultará efectiva si se caracteriza por sus contenidos de interés permanente para la persona, por la dignidad y respeto en la presentación de los mismos contenidos y por la calidad de la producción misma, sin olvidar que la Iglesia debe comunicar el Evangelio y no tanto a sí misma en un sentido narcisista o de poder en el mundo.

Presencia de la Iglesia en los Medios Neutros

En general los Medios no se oponen a que la Iglesia "oficial" disponga en ellos de algunos espacios y programas. Inclusive los hay que ofrecen espacios gratuitos y la Iglesia no tiene producción propia para llenarlos. Tremenda responsabilidad de la Iglesia local y universal que no aprovecha esta gran oportunidad.
Los Medios de las Administraciones Públicas están al servicio de los colectivos de la sociedad: política hábil, con fundamento jurídico para solicitar espacios, deberá en este punto elaborar la Iglesia.

En este aspecto la Iglesia deberá planificar unas políticas estratégicas oportunas y hábiles, con fundamentación jurídica para obtener los espacios que le correspondan en los Medios y presentar en ellos sus propias producciones con dignidad y altura.

La mayoría de estos Medios públicos o privados, no siempre cuentan con producciones para llenar sus espacios de mayor ranking al menor costo; además mantener en el aire tantas y tantas horas como actualmente vienen haciendo los grandes Medios no siempre les resulta fácil.

Algunos de los grandes Medios ofrecen, aceptan y "hasta compran" producciones de contenidos religiosos y de valores humanos de inspiración cristiana si redunda en su beneficio especialmente en países de tradición cristiana para transmitirlas sobretodo durante ciertos tiempos de mayor significación religiosa, como es el tiempo de las festividades navideñas y semana santa.

Muchos de estos Medios cuentan con receptores fijos o asiduos, muchos de los cuales no tienen relación alguna con la Iglesia; inclusive tienen una "imagen" negativa por diferentes motivos y principios.

Pero también es verdad que un número considerable de estas personas receptoras poseen una bondad natural: no son practicantes pero sí creyentes; otras personas no son creyentes pero sí son portadores de valores humano-cristianos como servico, solidaridad, amistad, etc.

Todo este mundo receptor de todos los grandes Medios; dificilmente cambiarán su transmisor por un transmisor confesional; pero por ser fieles los receptores a sus transmisores (enganchados) no cambian de transmisor aunque éste les transmita mensajes de contenido e inspirados en la Biblia y en la fe religiosa, o de contenidos humano-cristianos.

Mucho se habla de la perniciosidad de los grandes Medios, quizá sea pernicioso el enfoque de la estructura concreta, no las personas, (esto no quiere decir que los receptores sean de mentalidad pervertida), pero se olvida que, como hecho social, los Medios están ahí, al mejor postor, al mejor y más vivo e inteligente productor, inclusive ellos han venido formando ghettos más o menos premeditados impenetrables por otros que podrían competir por su calidad y su profesionalidad.
¿La Iglesia tiene como objetivo preparar personal para abrir estos guetos de hoy ya que llegó tarde a los Medios?
Una estrategia valiente de presencia de la Iglesia en los Medios será comprar espacios en los Medios privados mediante patrocinios de empresas cuyos propietarios y directivos son proclives a ello, o tienen inquietudes de apostolado. Eso sí, contando previamente con una producción de calidad e interés para que el patrocinante pueda reconocer que su inversión está plenamente justificada.
Incluso se podrá transitar el camino de crear una Agencia de Publicidad para captar los recursos necesarios que se requieren para comprar espacios en los Medios. No debe olvidarse que hoy día, la inversión en publicidad es multimillonaria y la captan los programas de mayor éxito por diferentes motivos; entre otros, aunque no los principales, por su interés, calidad y contenido humano-existencial.
Se puede, incluso, traspasar la experiencia tan positiva de los "teléfonos de la esperanza, de los niños, de los padres y de los ancianos" a programas participativos o interactivos de radio, con lo cual se obtiene un efecto multiplicador por el número ingente que se consigue de radioyentes.
Así sucedió con el programa radiofónico de "El Párroco Nocturno" que describimos en la introducción a este trabajo.
Delante de esta realidad la respuesta al planteamiento es clara. Los caminos de presencia de la Iglesia en los Medios serán otros: capacitar, apoyar y seguir personal competente profesionalmente, producir... vender las bondades de sus producciones, preparar resúmenes, comunicados de prensa, boletines...
Tampoco hay duda que la Iglesia deberá disponer de algunos Medios oficiosos para divulgar mensajes incómodos, proféticos, etc. Pero nunca para competir con los Medios neutros, públicos o mercantiles.

Podemos resumir en tres los caminos a seguir para lograr una presencia digna y eficaz en los grandes Medios:

a- Por las Producciones propias.
b- A través de los Gremios Comunicacionales.
c- Mediante la concienziación de los Comunicadores.

Realizaciones (Producciones) Propias

En definitiva lo importante es el producto final: lo que se transmite por los Medios, ya sean impresos, visuales o auditivos.

Para confirmar este camino nos remitimos a las sugerencias hechas en los apartados anteriores sobre el Uso de los Medios para Evangelizar y el Uso de los Medios en función de la Pastoral.

Gremios

Otro campo importantísimo en el mundo comunicacional es el rol que en ellos desempeñan los gremios y los mismos comunicadores. En unos y otros la Iglesia puede tener una gran ascendencia como se ha descrito, según sepa ella manejarse al respecto y desde luego no le falta personal idóneo para cumplir esta función.

Los Gremios Comunicacionales, hoy día, quizá más que los mismos propietarios, tienen en sus manos los hilos de todos los tentáculos de la Comunicación; imponen políticas y estrategias, difunden mensajes institucionales, fijan costos de espacios, regulan las normativas...

Y poseen suficiente poder como para que los Parlamentos y Gobiernos apliquen normas y disposiciones que los mismos Gremios sugieren e imponen o rechacen las que los poderes públicos o la sociedad sugiere y desea.

Dos son los caminos por los cuales la Iglesia puede hacerse presente en estos Gremios: Uno, mediante voz y voto haciéndose presente y representar en ellos por los Medios que ella misma tiene y representa. Y otro, no menos importante, ofreciendo a los mismos Gremios servicios que necesitan como: mediciones, elaboración de estrategias, información de lo que los receptores esperan de los Medios, sus quejas, efectividad en sus metas, etc.

Funciones éstas para las cuales la Iglesia cuenta con personal suficientemente capacitado, pero que aisladamente no podría tener acceso a los Gremios, sino por una acción bien concertada de propuestas y estrategias comunicacionales de la Iglesia como Institución; ya que la misma Iglesia disfruta o posee un rol social que desempeñar y que se le reconoce en muchas sociedades.

A título constatatorio podemos decir que en Venezuela se consiguió que la Iglesia, como institución, estuviera representada ante las Cámaras de la Radio y de la Televisión. Incluso, por el interés del material que Audio-Video-Misión preparó le ofrecieron dos días por semana lanzar al aire en las horas de mayor rating, las editoriales que preparaba en Cadena Nacional todas las emisoras del país.

Comunicadores

¿Cuántos comunicadores se han formado en centros que forman parte de la estructura eclesiástica?: Catequesis, Movimientos Juveniles Cristianos, Colegios Católicos, Centros de Investigación, Universidades, Trasmisores (prensa, radio, televisión) han sido oportunidad para capacitarse personalmente muchas personas que hoy colaboran con los Medios.

Serían interesantes a este respecto, los siguientes planteamientos:

¿Se encargaron los formadores de infundir conciencia de vocación cristiana, específicamente como comunicadores, en la sociedad de corte cristiana o secularizada? ¿Qué efectividad han logrado en esta función? ¿Qué trabajo de animación, seguimiento y apoyo realiza con éllos la Institución Eclesiástica? ¿Se justifica el esfuerzo personal y económico que supone la creación, organización y mantenimiento de los centros nombrados anteriormente en vista de los resultados que se obtienen?

Y no es menos cierto, que por encima de los poderes que pesan sobre estos comunicadores, como son imposición de pautas, políticas, ideologías, estrategias..., en todo lo cual ellos ya pueden ejercer una presencia, acción y hasta presión. En definitiva son los comunicadores quienes seleccionan y redactan las noticias, conciben los guiones, elaboran los libretos, realizan las producciones, crean los eslóganes publicitarios...

Sinceramente, la Iglesia tiene un largo camino por delante de crear fórmulas permeables de intercomunicación con los comunicadores.

Por último, no olvidemos que los comunicadores no solamente transmiten opinión sino que éllos mismos "crean opinión".

Todo sectarismo y reduccionismo es atentatorio a la dignidad de la persona. Pretender que una sociedad pluralista, que merece todo respeto como tal, tuviera en cuenta, o se inspirara únicamente en los valores humano-cristianos, en la fe cristiana, etc. sería una quimera.

Pero existen caminos indirectos ya expuestos, que pueden propiciar la obtención del objetivo propuesto sin pretenderlo y menos imponerlo. Valdría la pena que la Iglesia los tuviera en cuenta a la hora de fijar y elaborar sus estrategias comunicacionales.

Para conseguir este fin, también existen otros caminos indirectos bien conocidos y gozan de un éxito extraordinario en el ámbito comunicacional, como son: convocatorias de concursos, organizar y presentar festivales, distinciones y menciones, competir con producciones en los mil y un festivales por toda la geografía humana, crear productoras de inspiración humano-cristiana. Incentivar inversiones de capital en las productoras existentes que permitan voz y voto en las juntas de accionistas, etc... como hemos visto en el apartado sobre producción propia de la Iglesia.

Producción

Con el desarrollo de los Medios de Comunicación se han disparado los costos de las producciones y a su alrededor se van creando grandes estructuras, algunas de ellas ya obsoletas y vendidas al mejor postor.
Ante esta realidad, los grandes Medios, han optado, hoy día, por conservar un mínimo de estructura para la producción propia que abastezca el consumo diario y el resto de producción que exige una mayor complejidad estructural, lo contratan a empresas especializadas en producción.

Esta nueva estructura comunicacional puede realizar la producción que ha recibido por encargo de un tercero y éste es el propietario de la producción, o la misma empresa productora realiza la producción como obra propia y es ella misma la propietaria de la producción realizada.

Sin duda que estas productoras son un nuevo camino, muy idóneo, para que la Iglesia se haga presente en los Medios eligiendo la opción de encargar productos de cierta envergadura a estas empresas especializadas y después ofrecerlas en venta o por vía de colaboración a diferentes Medios existentes en el mercado, con lo cual consigue un efecto multiplicador del producto y de la inversión realizada. O la Iglesia elige la opción, también con efecto multiplicador, de crear alguna empresa especializada en producción para sus propias producciones; en este caso, puede también vender los servicios de productora a terceros, con lo cual la Iglesia dispondría de una vía más de autofinanciamiento en el ámbito de los Medios.

Por último, también es posible para la Iglesia recorrer este camino de producción propia y efecto multiplicador, realizando inversiones, proporcionando, estimulando y alentando el capital privado para que se creen productoras, cuyos directivos se comprometan a realizar producciones de contenidos inspirados en los valores del Evangelio.

Toda persona sabe hoy día que el éxito o el fracaso de los grandes Medios tiene dos ejes, uno el real y auténtico: la producción; el otro el de la financiación. Uno y otro suponen gran dosis de originalidad y creatividad.

Pero entre los dos ejes, el primero merece nuestra atención especial en estos momentos.

La financiación, sin el primero decaería fuertemente pues los grandes transmisores siguen transmitiendo ininterrumpidamente. Por lo tanto, necesitan ellos mismos, alimentarse permanentemente. En otras palabras, si los Medios no disponen de producciones deben recortar sus programaciones o llenar los espacios con "enlatados" y seriales a muy bajo costo, pero que dejan mucho que desear ante los receptores.

Es aquí donde se le presenta a la Iglesia una gran oportunidad y reto desafiante. ¿Sabrá y podrá la Iglesia aprovechar tan excelente oportunidad que se le brinda gratuitamente y a lo mejor hasta percibiendo algún beneficio económico?

También los transmisores gestionados por entes públicos cuentan con esta limitación. Además, ya que por ser entes públicos, deben reservar espacios suficientes y en consonancia con los colectivos que integran la sociedad que representan.

La Iglesia debe hacer valer su derecho (no su privilegio) de optar a llenar tales espacios con dignidad, calidad y según las formas de lenguaje propio de los Medios sin desmerecer en lo más mínimo, como a veces ocurre.

Todo esto supone una excelente organización de la Iglesia en relación a los Medios no dejando este asunto al azar, improvisación y buena voluntad. Es una tarea árdua, de coordinación, planificación, realización o producción, de relaciones interinstitucionales, de trazar objetivos, metas, etapas, prioridades, etc., como veremos más adelante.

Producción Propia de la Iglesia
(Caminos, inversiones, formulaciones,
¿quiénes?, contenidos...)

Tanto si tiene o no Medios propios, la Iglesia debe producir para los Medios y no meramente por cumplir una exigencia de la evolución de la sociedad, sino porque la producción es realizar su esencia misma recibida de Jesucristo: "Id por el mundo y predicad la Nueva Buena".

Así lo ha hecho la Iglesia en sus veinte siglos de existencia y siempre estuvo a la cabeza en las diferentes formas y maneras de transmitir mensajes de salvación que existen en el mundo: palabras, códices, monasterios, bibliotecas, púlpitos, confesionarios, viajes a mundos desconocidos, creencias, inventos, poder civil, artes (literatura, escultura, pintura, arquitectura, teatro...) ¿Quién sería capaz de hacer un inventario completo de tanta producción inspirada en la misión divulgadora y transmisora del Evangelio?

En el siglo XX han aparecido formas, medios, maneras, recursos... de trasmitir mensajes que en el siglo XIX resultaban imposibles de concebir, aún a los más soñadores.

La combinación de varios elementos: cables, energía eléctrica, lentes, mecánica, ondas, pilas, lámparas, sonidos, satélites, imágenes comprimidas, han creado un mundo de fantasía que, a pesar de ser natural a nosotros hoy día, no dejan de asombrar a la mente humana cuando recapacita sobre ellos.

A toda esta inmensa gama de recursos el hombre le ha dado una aplicación de respuesta a la necesidad natural de comunicarse por encima del espacio y tiempo, las dos coordenadas de su finitud que le trascienden hacia lo infinito.

Descubrimiento, desarrollo, apogeo y futuro sorprendieron a la misma sociedad que, atónita, no salía de su asombro.

Mas las tendencias profundamente humanas de comunicarse, de obtención de lucro, de trascenderse, destacar, etc., todas ellas conjugadas y ensambladas, han creado un cúmulo de aplicaciones, en un tiempo tan corto, que prácticamente ni los más expertos en estos temas logran mantenerse informados sobre los nuevos descubrimientos y aplicaciones.

Iglesia histórica, vetusta y siempre joven: ¿Cuál es el espacio que ocupas en esta maraña comunicacional?, ¿qué imagen transmites?, ¿qué perfil mantienes?, ¿qué lobby creas?, ¿qué concepción tienes?, ¿qué valor le asignas?, ¿qué uso haces...?

Ya nadie duda que la persona deseosa de penetrar en este mundo debe seleccionar algunos de los variados matices, aspectos..., en los cuales deba especializarse; de lo contrario, siempre permanecerá desfasada.

Está claro, a través del desarrollo de todo lo que hasta aquí hemos expuesto, que es urgente, prioritario, perentorio que la institución eclesiástica se plantee, acepte y enfrente muy seriamente el reto que ha recibido, un tanto sorprendida y sobrecogida.

No es menos cierto las diversas y múltiples expresiones, formas y manifestaciones que la Iglesia viene realizando de esta inquietud.

También es rotundamente cierto que la Iglesia cuenta con personal preparado, idóneo, capacitado, tales como: creativos, escritores, actores, técnicos, ingenieros, para responder al reto; así como el abanico de recursos varios como: locaciones, finanzas, gestiones, administrativos, capacidad logística, etc.

Hoy día, toda institución que se precie de sí misma, tanto política, empresarial, gremial, sindical, como deportista, económica, social, cultural y financiera, como diferentes credos religiosos expandidos por el universo, dedica: tiempo, espacios y recursos económicos para elaborar un plan global en función de los cánones que impone el mundo de la Comunicación.

La Iglesia, como tal, como institución global, como constitucionalmente comunicadora, no podrá ser una excepción a esta forma de proceder; antes al contrario.

La Iglesia deberá ser abanderada en este ámbito para desempeñar a cabalidad la función o misión que le fue encomendada por su fundador Jesús, quien tan magistralmente supo desenvolverse en este menester de la sociedad.

Al disponer la Iglesia de producción propia se le abrirá un efecto multiplicador muy interesante, ya que una misma producción podrá ser utilizada por varios y diversos transmisores en diferentes países, en diversos idiomas, economizando justamente en el ámbito comunicacional, el más interesante, necesario e imprescindible hoy día.

Autofinanciación

La Iglesia, como tal, es una institución de carácter religioso, sin fines de lucro. Es una maestra insuperable en realizar grandes y trascendentales obras que perduran para la posteridad; bien sea en el campo artístico, en la promoción y desarrollo del hombre, o bien en la asistencia de índole social a los sectores más marginados de la sociedad, obras que lógicamente suponen grandes recursos económicos e inversiones y, por contraste, los agentes e instituciones de la Iglesia los realizan con pocos recursos económicos.

También es cierto que ciertas tareas a desarrollar en los Medios no pueden quedarse en programas al capricho o espera de buenas voluntades, a los vaivenes del talante sensible de donantes, colaboradores y francotiradores.

Por eso, haga lo que haga, la Iglesia en relación a una presencia real y efectiva en el mundo de la Comunicación deberá estar respaldado y garantizado con un presupuesto seguro.

Además, el hecho mismo de la existencia de tantos y tantos Medios de Comunicación, la constante renovación de instalaciones y equipos sofisticados y costosos, la gran multitud de personal que emplea y los miles de millones que se invierten en publicidad, confirma que es un negocio rentable y muy lucrativo.

El hecho social está ahí; las cantidades astronómicas invertidas en él, especialmente en el sector publicidad, también están ahí para ser captados por quienes sepan organizarse.

Esto quiere decir que lo mucho o poco que la Iglesia haga en el mundo comunicacional deberá programarlo con visión de autofinanciamiento. Punto éste fundamental por el condicionamiento mismo del Medio y por la tendencia social actual a que toda obra se autofinancie, máxime con la variedad, facilidad y flexibilidad que se ha logrado en el sector financiero hoy día.

Con fines meramente enunciativos, no taxativos ni excluyentes, la Iglesia, el día que de verdad se aboque a usar los Medios con la forma de ser misma de los Medios y en función de su misión evangelizadora podrá contar directamente con recursos económicos de autofinanciamiento como:

- Venta de servicios.
- Alquileres de servicios.
- Créditos financieros.
- Adaptación de recursos existentes en el mercado.
- Colaboraciones voluntarias con aporte de personas y en metálico.
- Colaboraciones provenientes de capitales por vía de exoneración fiscal.
- Venta de producciones propias.
- Ingresos por concepto de patrocinadores de programas propios, etc.
- Publicidad, etc.

Estructura

Después de un recorrido por el complejo y tupido bosque del mundo comunicacional; después de insinuar el fantástico rendimiento y utilidad que la Iglesia puede obtener de este mundo comunicacional antes de que sea demasiado tarde y en función del cumplimiento de la misión evangelizadora y pastoral de la Iglesia, se debe concluir la urgente y necesaria presencia que la Iglesia deberá ocupar en este gran ámbito del mundo de hoy, que abarca al hombre total y a todos los hombres diseminados por el universo hasta hoy conocido.

Dada la gran variedad, pluralidad y complejidad de tendencias, enfoques, iniciativas, tareas, recursos, idiosincrasias, idiomas, etc., vigentes en el ámbito comunicacional es necesario que la Iglesia se aboque urgentemente a la elaboración de un reducido número de estrategias y políticas comunicacionales para que su labor sea eficiente y eficaz.

Estrategias que deberán tener como pilares:

a) Creación de una estructura central: Esta estructura, integrada al más alto nivel de la organización eclesiástica, deberá fundamentalmente:
- Definir objetivos a cumplir a corto, medio y largo plazo.
- Programar etapas a recorrer para alcanzar los objetivos propuestos.
- Clarificar prioridades para no perderse en el bosque.
- Establecer un mínimo de pautas que permitan efectividad, homogeneidad en la variedad e identidad con la misión a cumplir por la Iglesia y la función que deberá llenar esta estructura.
- Deberá tener personalidad jurídica civil, así como las posibles delegaciones o representaciones que se creen en diversos países.
- Revisar periódicamente los objetivos, etapas y prioridades como tarea de seguimiento.
- Planificar y realizar las producciones que deban llevarse a cabo.
- Coordinar y armonizar las iniciativas que puedan surgir por otras causas e iniciativas.
- Garantizar el autofinanciamiento.

Globalización de la aldea mundial, reza una afirmación una y mil veces repetida y que se adecúa maravillosamente con la característica de unidad de la misma Iglesia dentro de la variedad y pluralidad.

Son ya muchas las mayores o menores iniciativas que a nivel de Iglesia se realizan por el mundo.

b) Producción. Es aquí donde la Iglesia deberá distinguirse de cualquier otra institución del sector comunicacional y también deberá ser muy cuidadosa en los siguientes puntos:

- Producciones a realizar por sus contenidos:
- Cómo
- Cuándo
- Cantidad
- Regularidad
- ¿Qué? o ¿Quiénes?

c)Autofinanciamiento. Como ya se dijo, se debe contar y es posible organizarse y garantizar continuidad con el autofinanciamiento proveniente de la misma actividad comunicacional. Estos tres ejes o pilares de una estrategia comunicacional de la Iglesia se pueden resumir en el siguiente organigrama:

Operatividad

Se propone Audio-Vídeo-Misión como órgano central de la Iglesia para el Ministerio de la Comunicación Social. Su objetivo es la promoción y coordinación de ideas para divulgar el Evangelio y desarrollar la vida cristiana a través de los Medios Masivos de la Comunicación, especialmente de la Radio y la Televisión, sin olvidar la Prensa.

Como principal instrumento producirá y distribuirá mensajes y programas audiovisuales de contenidos inspirados en el Evangelio y en los valores Humano-Cristianos, haciendo uso de todos los recursos tecnológicos y alternativas de la comunicación masiva: generando recursos propios y utilizando los recursos provenientes de la misma actividad, es decir, mediante autofinanciamiento.

Así se conseguirá una presencia digna y eficaz de la Iglesia en los Medios. Para lograr su objetivo Audio-Vídeo-Misión implementará una serie de mecanismos tanto operativos y de apoyo como administrativos-gerenciales creando una estructura lo más sencilla y eficiente posible.

Las Unidades Operativas deberán ser el pilar sobre el cual girarán la unidades Administrativas y de apoyo.

Esta estructura ha sido experimentada en Venezuela, a pequeña escala, por iniciativa privada de una Parroquia, con el nombre de Audio-Vídeo-Misión, dando resultado positivo la funcionalidad de la misma.

Cada Unidad o departamento es autónomo en su campo específico, pero no independiente ya que todas las Unidades están coordinadas por una sola Presidencia Directiva y un Director General, y relacionadas por el objetivo común.

Ministerio de la Comunicación Social
"Audio-Video-Misión"


Centro de producción
Manual de operatividad.

- Televisión
- Radio
- Agencia de información y servicios
- Copiado electrónico
- Red de corresponsalías
- Formación integral
- Documentación
- Producción de campañas.

Audio-Vídeo-Misión (A-V-M) es el órgano central de una asociación sin fines de lucro cuyo fin norte es la promoción de las ideas y valores humano-cristianos a través de la producción y distribución de mensajes y contenidos realizados utilizando los avances y capacidades de los diversos medios y alternativas de comunicación.

Para realizar su objetivo A-V-M implementará una serie de mecanismos destinados al autofinanciamiento, los cuales, a su vez, representan el instrumental básico para la producción de los materiales propios de A-V-M.
A-V-M está conformada por Unidades Operativas y Unidades de Apoyo, que se interrelacionan funcionalmente.

Las Unidades Operativas son:
1- UniVídeo
2- UniAudio
3- Centro de Información y Servicios
4- Centro de formación Comunicacional Integral
5- Centro Audiovisual de Copiado
6- Centro de Documentación y Archivo

Las Unidades de Apoyo son:
1- UniComercialización
2- UniDistribución
3- UniPublicidad
4- UniRelaciones Interinstitucionales (intra-extra)
5- UniCrea
6- Dirección y Administración Gerencial
7- UniProyectos

Cada una de las Unidades de Trabajo funcionan independientemente pero están interrelacionadas ya que se nutren unas a otras, y se apoyan en una logística común para un desempeño coordinado en atención a las metas y objetivos trazados en los planes conjuntos.

Univideo

Esta unidad se encarga de todo lo relativo a la producción, grabación y edición de materiales humano-cristianos en vídeo.

También puede realizar trabajos por contrato para terceros siempre y cuando éstos respeten las líneas de A-V-M. Estos trabajos se realizan en función de lograr el autofinanciamiento.

Para consolidar la labor trazada son necesarios los equipos, una sala de post-producción, un estudio de grabación con su respectiva cabina de control, un depósito seguro para el almacén de los equipos, y oficina para el personal de producción; todo ello en su mínima expresión, ya que resulta más ventajoso alquilar los equipos a otras productoras cuando las grandes producciones así lo requieran.

Uniaudio

Esta Unidad se encarga de todo lo relativo a la producción, grabación y edición de materiales humano-cristianos en Audio.

También realiza trabajos por contrato para terceros siempre y cuando éstos respeten las líneas de A-V-M. Estos trabajos se realizan en atención a la finalidad de autofinanciamiento.

Esta Unidad produce varios tipos de productos: microprogramas, magazines semanales, espacios de opinión, dramatizaciones y materiales informativos.

Para consolidar la labor trazada son necesarios: los equipos, dos estudios de grabación y una oficina para el personal de producción, todo ello en su mínima expresión.
Centro de Información y Servicios (Agencia)

Esta Unidad se encarga de todo lo realtivo a la producción de materiales impresos y audiovisuales con un marcado acento humano-cristiano.

Su objetivo es producir gacetillas o boletines de prensa, controlar la actividad de las corresponsalías, mantener las relaciones con publicaciones internacionales y garantizar a los Medios un servicio de materiales, tanto informativos, como de opinión y distracción constructiva que permita la difusión de noticias, ideas y planteamientos acordes con los objetivos de A-V-M.

Además, esta Unidad suministrará a las otras, materiales informativos generados por la red de corresponsalías, la cual será formada por el mismo Centro.

Para consolidar la labor trazada es necesario: los equipos adecuados y oficina para el personal de producción.

Centro de Formación Integral (CEFI)

El Objetivo de éste es diseñar, coordinar y realizar cursos de formación tanto técnica como humanística y vivencial cristiana para garantizar el desarrollo de un personal especializado en la producción de Medios de comunicación en sus distintas áreas.

Asimismo, el CEFI permitirá dar los conocimientos técnicos a los futuros corresponsales, a los libretistas y guionistas de A-V-M, y a los redactores y articulistas, de manera que optimice su capacidad comunicacional.

El CEFI también dictará otros cursos de carácter especializado dentro de las exigencias del autofinanciamiento.

Para los cursos se utilizarán algunos de los equipos de las otras Unidades, así como parte de su personal, en una actividad que enriquecerá sin duda la producción global, y ahondará en el espíritu de equipo.

Los requerimientos básicos para el funcionamiento del CEFI son: unas salas de conferencias, un mobiliario apto para el trabajo tanto individual como grupal, y equipos congruos para realizar su objetivo, un proyector de diapositivas y oficina para el personal.

Centro de Producción

Este centro de copiado, trabaja tanto en la multiplicación de los materiales producidos por A-V-M como en prestar ese servicio a entes externos, siguiendo los planteamientos de autofinanciamiento.

Requiere: una sala especialmente acondicionada para albergar los equipos, debidamente protegida.

Centro de Documentación y Archivo (CEDAR)

Desde el inicio de sus actividades, el CEDAR debe trabajar en la recopilación de materiales tanto hemerográficos, audiovisuales como documentales y bibliográficos, que permitan tener la información al día en los diferentes campos del saber y el acontecer nacional e internacional.

Es imprescindible y urgente organizar un inventario de lo existente a nivel universal. Cfr. ficha de solicitud de datos.

El CEDAR incorporará el auxilio tecnológico a través de computadoras y abrirá sus puertas para el servicio de estudiantes e investigadores. Abrirá servicios como el de bibliografía especializada a través de intercambios y suscripciones a publicaciones internacionales, y se enlazará con los servicios de Internet a la Red de Bibliotecas y Universidades para brindar a los investigadores un servicio adicional de Bibliografías especializadas, e información por un costo menor, dentro del espíritu de autofinanciamiento de la Asociación.

Además, el CEDAR apoyará el trabajo de los productores y redactores del resto de las Unidades, y creará una vídeo-audioteca para ampliar la documentación y respaldo de este organismo.

En relación a los requerimientos del CEDAR, un espacio adecuado para almacenar los materiales, los libros y al personal, y otro para albergar al público usuario, y el equipo técnico necesario para llevar el control y conectarse con la red informática.


Unidades de Apoyo


(Estas respaldan el funcionamiento de las Unidades Operativas, creando la infraestructura para verter en la sociedad la producción.)

Unicomercialización

Su objetivo es ubicar en los Medios transmisores (Radio, Prensa, Televisión, Cine, Circuitos cerrados) nacionales e internacionales, los productos elaborados por las Unidades Operativas.

Este proceso se realiza con visitas directas, contactos personales e institucionales, presentaciones, y con la oferta de servicios, paquetes de productos y venta de las producciones tipo miniseries o telenovelas.

Requiere: personal dedicado expresamente a esta labor y oficina.

Unidistribución

Tiene como objetivo la colocación directa, a detall, de audiocassettes, videocassettes y publicaciones producidas por las distintas unidades operativas de A-V-M.

Trabajará con Televisiones, emisoras y rotativos, librerías, bibliotecas, ventas de vídeo y audio-cassettes, colegios, congregaciones parroquiales y tiendas comerciales.

Requiere: un depósito para stock de mercancía y la infraestructura básica para el personal de la Unidad.

Unipublicidad

Su función es contactar y sostener relaciones con las diferentes agencias de publicidad y posibles anunciantes interesados en patrocinar los distintos productos elaborados por las Unidades Operacionales.

Facilitará también la ubicación y venta de espacios en los distintos Medios relacionados con la Iglesia y otros.

Exige la infraestructura básica de oficina y comunicaciones para el personal.

Unirelaciones Interinstitucionales

Pese que toda la operación aspira al autofinanciamiento, siempre resulta beneficioso la obtención de aportes financieros y en especies, que puedan apuntalar el sostenimiento de la obra.

Además se encargará de la "imagen institucional" y mantendrá relaciones con instituciones intra y extra eclesiásticas.

Unicrea
Esta Unidad concibe, coordina, ejecuta y evalúa el desarrollo de campañas, promociones y estrategias especiales (diseños de carteles, publicaciones, presentaciones y otros) para organismos, empresas e instituciones dentro de una concepción de promoción y fomento de actitudes y conductas positivas para la vida individual y social.

Elaborará materiales de formas y contenidos universales para campañas anuales específicas como: misiones, vocaciones, seminarios, Cáritas, congregaciones.

Trabaja coordinadamente y con el apoyo de las Unidades de Audio y Vídeo.

Requiere el talento creativo y su área de oficina.

Administración

Es la coordinación que permite el engranaje y funcionamiento armónico de las distintas Unidades Operativas y de Apoyo.

La representación y gestión del organismo correrá a cargo de un cuerpo colegiado de tres personas nombradas por la máxima autoridad eclesiástica. Este cuerpo colegiado ejercerá las funciones propias de un Presidente y una Dirección General.

La Presidencia estará representada por una persona elegida de entre los tres miembros que integrarán conjuntamente la autoridad máxima del organismo.
Estos miembros elegirán entre éllos a una persona que desempeñará la Dirección Ejecutiva con todas las técnicas y recursos gerenciales de una empresa.
Elabora presupuestos y administra el manejo de todos los recursos comunes.
Requiere recursos humanos y de infraestructura.
A corto plazo la tarea consiste en reagrupar y reordenar recursos financieros y ampliarlos; igualmente se definirán los proyectos específicos para cada una de las Unidades y se iniciará la captación y selección del personal vinculado a las mismas; también se consolidará la estrategia de presentación de la imagen pública de la Asociación, para promover el apoyo e interés de otros entes tanto por la obra como por los servicios que se ofrecen.
A medio plazo, procede la definición y ubicación de la infraestructura física, la adquisición y actualización de equipos y la conformación definitiva de los equipos de trabajo
A largo plazo, las metas de consolidación, presencia nacional y proyección internacional para abastecer con materiales de alta calidad los mercados.
Esta estructura, se puede reproducir en delegaciones a menor escala, a nivel de Conferencias Nacionales o idiomáticas de obispos y de diócesis, de acuerdo a las necesidades y posibilidades y en plena coordinación y sintonía con el organismo central a nivel de Iglesia Universal.

Nota: Este organismo nunca deberá convertirse en instrumento de control de iniciativas que puedan surgir dentro de la comunidad eclesial sino más bien de estímulo y coordinación.
Vale la pena insistir y recordar que la implantación del órgano central de A-V-M no resultará costosa, ni a nivel de Oficina Central ni a niveles nacionales o diocesanos, si se tiene en cuenta los criterios de inversión de cualquier organización y circunstancias específicas del caso.
Tampoco resultará imposible cubrir los costos de las actividades propias de este órgano si se tienen en cuenta las anotaciones hechas sobre autofinanciación y los puntos siguientes:
a) Locales: La institución eclesiástica dispone de locales que fácilmente se podrían adecuar al funcionamiento de la estructura descrita. Además, por lo menos en Europa, dada la escasez de vocaciones religiosas, existen edificaciones y locales totalmente destinados a obras sin fines de lucro: seminarios, colegios, conventos, monasterios, residencias de ancianos, capillas o centros de culto... Algunas de estas edificaciones y locales podrían cumplir la función específica de la estructura del Ministerio de Comunicación con una inversión mínima de adecuación, y además son muy aptas para "locaciones".
b) Equipos: Como lo expuesto en estas páginas clarifica los objetivos a conseguir y funciones a desempeñar, podemos agregar que para las producciones rutinarias, no es necesario realizar grandes inversiones como podría cometerse el error de creer.
Será suficiente un inventario mínimo bien seleccionado, tanto a nivel central, como a nivel de delegaciones.
(Cuando se programen producciones de gran envergadura, resultará más económico alquilar los equipos requeridos o servicios específicos necesarios que existen en el mercado antes que invertir para disponer de equipos propios.)
Comprar equipos para estas producciones no resultaría rentable porque el costo elevado de los equipos no se justifica si no se les da uso permanente; además el mantenimiento y operatividad de los mismos exige un personal costoso con los peligros de hurtos, extravíos, mal uso... y con la evolución a pasos agigantados de nuevas tecnologías.
c) Personal: Como dato curioso es interesante destacar que en la institución eclesiástica existen muchísimas personas capacitadas en todas las ramificaciones de la comunicación a lo largo y ancho del universo, que abarcan desde el análisis del hecho comunicacional hasta las aplicaciones más concretas y refinadas pasando por la investigación y la tecnología.
Y como complemento de este dato se puede afirmar también que, por contraste, la institución eclesiástica, como tal, no disponga de algo tan urgente (como se desprende en estas páginas), como es "unas estrategias comunicacionales eficaces" con la infraestructura imprescindible como herramienta para llevarlas a la práctica.
Desde el ángulo de costos en la creación, mantenimiento y orientaciones de esta estructura, la Iglesia no tendrá problema alguno en contar con el personal requerido, tanto clerical como laico. Mas bien deberá comenzar por realizar una selección de personal tan abundante para este fin.
Y si es necesario, la Iglesia deberá pedir a este personal idóneo que dejen un poco las tareas que vienen realizando. Inclusive si el personal idóneo para trabajar en la estructura depende de alguna congregación religiosa, la autoridad eclesiástica debería solicitar a sus superiores que lo cedan a esta tarea urgente e imprescindible de la Evangelización y de la Pastoral
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